Ecos de AEW Dynasty 2026 | El corazón del ángel
«Estoy recuperándome un poco todavía, porque es un proceso que lleva tiempo. Y además, volví demasiado pronto, así que puse trabas a mi propia recuperación por el calendario que tomé probablemente un año y medio antes de lo debido. Es lo que hay, pero aquí estamos».
Si en ‘La cuenta atrás’ de AEW Dynasty 2026 recogí declaraciones positivas de Kenny Omega bajo reciente entrevista con VICE, es justo exponer ahora también la contraparte de esa misma entrevista, a la postre reveladora de lo que veríamos el pasado domingo en dicho PPV.
Cuando Omega tuvo su primera implicación competitiva tras la diverticulitis, aquella memorable batalla contra
La diferencia entre Omega y otros coetáneos como Kazuchika Okada o Will Ospreay, quienes suelen entrar en la misma discusión sobre el mejor gladiador del presente siglo, es que mientras «The Rainmaker» y «The Aerial Assassin» ejecutan sus respectivos repertorios, probablemente, con una perfección técnica mayor, el canadiense imprime un énfasis y dramatismo a cada movimiento de una forma que lo empareja con Tanahashi en el particular Olimpo luchístico. Los golpes de Omega no son sólo golpes: son golpes emocionales
Por ello, la creencia de que podríamos ver de nuevo al Omega de hace una década era una quimera. Y como nunca antes, el golpe de realidad se dio en Dynasty 2026. Tal vez AEW no debió referenciar tanto el precedente que Omega y MJF allá por 2023, haciendo hincapié en que «The Cleaner» no se encontraba al 100% por acusar ya los efectos de su dolencia. Cuando lo cierto es que, entonces, Omega lució mejor que el domingo. Tal vez AEW pudo tirar de minimalismo, y no buscar, de nuevo, la emulación de un gran «main event» de NJPW, pues el tiempo acaba por atraparnos a todos y Omega habría salido beneficiado con una lucha más breve; de ahí que funcionara tan bien su mencionada con Strickland.
Dynasty 2026, irónicamente, supuso una mala noche dentro del «kayfabe» para los canadienses. Para los entusiastas de Omega también, tanto dentro como fuera del «kayfabe». Si algo sacamos en claro sobre el PPV fue su condición de crepúsculo para el veterano gladiador. Pero
Tras la derrota de «Hangman» Page en Revolution 2026, Tony Khan y Cía buscaban potenciar aún más el aura ruda de MJF, volviendo a vender por doquier su sobrenombre de «The Devil». Y como venido del cielo, Omega acabó de consolidar un reinado… que podría ser historia este mismo miércoles.
En el «show stealer» de Dynasty 2026, Darby Allin se impuso a Andrade y obtuvo, de resultas, la prometida oportunidad titular por el oro que ostenta MJF. Y como buena noche de sorpresas que fue esta cita, durante un segmento posterior, Allin desveló que no esperaría hasta Double Or Nothing 2026 para enfrentarse a Friedman, sino que lo haría en el siguiente Dynamite; celebrado, muy propiciamente, desde Seattle (Washington, EEUU), ciudad donde el retador dio sus primeros pasos entre las doce cuerdas. De golpe, AEW nos avanzó el resultado del último encuentro de la noche. La compañía no habría concretado tan pronto una primera defensa para Omega en caso de que «The Cleaner» hubiera salido campeón, obviando la ausencia de inquina entre él y Allin. A cambio, AEW nos vendió ya, sin haber cerrado todavía su PPV, otro «main event» de categoría PPV, esta vez para su programa semanal estrella.
Anuncio que conectaba con el fracaso de Will Ospreay ante Jon Moxley, siguiente punto del evento. Moxley dijo antes del duelo que no tendría que derrotar a Ospreay, pues este acabaría derrotándose a sí mismo, y la predicción acabó siendo «spoiler». La impetuosidad del inglés por castigar a su rival lo condujo a una resolución doblemente insatisfactoria, porque además de no poder darle su merecido en última instancia, Moxley retuvo el Campeonato Continental AEW. Lucha muy distinta a la que tuvieron allá por 2022 en
Un frustrado Ospreay, cuya continuidad competitiva volvió a venderse como incierta (gran trabajo, por cierto, de Bryan Danielson en comentarios), se agencia precisamente un estatus similar el que tenía «The American Dragon» dos años atrás, quien acabara por ganar el torneo varonil de la Owen Hart Foundation para coronarse máximo monarca en All In 2024. Camino de redención que, no obstante, chocaría con el de Allin. A menos, claro está, que el otrora socio de armas de Sting derroque hoy a MJF. Allin vs. Ospreay resultaría atractivo para cerrar All In 2026, con la consiguiente coronación del segundo, ídolo local allí y principal imagen del show. Pero aparte de que haría muy discreto el reinado de Allin, ya venimos comprobando que el maniqueísmo «face vs. heel» suele darle buenos resultados a AEW, y parece improbable un «turn» de cualquiera de los dos gladiadores.
Como a ojos de muchos igual de improbable era que Chris Jericho no se apuntara un triunfo en su primer compromiso tras un año inactivo y que Adam Copeland y Christian Cage no reverdecieran viejos laureles (titulares), todo al amparo de Canadá. Suele alabarse a AEW por la mera calidad de sus combates y aquí debe elogiarse la imprevisibilidad en los resultados. ¿Imaginan cuál sería el «feedback» de haberse impuesto Jericho, Copeland y Cage? Brotes de urticaria a lo largo y ancho de la comunidad luchística. AEW también demuestra con decisiones creativas así que es un producto «mainstream» diferente, dejándonos, de paso, dos luchas que como preví, no desmerecieron el nivel «in-ring» que tuvo Dynasty 2026, a pesar de que sus tres protagonistas canadienses sumen juntos 159 años.
Curioso, la única figura local en salir victorioso de la cita fue Kyle O’Reilly, y en el combate que menos importante se sintió, fruto también de un resultado sorpresivo, considerando que The Dogs venían de hacerse con el Campeonato Mundial de Tríos AEW
Por su parte, Kevin Knight sucedió merecidamente a Kyle Fletcher como Campeón TNT en un Casino Gauntlet donde a priori, pocos lo situaban entre los potenciales favoritos (potencial porque sólo se anunciaron de antemano dos competidores en liza, Tommaso Ciampa y Rush). Habría sido muy goloso tener a Bandido de monarca televisivo, pero en cuanto a hacer honor a dicho oro y poder ofrecer grandes combates, Knight también se antojaba una buena opción y seguro estará a la altura de la responsabilidad. Asimismo, AEW sugirió futuro mano a mano con Mike Bailey por el que un servidor compraría ipso facto el show en el que fuera a producirse.
Mientras, por Kyle Fletcher, según Don Callis, Kazuchika Okada y Konosuke Takeshita unieron fuerzas enfrentando a The Young Bucks. Y aquí sí, previsiones certeras: las cosas se fueron de madre, en un nuevo paso hacia el esperado Okada vs. Takeshita, que veremos si AEW incluye en el cartel de Double or Nothing 2026 o decide reservarlo de cara a All In 2026. Nadie como Matt y Nick Jackson para abrir un PPV por todo lo alto.
Y hubo un encuentro femenil dentro del menú de Dynasty 2026, donde Thekla doblegó a Jamie Hayter y conservó el máximo cetro de la división, por el que cabe hacer inciso final.
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La lucha entre Thekla y Hayter fue la más breve de Dynasty 2026, sólo por detrás del mencionado choque de tercias (concluido de forma prematura por la lesión de Gabe Kidd). Único punto femenil, y punto que tuvo un trato muy secundario, demasiado para tratarse de un título mundial, donde las protagonistas, a pesar de ello, deslumbraron; en especial Thekla, convertida ya en esa villana a la que gusta odiar; perfil del que carecía AEW.
Hay manidos argumentos que los «haters» emplean para denostar el producto «All Elite»: desde la «excesiva» duración de sus grandes shows, hasta la supuesta falta de protocolos médicos. También el «bookeo» que hace la empresa de sus gladiadoras. Y en esto, sí que Tony Khan y Cía deben abrirse de orejas, pues hablamos de una falla que AEW arrastra ya durante mucho tiempo, con la sensación recurrente de que a menudo, las gladiadoras se programan en los shows en pos de cubrir un cupo de género y evitar que la empresa sea tildada de machista. Tal vez parecer feminista contente a algunos, pero antes que parecerlo, serlo estaría bastante mejor.