Ecos de AEW Revolution 2026 | Concerto per un killer

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18-03-2026
Hora de analizar todo lo que dio de sí Revolution 2026, el más reciente PPV de AEW, celebrado el pasado domingo desde Los Ángeles.

El pasado domingo, la 98.ª edición de los Premios Óscar acaparó los flashes del mundo en una de las noches más estelares del año. Pero a unos 14 kilómetros, desde la misma ciudad de Los Ángeles, sobre la Crypto.com Arena, AEW conjuntó uno de los mayores espectáculos que se recuerdan en sus siete años de vida, mediante una fórmula simple pero que parece seguir siendo revolucionaria: una batalla tras otra.

Reddit: CombinationOk4317

«Esto fue demasiado. Fue como si tomaras todas las cosas locas que hemos visto en AEW y dijeran, ‘tenemos que encontrar el modo de hacerlas el doble de locas’. 45 minutos, llevando ya tres horas cuarenta de show […] Creen que están tan candentes como no han estado en años, y

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Tony [Khan] siempre se queda ahí, siempre está justo antes de la cima y entonces no puede evitar hacer estas cosas».

Bryan Alvarez suma méritos cada temporada para desbancar a Sean Ross Sapp como el tipo más amarillista de la prensa luchística estadounidense, pero sus palabras no difieren demasiado de lo expuesto por otros analistas y lo comentado por numerosos seguidores. Perdí ya la cuenta del número de veces en las que he tenido que escuchar esa cantinela de que AEW produce eventos de pago por visión demasiado largos. Y lo gracioso es que quienes lo proclaman creen que con la suficiente vehemencia Tony Khan les hará caso.

En pleno 2026, llenar un show de ¡lucha libre! se antoja todavía descabellado para muchos, a juzgar por las reacciones hacia Revolution, cita donde 191 de sus 272 minutos fueron de acción campana a campana; cifra que ni siquiera puede considerarse de las más altas dentro del propio historial de AEW. Y 46 pertenecieron al estelar, para oprobio de Alvarez. Todo lo que debió haber sido

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aquel «Hollywood Ending» de Toni Storm y Mariah May un año atrás en cuanto a bombo, duración y posición en el cartel, lo fue el «Texas Death Match» de MJF y «Hangman» Adam Page.

Desde sus prolegómenos, el «main event» de Revolution 2026 buscaba destilar una gravedad especial y dejaba clara una evidencia expuesta en mi previo del evento: Page es el protagonista principal de la compañía. Su personaje incluso absorbió al de MJF, cuando este salió a escena ataviado de vaquero del «Far West», antes de orinarse en una simbólica tumba de su rival. Genial detalle la entrada al ring de Page entre los acordes de «Concerto per un killer», tema compuesto por Michele Lacerenza para la película L’ira di Dio (1968), donde un pistolero se ve abocado a un último y suicida acto de violencia con el que termina por reencontrarse con su verdadera naturaleza. Mientras, el intríngulis de la implicación de Page giraba en torno a su identidad: ¿quién es sin el Campeonato Mundial AEW?

Reconocido por los Young Bucks dentro de su autobiografía

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Killing the Business: From Backyards to the Big Leagues (2020), la casa Élite se creó, entre otras cosas, para convertir a Page en una estrella y situarlo como protagonista principal. Así, recordarán que el «Anxious Millennial Cowboy» disputó la lucha inicial por el máximo cetro del producto, en la primera edición de All Out… perdiendo ante Chris Jericho, al igual que perdió el domingo contra MJF. Sólo que esta vez, según lo estipulado, Page ya no podrá competir nunca más por la presea de marras.

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© All Elite Wrestling

«Me encontraba en mitad de lo que creía estaba siendo el mejor PPV que había visto de AEW y entonces este termina con Tony Khan haciendo algo muy estúpido. Ni siquiera comprendo por qué alguien haría eso. Todo el mundo debería ver las primeras tres horas y media de este PPV. Que las vea, disfrute… y luego lo apague».

Se entiende que algunos como Alvarez tilden de descabellada la decisión creativa de AEW si siguen observando la lucha libre desde un prisma tan rígido y al mismo tiempo tan pueril. Durante décadas hemos visto a luchadores salir del retiro y a empresas obviar estipulaciones, pasando por alto narrativas construidas con ahínco. Y Alvarez pone ya la tirita antes de la herida, cuando está por comprobar todav��a cómo manejará AEW la situación de tener a su «main character» lejos de su «main gold». Y es de suponer que pasará algún tiempo hasta que podamos comprobarlo. Mientras, intuyo que los fantasmas del precedente de Cody Rhodes seguirán muy en boga, amén de que aquella decisión, lejos de resultar dañina, resultó positiva para la escena estelar.

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En el contexto actual del producto, saturado de campeonatos, que AEW tome tal vía luce muy interesante, pues responde a esa pregunta de qué es un luchador sin un oro. Y los Élite ya se han encargado de mostrárnoslo con Page, cuyos mejores momentos, y obviando su victoria en All In: Texas, han estado exentos de preseas (rivalidad con Swerve Strickland) o estando estas como elemento realmente secundario (conflicto con The Elite). De hecho, lo que ha definido a «Hangman» en AEW son sus derrotas y de resultas, su capacidad de redención.

Sin embargo, aquí el arco queda abierto. Y al dejarlo pendiente, Page sigue en primer plano mientras permite que otros gladiadores aspiren a ser la cara de la empresa. El interés por su devenir se antoja mucho mayor así que de haber recuperado el título mundial. ¿Cumplirá su promesa? ¿Veremos a un «Hangman» rudo rompiéndola? Cabe apuntar que las reglas del «Texas Death Match» dictaban lo siguiente: «El combate sólo termina cuando alguien se rinde o no responde al conteo de 10». Y

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Page no se rindió. Era previsible, en cualquier caso, que AEW apelara de nuevo al drama, al conflicto. Sin drama, sin conflicto, un personaje principal tiene la consistencia de una caja de cartón.

Desconozco si el «spot» fue o no intencional, pero la última imagen de Revolution 2026, MJF alzando el Campeonato Mundial AEW sobre la camilla de Page ante la cámara manchada de la sangre del propio perdedor, tras caer este por el mismo proceder con el que había hecho caer a Jon Moxley en All In: Texas (notese, el «ahorcador» ahorcado), merece un puesto de honor entre los grandes cierres luchísticos del presente siglo.

Para que Alvarez diga que las tres horas cuarenta previas al MJF vs. Page supusieron las mejores que había visto de un PPV de AEW, ya debieron ser buenas. Efectivamente.

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Considerando el historial de la promotora, puede que varios shows producidos por Tony Khan y Cía contuvieran mayor cantidad de luchas descollantes. Pocos, no obstante, donde todas las presentadas encajaran tan bien y se complementasen en pos del conjunto, donde ninguna estuviera de más y fuera lo suficientemente distinta al resto para considerarla punto sustancioso. Complicado conseguir algo así en un cartel de 10 encuentros (11 si sumamos la Blackjack Battle Royal, que acabó ocupando los primeros minutos).

FTR y The Young Bucks conjugaron un quinto choque a la altura de sus cuatro precedentes, con una violencia inédita hasta ahora, que tuvo como extra el regreso de Cope y Christian Cage, quienes abren un panorama atractivo en la escena del Campeonato Mundial de Parejas AEW, exenta ya de rivales creíbles para Dax Harwood y Cash Wheeler.

Particular sorpresa de la noche, Marina Shafir se sacó una actuación bastante digna junto a Toni Storm, conduciendo, como el combate anterior, a una potencial rivalidad por la presencia de

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Ronda Rousey; si bien personalmente no sea una figura que me resulte atractiva. Lo único diría, lejos de entusiasmarme entre todo lo visto durante la velada.

Todo lo contrario que el regreso acaecido en el siguiente punto. Poniendo la guinda a un notable duelo entre Jon Moxley y Konosuke Takeshita por el Campeonato Continental, Will Ospreay —vídeo introductorio mediante cual pastiche Wolverine + Intro del juego WCW Mayhem— buscó vendetta contra los Death Riders siete meses después de que estos intentaran dejarlo fuera de circulación.

Incluso la defensa de Babes Of Wrath fue perfecta para la historia que quiso contarse. Willow Nightingale y su presteza en competir pese a estar tocada de un hombro provocaron que perdieran en apenas cinco minutos ante Megan Bayne y Lena Kross. Y ahora, lo cierto es que hay unas campeonas de mayor calidad.

Pero aún quedaba otro retorno, el de Kenny Omega, recordando a Swerve Strickland que este podía ser el hombre más peligroso de AEW tras vencer a Brody King, pero «The Cleaner» continuaba en la brecha.

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Un Swerve vs. Omega II parece claro. Los niños sonríen, llega la primavera.

Y no quiero soslayar la presencia mexicana en Revolution 2026, seguramente el mayor «highlight» del show junto al estelar.

Andrade y Bandido dieron lo prometido, un combatazo (sin interferencias ni ardides de ningún tipo), con resultado que ayuda a prolongar la candencia del «Ídolo» y lo sitúa tal vez como próximo retador de MJF. Antes, triunfo 100% técnico de Místico y JetSpeed, compensatorio en cierto modo de lo que sucedería al concluir la noche. «El Rey de Plata y Oro» conquistó su primer oro en AEW y de pasó se convirtió en «All Elite», al son de «Me Muero». Ríanse ustedes de los Óscar.

© All Elite Wrestling
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