Fallece El Perro Aguayo, adiós al rudo inmortal
Durante la segunda mitad del siglo XX el uso de la máscara en México se hizo fundamental para triunfar dentro de la lucha libre, sin embargo ha habido contados casos donde las mieles de la fortuna han sonreído a gladiadores que no la han usado, el más grande de todos estos, sin dudarlo un instante fue Pedro Aguayo Damián.
El Perro Aguayo marcó una época desde su surgimiento en los setentas
Convirtiéndose un rudo de polendas, poco o nada se pareció al modelo normal, quizá sólo con el Cavernario Galindo, pero las malas artes (y también las buenas) de Aguayo consiguieron llevarlo a un nivel superior a éste.
En sus más de treinta años de carrera sobre los cuadriláteros consiguiera ganar más de diez máscaras y un sin fin de cabelleras en luchas de apuestas. Sus rivalidades (Fishman, Konnan, Santo, Ringo Mendoza, El Solitario, René Guajardo, Sangre Chicana, El Faraón, Alfonso Dantés, Villano III, los hermanos Dinamita y un interminable etcétera de gladiadores) que recorrieron largo y ancho de la república mexicana y varias partes del mundo consagraron su merecido sitio en la inmortalidad de la lucha libre global.
Es muy difícil entender a la muerte, pues a don Pedro le tocó uno de los dolores más grandes que puede tener un ser vivo: enterrar a un hijo. La muerte del Hijo del Perro Aguayo sumió al Can de Nochistlán en un silencio total durante los últimos años de su vida.
El día de hoy, hace unos momentos, su familia ha dado a conocer la triste noticia de su partida a los 73 años de edad.
SÚPER LUCHAS se une al dolor y la pena por la irreparable ausencia que embarga a sus familiares, amigos y a todos los aficionados del Can de Nochistlán.