Ecos de AEW Dynasty 2025 | Esperando a Darby

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08-04-2025
Hora de analizar todo lo que dio de sí Dynasty, el más reciente PPV de AEW, celebrado este pasado domingo en Philadelphia (Pennsylvania, EEUU).

La semana pasada, en el previo de AEW Dynasty 2025, comenté cómo el resultado del estelar que se programó para este evento, donde Jon Moxley expuso el Campeonato Mundial AEW ante Swerve Strickland, nos revelaría los planes de la promotora de cara a All In: Texas, su gran cita del año. Y finalmente, no sólo señaló tal camino, sino que acabó marcando la recepción de Dynasty 2025.

© All Elite Wrestling

► Historias de Philadelphia

Pocos shows en la historia reciente producidos por AEW han recibido un trato tan injusto de parte de los seguidores. Y no quiero formular aquí un panegírico del producto de la casa Élite. Tony Khan y Cía ya saben, como pudieron comprobar

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en Revolution, que un buen estelar es importante a la hora de que tu público se vaya a casa con buen sabor de boca… o por el contrario colapse de «bomb reviews» la web Cagematch.

Pero de ninguna manera luce creíble considerar que Dynasty fue un mal evento, a menos que tal crítica provenga de consabidos «haters», pues hablando de su estelar, resultó bastante mejor que el visto en Revolution y añadió la oportuna sorpresa del retorno de los Young Bucks; acorde a la historia si recordamos que Strickland, el pasado año, se posicionó en contra de los vicepresidentes ejecutivos en el intento de estos por tomar el control de AEW.

Desgraciadamente, además de ser un producto, per se, odiado, AEW da cabida a algunos luchadores desde hace algún tiempo en el ojo del huracán, como Moxley, por su condición de ex-WWE y por ejercer de principal cara en la denostada historia de los Death Riders que algunos deseaban concluyera el domingo, tras meses donde no han faltado las comparaciones, claro está, entre el proceder de esta facción y

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The Bloodline.

AEW tiene un plan, y en Dynasty se nos pareció revelar por completo: ese reinado de terror de Moxley y sus Death Riders no concluirá hasta All In: Texas. Mientras tanto, AEW esperará el regreso de Darby Allin cuales protagonistas de En attendant Godot, sin realmente una certeza de que «The Enigma» vaya a estar disponible para entonces, quien la próxima semana tiene previsto emprender su ascenso hacia el Everest.

Y aquí se presenta un igualmente interesante intríngulis. Como ya expuse en el previo de Dynasty, Allin no competirá por la Owen Hart Cup, y el ganador (que se definirá en Double or Nothing), teóricamente, buscará el Campeonato Mundial AEW sobre el Globe Life Field. AEW, de esta manera,

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también nos señala otro posible héroe para derrocar a Moxley.

Tal vez Will Ospreay, quien avanzó de ronda en dicha justa dejando un buen duelo contra Kevin Knight. O «Hangman» Page, presente en el comentado cierre luego de sugerirse una tregua con Strickland. ¿Tal vez una lucha a cuatro bandas? Los impacientes parece deberán aguardar hasta julio, pero la demora hará más satisfactorio el cambio, a expensas de una secuestrada escena estelar; pues por el camino AEW tiene en agenda Double or Nothing, amén de numerosos episodios televisivos.

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© All Elite Wrestling

Ya mirando al «mid-card», otro de los puntos que tuvo mala acogida fue el Chris Jericho vs. Bandido, en buena parte por «The Nueve», cuando precisamente su resultado debería sacudirle esa imagen de veterano acaparador de minutos en detrimento de nuevas caras. Una pena todo el injusto «feedback» por Bandido, principal afectado, dentro de un show cuyo uso de la narrativa, a modo de episodio de Dynamite de 4 horas, supuso un contraste respecto a Revolution, que asimismo fue bastante mejor construido gracias al lapso de más de dos meses desde Worlds End. AEW, puede decirse, acabó víctima de su propia excelencia en modo PPV, con un ilustre historial de grandes shows donde Dynasty ahora se sitúa, muy subjetivamente, entre los menos populares.

Cierto que Revolution contuvo una mayor cantidad de luchas descollantes que Dynasty. El problema pasa por compararlo con cualquier PPV que celebre AEW de aquí en adelante, porque Revolution fue algo extraordinario, incluso para los estándares de la compañía. No obstante, si bien Dynasty careció de encuentros tan sobresalientes,

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todos ellos rayaron a un nivel cuanto menos aceptable (sí, aquí también incluyo el Daniel Garcia vs. Adam Cole, tercer punto que suscitó opiniones tibias), conformando un show equilibrado desde el «opener» hasta el «main event», algo de lo que no pudo presumir Revolution. Y todo, sazonado con varios catalizadores dramáticos muy bien ejecutados y que abren interesantes caminos narrativos; caso de dicho regreso de los Bucks, la ayuda de MJF a The Hurt Syndicate y el «heel turn» de FTR para oprobio de Cope.

Los «noveles» Kevin Knight, Julia Hart, Megan Bayne y Mike Bailey estuvieron a la altura de las circunstancias en la (hasta ahora) gran implicación de sus carreras como «Élites». Destacar entre ellos a Bayne y Bailey, conjugando los dos mejores combates de la velada, que según la manera en que se dieron sus derrotas, apuntan a obtener una revancha contra Toni Storm y Kenny Omega, respectivamente. AEW debería apostar por ellos de manera regular, acaben o no con oros alrededor de sus cinturas, y espero no sean un «sabor de la semana».

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© All Elite Wrestling

En definitiva, una notable reválida para AEW tras Revolution. Ignoro cuántos de los espectadores casuales en Amazon Prime se engancharían entonces y cuántos habrán decidido mantener fidelidad al ver Dynasty. AEW, sin duda, hizo por remitirles a sus shows televisivos desde el combate de apertura hasta las postrimerías, si bien volvió a demostrar que su producto, en definitiva, tanto por la duración del PPV como por su carga «in-ring», es para conocedores. Y nosotros tan contentos.

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