The Undertaker vs. Finn Bálor es el paso de antorcha lógico
Casi nadie comulga con Roman Reigns. Pese a ser un buen luchador, se trata de una aseveración razonable si nos atenemos a las decisiones creativas que lo envuelven tras la desintegración de The Shield. Nadie, por ejemplo, ha estado presente en dos estelares de WrestleMania consecutivos (31 y 32) desde John Cena. Este año parece que no se repetirá la jugada, pero a cambio, tendrá un rol incluso más prestigioso: enfrentar a The Undertaker en lo que dicen, será el último combate del veterano bajo «La Vitrina de los Inmortales», o quizá su canto de cisne definitivo.
Esta lucha fue expresamente requerida por
Hay un luchador del que los aficionados esperan su regreso como agua de mayo, y ese no es otro que
cláusula de revancha por el título Universal sigue en la recámara, debió constituir el rival escogido para Taker en WM 33. Ya que no se hizo efectivo ese paso de antorcha hace dos años con Bray Wyatt, tenemos el sustitutivo de Bálor. Por una severa dolencia, se mantiene fuera de la programación desde agosto y tras su ausencia de Royal Rumble (2017), nada mejor que volver por todo lo alto en WM frente al mayor icono del evento.
Cierto que el irlandés cuenta con el beneplácito de buena parte de la cúpula directiva (Triple H a la cabeza) y no necesita de demasiados impulsos como este, pero por trayectoria, edad y calidad, estaría por delante de Reigns. Con 35 años, ahora o nunca, debería iniciar su sendero de éxitos al amparo de los grandes focos. Cierto es también que sólo ha disputado una lucha de pedigrí en este contexto, la de SummerSlam (2016), donde vivió su particular victoria pírrica sobre
Por otra parte, supone un partenaire más seguro para la integridad física de Taker, quien recordemos, se encuentra a la espera de una cirugía de reemplazo de cadera. No quiero decir que Reigns suponga un riesgo, pero el tamaño y habilidad del ex-Campeón NXT lo hacen propicio, conjurando una atractiva combinación de estilos. Dejemos a un lado términos de credibilidad (Bálor es casi un peso crucero), porque lo importante sería el choque de personajes
En mayo del 2016, antes del ascenso del irlandés a Raw, varios mensajes a través de Twitter entusiasmaron a los aficionados, pese a que no fue más que un juego de divagaciones. Desconocíamos que WM 33 sería el último magno evento para Taker, por lo que un futurible combate en próximas ediciones no era descartable. A día de hoy, sabemos que se trataba de la última oportunidad para armar un duelo soñado que, con casi toda seguridad, nunca veremos.
