Donde arde el odio, florece el negocio
Es curioso que la rivalidad que nos ocupa no vaya a tener un hueco en el PPV más grande del año. Pero no cabe duda de que la historia que comparten Adam Page y Swerve Strickland ha sido clave para AEW All In: Texas. «The Hangman» estará desafiando a Jon Moxley por el Campeonato Mundial AEW mientras que «The Realest One» se unirá a Will Ospreay contra los Young Bucks en un combate en el que si pierden no podrán luchar por el título en un año mientras que si ganan sus oponentes perderán sus puestos como vicepresidentes ejecutivos.

► Donde arde el odio, florece el negocio
A falta de un día para el espectáculo, Swerve habla así de su trama con Adam a Chris Mueller en Bleacher Report:
“En esta breve historia, hemos hecho mucho ruido. Eso ya no ocurre tanto en la lucha libre. Todo se trata de las rivalidades. Las rivalidades realmente venden nuestro negocio. Es lo mismo que pasa en el boxeo: quieres ver a Tyson contra Holyfield, quieres ver a Mayweather vs. Pacquiao y cosas así. Las rivalidades son lo que realmente construyen las industrias.
Por un tiempo, eso se había perdido en la lucha libre, pero siento que Hangman y yo lo reavivamos de una forma muy distinta y única. Eso no pasa tan seguido. Es algo muy personal, íntimo. Está alimentado por el odio y cargado de emoción. Los fans lo sienten al punto de que se quedan sin aliento cuando estamos en el ring juntos.
Cuando él hace mi movimiento Big Pressure Driver en una lucha contra Ospreay, a la gente se le eriza la piel. Ese es el nivel de conexión que existe solo por nuestras interacciones, por el simple hecho de estar en el mismo espacio o mencionar nuestros nombres.
Siento que eso es lo que mantiene viva la llama una y otra vez: ver cómo la gente reacciona y se conecta emocionalmente.
A veces, cuando Hangman está en el público, se escuchan cánticos de ‘Swerve’s House’. Y cuando yo estoy en el público, escucho ‘Cowboy Shit’. Eso es lo que lo mantiene vivo, porque son los fans quienes lo siguen instigando. Es como si dijeran: ‘Vamos, saben que quieren hacerlo’. Y las redes sociales no ayudan, solo lo encienden aún más. Es como si dijeran: ‘Vamos, están hechos el uno para el otro… para enfrentarse’«.