Jon Moxley recuerda el momento en que WWE decidió enterrarlo
Por todo lo que ha contado desde que salió de la empresa hace unos meses, además lo que hemos ido publicando en SÚPER LUCHAS en los ocho años que pasó en la misma, durante los cuales apenas hizo declaraciones mostrando su descontento, sabemos que Jon Moxley vivió buenos tiempos en WWE pero también malos. Casi podría decirse que estaba deseando que su contrato acabara para irse, y que salvo una gran sorpresa nunca volverá a firmar con ellos.
Y más recientemente, en Starrcast IV, el luchador de AEW habló de nuevo. En esta ocasión, recordando cuando dijo una palabra no adecuada para la televisión, momento en el que sintió que cayó de la gracia de Vince McMahon.
► Cuando Vince McMahon enterró a Dean AmbroseAnuncio
«Creo que fue en el PPV en el que gané el Campeonato de los Estados Unidos. Fue ese tipo de momentos en el que estás nervioso y hablas contigo mismo en voz alta. Te dejas llevar por la emoción, cosa que me parece muy normal y que creo necesaria; si estás en esa situación y no tienes esos sentimientos, es que no es el lugar donde deberías estar. Lo que sucedió fue que gané el combate (a Kofi Kingston), el réferi me iba a levantar el brazo y le dije ‘¡Give me my fucking belt!’. Porque estaba muy emocionado por la victoria.
«Resulta que tuvieron que evitar que eso se viera en televisión… Yo no tenía ni idea, nadie me dijo nada. Sé que repetí mucho esa palabra y otras de ese tipo, pero es mi manera de expresarme. Es como cuando estoy en el encordado y lo digo hablando conmigo mismo. No lo digo con el micro en la mano, ni dirigiéndome al público, pero lo digo. En esa ocasión, parece que se vio muy claro en cámara…
«Me di cuenta cuando, después del combate, llegué a la zona entre bastidores.
«No le di más importancia hasta que, al día siguiente, vinieron a buscarme… No daré nombres, pero era un alto ejecutivo de la empresa que me dijo que tenía que ir al camión de producción para disculparme con los chicos porque habían tenido que pulsar el botón que hace que la emisión se demore cinco segundos y eso era algo muy grave. Querían que me disculpase por decir esas palabras ante la cámara, a lo cual no puse ninguna objeción. Entré en el camión y me hicieron sentar para ver las imágenes.
«Al principio, dije que no creía que hubiese soltado ninguna de esas palabras en público, pero cuando vi el vídeo me di cuenta de que sí y pedí perdón. Dije que se me habían escapado y les aseguré que no volvería a suceder. En esos momentos no tenía mucha experiencia ante las cámaras, no estaba acostumbrado a que me enfocasen con tanto detalle, así que me disculpé con todos de forma sincera.
«Poco después, la misma persona que me había venido a buscar volvió y me dijo: ‘Creo que tu disculpa no ha sido digna ni adecuada para alguien que va a recibir un empuje como el que estamos pensando en darte’. Me quedé de piedra. Le dije: ‘Pero si me he disculpado, además de verdad, con sinceridad’. Al parecer no fue suficiente y quedé como un imbécil. Ahora, echando la vista atrás, creo que lo sucedido marcó un punto de inflexión en mi carrera en la empresa que, a partir de ese momento, dejé de interesarles y miraban cada uno de mis movimientos con lupa. Creo que fue el principio de mi final».