Sami Zayn declara la guerra a Solo Sikoa con refuerzos inesperados
En SmackDown, la arena estalló cuando Sami Zayn salió al ring. Contrario a todos los consejos de no meterse en problemas, Sami hizo exactamente lo que mejor sabe hacer: seguir su instinto. Con determinación, exigió un cara a cara con Solo Sikoa y su temible facción, MFT.
Sikoa apareció, rodeado de su séquito, y no tardó en lanzar un discurso cargado de veneno. Tildó a Sami de ser un farsante, etiquetándolo como «patético, mentiroso y desesperado». Acusó a Zayn de estar consumido por la envidia: «Solo te importas tú», le espetó con desprecio, mientras él y los suyos rodeaban el ring en una escena intimidatoria que, por un momento, se vio aliviada por un tropiezo de Sikoa al subir al cuadrilátero.
► «Atente a las consecuencias, pues voy por ti»
Fue entonces cuando Sami Zayn soltó la bomba. Con una sonrisa de triunfo, anunció: «Desde esta noche estoy al 100% con el alta médica para luchar». Y retó a Sikoa: «Haz algo al respecto». Antes de que la facción maligna pudiera reaccionar, Zayn reveló su as bajo la manga: «Pero antes de que lo hagas, debes saber que no vine solo».
En un instante, la arena estalló con la llegada de la caballería. Rey Fénix, Shinsuke Nakamura, Alex Shelley y Chris Sabin irrumpieron en escena y se lanzaron brutalmente contra los MFT. Mientras los aliados limpiaban el ring, Sami Zayn se encaró directamente con Solo Sikoa. La ansiada justicia parecía al alcance de la mano, pero Tama Tonga sacó a su líder justo en el momento en que Sami cargaba su mortal Helluva Kick.
La ventaja numérica volvió a inclinarse del lado oscuro, y los MFT atacaron por la espalda a un Sami Zayn que parecía destinado a ser víctima de una paliza. Sin embargo, sus nuevos aliados volvieron a la carga, sacando a los villanos del ring y «limpiando la casa» en un espectacular contraataque. Para poner el broche de oro a una noche caótica,
Sami Zayn está de vuelta, no está solo y ha declarado una guerra total a la tiranía de Solo Sikoa. Las calles de la WWE están a punto de volverse un campo de batalla.