«Como luchador individual, Darby [Allin] nunca había sido campeón mundial, y está candente, haciendo cosas geniales, disputando grandes, grandes combates. Un representante genial para la disciplina, el primer hombre en la historia de la lucha libre profesional que ha escalado el Monte Everest. Ha hecho cosas increíbles, y es un temerario fuera del ring, junto al ring y dentro del ring. Darby Allin es un campeón muy especial y significó mucho para él ganar el título mundial venciendo a un gran campeón como es MJF».
Bajo reciente entrevista con ‘Good Karma Wrestling’, Tony Khan hablaba así sobre el hecho de que ahora AEW tenga a Darby Allin de principal campeón, tras imponerse a MJF en el episodio de Dynamite del pasado 15 de abril. Un movimiento satisfactorio a la par que controversial para muchos seguidores.
Desde antes incluso de tal coronación, las comparaciones entre Allin y aquella primera conquista del entonces Campeonato WWF por parte de Mick Foley (bajo el «gimmick» de Mankind) en 1998 inundaron las redes sociales. Dos talentos sin aparente instinto de autopreservación a la hora de jugarse el físico y alejados de la imagen de campeón de póster que tenía The Rock y tiene hoy MJF, por fin, contra y viento y marea, consiguen llegar a la cima. Véase, el WWE-centrismo atacando de nuevo.
Foley nunca fue considerado «material de campeonato» para Vince McMahon, y la brevedad de sus reinados individuales así lo reflejan. Exponer que Allin tampoco lo es para Tony Khan parece más una enésima falacia urdida por los detractores de AEW que otra cosa. Antes de su estatus actual, Allin ya venía de portar en dos ocasiones el Campeonato TNT; una de ellas, conjuntando la ostentación más larga hasta ahora en la historia de dicha presea. Se diría más bien una percepción imbuida y casi anquilosada ya en los seguidores, incluso los de la propia AEW.
Sin embargo, resulta difícil sopesar el hecho de que la casa Élite posea tantos potenciales portadores de su principal oro. Por una parte, ¿quién vería como un problema contar con una docena de nombres de categoría estelar en sus filas, desde Kenny Omega a Will Ospreay, pasando por Swerve Strickland, Andrade o el mencionado MJF? Por otra, ¿hasta qué punto esto es abordable para que no pase factura al producto? Las palabras de Vince Russo sobre Tony Khan vuelven a resonar.
«Una de las mayores cualidades de Tony Khan podría ser también su mayor debilidad. El tipo no tiene un solo ápice de maldad. Es completamente y genuinamente un hombre de buen corazón que no sabe ser de ninguna otra manera. Simplemente es su naturaleza y su forma de ser […]»
Se diría entendible que a ojos de algunos seguidores, la conquista de Allin luzca cual consolación glorificada, cual recompensa por puntos de fidelidad. Allin se ha dejado, literalmente, su físico en pos de AEW, rechazando tiempo atrás unirse a WWE. Hasta plantó una bandera con el logo de los Élite en la cima del Everest. Seguir negándole el oro habría sido casi grosero. Tal vez Khan también pensase que si no se lo daba ahora, lo mismo el mes que viene ya no había Allin al que coronar, considerando que un fin de semana soso para el luchador pasa por tirarse en monopatín desde un acantilado.

► Allin vs. la estadística
Una semana después de que Darby Allin sorprendiera al mundo, el episodio de Dynamite del 22 de abril, donde el Campeón Mundial AEW defendió título ante Tommaso Ciampa en el «main event», vio reducida su media de telespectadores totales en casi 100 mil, pasando de los 710 mil a los 617 mil. Su rating bajo la franja demográfica clave (18-49) igualmente cayó, yendo del 0.12 al 0.10.
El pasado miércoles, con Allin de nuevo en el estelar poniendo sobre la mesa su cinturón, esta vez ante Brody King, la tendencia negativa se agudizó: 596 mil televidentes de media y rating de 0.08. Una dinámica que cabe todavía tomar con cautela, dado que Allin sólo lleva tres semanas como campeón. Pero casualidad o causalidad mediante —pues la audiencia de un programa luchístico responde a diversos factores, no sólo a un nombre—, respecto a 2025, AEW mejoró sus cifras televisivas en el primer cuarto de año. Y tres meses y medio lo hizo con MJF como campeón mundial.
Surgió la teoría de que el controversial cambio de monarca fue un movimiento obligado por las circunstancias, con medios reportando que Friedman tenía en agenda varios proyectos cinematográficos. Poco tardó el propio gladiador en negar tal escenario, y sus implicaciones en los últimos episodios de Dynamite lo confirmarían. Si bien en el horizonte cercano se encuentra Double or Nothing (25 de mayo), donde parece volverá a verse las caras con Allin bajo una estipulación que justificaría cierto impasse para su personaje. Es de suponer que Friedman no recuperaría allí su «Triple B», tumbando definitivamente esas comparaciones entre Allin y Mick Foley.
AEW, también se dijo, buscaba llamar la atención del público luchístico durante la semana de WrestleMania con un sonado cambio titular, y Allin, por merecida antigüedad, era la opción insoslayable. Cuestiones aparte acerca de la idoneidad de Allin y la respuesta televisiva generada, su reinado no puede lucir más interesante. En una réplica extrema de aquel de Orange Cassidy como Campeón Internacional, AEW logra con Allin el pack completo: buenas luchas e imprevisibilidad, pues su condición casi innata de «underdog» lo convierte en un elemento volátil. Y esta semana, tendrá enfrente la amenaza del pujante Kevin Knight, actual Campeón TNT. Después de todo, tener a tantos aspirantes al gran trono sí parece algo más positivo que negativo.
Recurrentemente, AEW es señalada por su previsibilidad, y durante los próximos meses, nadie podrá esgrimir que estamos ante un camino pronosticable hacia All In.
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