Es mucho lo que se ha hablado de la llamada Revolucion Femenil en la lucha libre de los Estados Unidos, pues aunque realmente inició en TNA y en empresas femeniles como Shimmer y Shine (con lo cual esta modalidad se acercó a lo que es la lucha femenil en Japón), a WWE le gusta contar la historia de que todo inició en NXT, con las Four Horsewomen (Charlotte Flair, Becky Lynch, Sasha Banks y Bayley).

Velvet Sky considera que los fans no le dan el crédito suficiente a la división de las Knockouts en TNA, y así lo dijo en entrevista con Wrestling Epicenter.

«No siento que nos den el crédito, pero no estoy amargada por eso. Antes de que los fans empiecen a decir que estoy amargada, aclaro que no lo estoy. Yo estaba ahí cuando la Revolución de las Knockouts empezó. Madison Rayne podrá no estar de acuerdo, porque ella no estaba en ese momento. Yo estaba ahí cuando Spike TV ayudaba a a la empresa. Eramos la principal división femenil en el negocio. Y eso fue cuando WWE todavía estaba haciendo luchas de ‘bra and panties’, combates en lodo y en gelatina. Y está bien, no tengo problema con eso, pues es entretenimiento, y amo el entretenimiento.

«Madison no estaba ahí todavía cuando estábamos haciendo comerciales para Spike TV. A ellos les gustaba resaltar la división porque nos enfocábamos en la lucha. En esos tiempos no había revolución de mujeres; estábamos tomando nuestro lugar en la industria. Ahora las mujeres son importantes, encabezan carteles, hacen ruido. Y siento que eso empezó con la división de Knockouts, porque no sólo encabezábamos carteles, sino que teníamos dos o tres luchas en cada show.

«Y eso se debió a que existía un vacío en la lucha femenil. Era el 2007, 2008, 2009. Vince Russo notó que cada vez que salían las mujeres los ratings subían. Se dio cuenta de que las Knockouts eran el pan con mantequilla de los eventos, así que nos dio el balón y nos dejó correr con él. Éramos alabadas por fans de todo el mundo, no sólo por nuestro trabajo con los personajes, porque cada Knockout llevaba algo diferente a la mesa. Eramos muy variadas, y por eso funcionaba. No creo que las Knockouts de entonces reciban suficiente crédito, pero no por eso quiero palmaditas en la espalda. Estuvimos ahí, sabemos lo que brindamos y estoy muy feliz por haber compartido mi tiempo con ese grupo de chicas. Hasta la fecha ha sido mi vestidor favorito.

«Trabajábamos muy duro, pues empezamos siendo hambrientas luchadoras independientes. Cuando llegamos no teníamos ni idea de que nos iban a dar contrato. Nos hablaron por teléfono y fuimos a Bound for Glory 2007. Cuando llegué y vi a las chicas elegidas para formar la división, noté que todas nos conocíamos. Me sentí muy contenta cuando vi quiénes estaban ahí».

 

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