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El vídeo de presentación de WWE Payback 2016 cerró con una sentencia que ha encabezado desde entonces titulares y dado lugar a análisis escépticos en su mayoria: "El primer PPV de una Nueva Era." Ya escribí sobre la aparente renovación que desde WrestleMania 32 se está vislumbrando en cuanto al roster de superestrellas y su protagonismo. Sólo Chris Jericho permanece a tiempo completo como representante de la "vieja guardia". La dinámica continuó hasta este pasado domingo, estipulándose un cartel donde 4 de los 6 combates estuvieron protagonizados por luchadores que llevan menos de un año en el elenco principal.

Quedaba por comprobar si el bookeo también iría en consonancia con esta proclamación regeneradora. Y en buena medida, puede afirmarse que los creativos se resarcieron de sus incoherentes decisiones post-WrestleMania. Es justo reconocer que tras la mediocridad de la última 'Vitrina de los Inmortales', en comparación era complicado volver a defraudar a los seguidores. Pero también debe reconocerse el esfuerzo por intentar subsanar los errores. Así que una vez más, y pese al largo segmento de los McMahon (supongo que condicionado por la conmoción de Enzo Amore), WWE volvió a ofrecer lo que mejor sabe hacer cuando se lo propone: lucha libre de calidad. ¿Resultado? Los ratings del último Monday Night Raw subieron, dato habitual tras la inercia de un buen PPV.

Kevin Owens vs. Sami Zayn - WWE Payback 2016 / WWE ©
Kevin Owens vs. Sami Zayn - WWE Payback 2016 / WWE ©

Algunos hablan de esta nueva etapa como la Era IWC, siglas que hacen referencia, en los medios anglosajones, a la comunidad global en internet de fanáticos de este deporte (Internet Wrestling Community). Saben lo que quieren de manera específica y juzgan y miran con lupa cada paso que se da, con mejor o peor criterio. Se han convertido en un poderoso "lobby" con el paso de los años y la cada vez mayor relevancia de las redes sociales.

Negar que hemos visto a luchadores ascender y ganar títulos por la demanda de este colectivo es negar una gran evidencia. Por tradición, WWE no es una empresa que acostumbre a escuchar a quienes con mayor devoción devoran su producto, pero hemos vivido algunos casos. Veánse los más recientes de CM Punk, Zack Ryder o Daniel Bryan. Si nos remontamos a los comienzos de esta comunidad, Chris Jericho puede que figure como el primer favorito, derrotando en 2001 a Stone Cold y The Rock en la misma noche.

Chris Jericho - Primer Campeón Indiscutible de la WWF
Chris Jericho - Primer Campeón Indiscutible de la WWF

El pasado domingo tuvo grandes visos de ser otra de esas noches donde se intentó contentar a la IWC, pero ¿será una dinámica de continuidad? Kevin Owens-Sami Zayn es una rivalidad ya histórica desde los tiempos de ambos en ROH y PWG, y un nuevo capítulo de la misma no se ha hecho esperar desde que ambos coexisten en WWE hace menos de medio año. Cesaro es otro de los luchadores queridos por la colectividad, y en su regreso tras la lesión ha ocupado segmentos extraordinarimente relevantes para él. O qué decir de AJ Styles, quien si bien fue derrotado, dejó para la hemeroteca otro de esos duelos a reivindicar con el paso del tiempo. Y creo que WWE hace bien con no proclamarlo campeón tan pronto, jugando así con la incertidumbre y dilatando la atención. Incluso el Charlotte vs. Natalya fue un guiño a su combate en el primer NXT TakeOver, considerado por muchos el detonante de la revolución en la división femenil. Pese a mi crítica por la edición de una pancarta Anti- Roman Reigns, valoro WWE Payback muy positivamente.

Como dije más arriba, los ratings han crecido esta semana, por lo que se deduce que si la llamada Era IWC se hace realidad, será gracias a ellos (nosotros). ¿Alguien duda de que la rumoreada división de marcas que se avecina no es la respuesta a una demanda? Casi cada día leo comentarios en esta web que muestran su descontento con la excesiva duración de Raw y la poca consideración por el show azul. Vivimos el caso de CM Punk, un luchador que llegó a vender más merchandising que John Cena y nunca logró estelarizar una WrestleMania, así que es mejor no echar campanas al vuelo. Sin embargo, ¿no fue el "Yes Movement" una suerte de panacea para los descontentos con la abrupta marcha del de Chicago? Quiero pensar que realmente en aquel momento comenzó la cacareada nueva era y WWE aprendió de sus errores. 

Brie Bella, Daniel Bryan y el Yes! Movement / instagram.com/briannagc
Brie Bella, Daniel Bryan y el Yes! Movement / instagram.com/briannagc

Una vez más, hay que hablar de los negocios. WWE Network constituyó la piedra de toque para el cambio. Atraer a muchos cibernautas con cientos de horas de jugoso contenido histórico ha servido para cercarlos y "regular" el consumo que estos hacían del producto. Los ingresos por concepto de PPV se han disparado gracias a este servicio y el objetivo de llegar a los 3 millones de suscriptores parece factible a no muy largo plazo. Es de esperar que, en cuanto a lo que le conviene, Vince McMahon se muestre mínimamente servicial con la IWC. Una pura relación de intereses donde los verdaderos amantes de la lucha libre pueden estar teniendo más voz que nunca.

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