El día en que Chespirito desenmascaró a Santo y Blue Demon

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El día en que Chespirito desenmascaró a Santo y Blue Demon: El día de hoy, 21 de febrero, Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido en Hispanoamérica como Chespirito, estaría cumpliendo un año más de vida. Es por eso oportuno recordar una anécdota que lo liga a la lucha libre mexicana.

Ya antes, SÚPER LUCHAS había mencionado cómo Chespirito estuvo influenciado por la lucha libre al rendirle tributo, autoaplicándose como el Chapulín Colorado, la famosa “yegua voladora”.

Súper Luchas #505 (15 de julio de 2013).
Súper Luchas #505 (15 de julio de 2013).

En 1983, viajó a Estados Unidos para presentarse al lado de su grupo de actores en el mítico Madison Square Garden, de New York (el cual llenó dos veces en un solo día). El espectáculo estaría reforzado con otros artistas y un encuentro de lucha libre, el cual estaría protagonizado por Santo, el Enmascarado de Plata, y la leyenda azul, Blue Demon.

Gómez Bolaños relata en sus memorias (Sin querer queriendo, 2012, ed. Aguilar) que ya conocía a los iconos del deporte espectáculo de este país, pero siempre con sus máscaras:

Al Santo lo delataba su voz, que era más aguda (casi tipluda) que la que lucía en las películas, donde siempre era doblado por alguien de voz gruesa. Y a Blue Demon lo denunciaban sus manos, pues éstas no sólo eran enormes, sino que, además, mostraban la terrible deformación que le había causado una artritis de grado mayor”.

Santo y Blue Demon

Recuerda que ya en el avión, el cual iba con pocos pasajeros, ambos gladiadores portaban su máscara y sólo se la cambiaron por una con el mentón abierto para poder comer mejor, haciendo plática Santo y Chespirito durante buena parte del vuelo. Sin embargo, al llegar a Miami, donde la aeronave hacía escala, y donde los mexicanos tendrían que pasar por la revisión aduanal, el comediante recordó:

Yo notaba que faltaba algo que debía estar ahí. Ah, claro: lo que faltaba era un par de máscaras de luchador. Y mi mirada se paseó por todos los alrededores sin alcanzar a ver el menor vestigio de máscaras. Pero al llegar a la ventanilla de migración, oí una voz aguda idéntica a la que había charlado conmigo a bordo del avión (otro más observador se habría dado cuenta de que la ropa de quien hablaba también era la misma que llevaba mi reciente compañero de viaje.)… Para confirmar todo lo que iba yo deduciendo, el hombre estaba acompañado por otro, cuyas manos eran enormes y estaban notoriamente afectadas por la artritis.

Pues sí, eran El Santo y Blue Demon, quienes habían tenido que despojarse de sus máscaras para pasar la aduana, conscientes de que, en lugares como ése, los gringos son capaces de quitarle la máscara hasta Michael Jackson (aunque hay quien asegura que no es una máscara eso que trae éste en la cara). Por lo tanto, a los luchadores no les quedó otro remedio más que permitir que yo conociera su verdadera personalidad”.

►El día en que Chespirito desenmascaró a Santo y Blue Demon

Tras cubrir el trámite migratorio, Chespirito recuerda que fue abordado por varias personas, quienes le pedían un autógrafo o simplemente lo saludaban, momento que aprovechó el sublime cómico para hacerles una broma a los gladiadores:

‘¿Por qué no aprovechan para pedirle un autógrafo al Santo? Porque ahí como lo ven, ese señor es el gran luchador’.

Chespirito-de-joven
El día en que Chespirito desenmascaró a Santo y Blue Demon

Excuso decir que estuve a punto de morir fulminado por las miradas que me lanzó entonces Rodolfo Guzmán Huerta, nombre verdadero del Santo (¡y menos mal que se limitó a lanzarme miradas en vez de patadas voladoras o yeguas voladoras!), sobre todo cuando yo insistía:

‘¡De verás es El Santo! Lo que pasa es que se quitó la máscara’.

Pero la gente mostraba la mejor sonrisa de incredulidad que pueda uno imaginarse. ¡Cómo diablos iba a ser El Santo ese inofensivo caballero, con cara de buena persona y cuyo aspecto podía corresponder al de un burócrata!

Entonces, El Santo se dio cuenta de que ésa era la realidad: Nadie daba crédito a mis palabras. ‘Lo que sucede –debía de pensar la gente—es que Chespirito le quiere jugar una broma a ese señor, que seguramente es su amigo’. Y luego, siguiendo ya en la misma corriente, El Santo sonrió y dijo:

‘Sí, yo soy El Santo. Y éste –añadió a su compañero—es Blue Demon”.

Chespirito narra cómo la gente tomó a bien su puntada al “burlarse” de esos señores maduros, los cuales, ya sin pudor, admitían ser las leyendas de la lucha libre mexicana, cosa que ninguno de los presentes aceptaba. También recuerda que al volver abordar, uno de los dos gladiadores, sin precisar cuál de los dos, dijo con melancolía:

Ésa es la inobjetable realidad: sin la máscara no somos nadie”.

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