Finalmente, los aficionados de NXT respiran tranquilos tras los resultados del Draft del pasado 19 de julio. Ante el temor de un saqueo masivo de talentos para fortalecer SmackDown y Raw, surgieron voces contrarias a la separación de marcas apoyándose en este mal augurio (como la de un servidor), pero parece que WWE lo hizo bien en estos términos. De hecho, incluso algunos esperaban ver más nombres de pedigrí procedentes del show amarillo, pues el único luchador top escogido fue Finn Bálor.

Sin duda, el traspaso estrella, aunque no sorpresivo, por los continuos rumores que desde abril inundaban los medios especializados como SÚPER LUCHAS. Y si los fanáticos de Bálor se vieron contentados por su participación en el Draft, su inmediato empuje en el primer Raw de la nueva era colmaría sobradamente las expectativas, derrotando al final de la noche nada más y nada menos que a Roman Reigns, y ganándose así el derecho a combatir contra Seth Rollins por el Campeonato Universal WWE en SummerSlam 2016.

Finn Bálor debuta en Raw / forbes.com
Finn Bálor debuta en Raw / forbes.com

 

La renovación prometida por la separación de marcas tiene una gran baza en este meteórico ascenso a los puestos estelares del irlandés, aunque existen varios aspectos por los que desconfiar de este movimiento que pueden acabar pasando factura a su carrera. Cierto, se trata del Campeón NXT más longevo de la historia, y tal vez rebajar su status hubiese sido un error, colocándolo en puestos del medio cartel y torpedeando una trayectoria prometedora. Sin embargo, ¿qué lo hace tan relevante para en su primera noche ir directo al presumible combate estelar del mayor evento del verano?

Rollins, siendo el primer Campeón NXT de la historia, tuvo que esperar 3 años tras su debut para situarse en similares posiciones dentro de la empresa. En definitiva, tuvo un ascenso medido y a la vez sorpresivo, algo muy difícil de lograr. Y precisamente considero que el primer error, nocivo para Bálor, ha sido enfrentar a ambos. No cabe duda que presenciaremos un gran duelo, pero la clásica dicotomía luchística aquí no se está logrando. Tal vez Rollins sea ya de esos rudos que hagan lo que hagan tienen asegurado el apoyo del público, considerando que se ganó aún más el corazón de los fanáticos tras derrotar a Reigns en Money in the Bank y haciendo un regreso ambiguo en cuanto a actitud. Y es algo que puede pasar factura a otros oponentes, por eso creo que un definitivo cambio a técnico para él se antoja bastante útil.

Seth Rollins y Finn Bálor en la última edición de Raw / WWE ©
Seth Rollins y Finn Bálor en la última edición de Raw / WWE ©

 

El segundo error, correlativo al primero, tiene que ver también con el personaje del ex-NXT. No sé qué creativo ha tenido la idea de estandarizarlo, desperdiciando desde el inicio uno de los mayores alicientes del luchador: su faceta de «Demon King». Ya se demostró en la promo de la última edición de Raw la limitada capacidad al micro de un Bálor sin aditivos, con un Rollins que condujo de principio a fin el segmento para evitar males mayores. Motivo suficiente para parapetar al gladiador tras un gimmick que no necesita de frases eslogan para resultar atractivo a ojos del espectador. De ahí que algunos lo consideren el heredero natural de The Undertaker; una idea que, salvando las distancias, no resulta descabellada. Ya que los creativos han apostado tan fuerte con él, ¿por qué limitar en cambio su carácter? Repito, decisión incomprensible a todas luces.

La historia de WWE ha demostrado en numerosas ocasiones que un empuje precipitado puede resultar contraproducente, y un ejemplo reciente a seguir en estos casos debería ser el de AJ Styles. También aquí muchos nos temimos que una oportunidad titular a dos meses de su debut acabaría pasándole factura… y tuvimos que tragarnos nuestros agoreros presagios, ya que no sólo consolidó el prestigio del veterano, sino que también logró mejorar la imagen de Reigns: un ángulo ejemplar donde se sacó lo mejor de ambos duelistas al potenciar y conjugar sus cualidades.

Roman Reigns vs. Aj Styles, Payback 2016 / WWE ©
Roman Reigns vs. Aj Styles, Payback 2016 / WWE ©

 

En definitiva, todo lo que se hizo en aquella rivalidad debería trasladarse a esta, y WWE se juega mucho con un potencial estelarista de WrestleMania. Como seguidor del mejor Bálor, pocos gimmicks tan verdaderamente originales se consiguen construir todos los días (junto al de Bray Wyatt, el mejor de la última generación), por eso los creativos deberían consolidarlo dentro del elenco principal en base a su papel de «Demon» y cuidar su evolución con rivales adecuados.

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