Estar ante un momento histórico es un anhelo que tiene cualquier fanático de cualquier deporte. La idea de que en cualquier instante uno pueda presenciar una escena que perdurará por generaciones es una de las razones por las cuales millones de personas compran una entrada o prenden una pantalla para ver un espectáculo. Y todos los que miraron UFC 239 pueden considerarse afortunados, porque acaban de cumplir esa meta en el T-Mobile Arena de Las Vegas, Estados Unidos. 

Ben Askren vs. Jorge Masvidal era una de las peleas más esperadas (probablemente la más) de todo el show. El invicto Askren, quien llegó a UFC en noviembre y derrotó a Robbie Lawler en una espectacular contienda más allá del polémico resultado, se las vio con uno de los mejores peleadores de la división welter en Masvidal, quien vino de sabotear la fiesta inglesa en UFC:Londres, cuando noqueó al local Darren Till y se posicionó como uno de los principales retadores de la categoría.

Sin embargo, lo que acaeció ni bien comenzó la contienda no se lo esperaba nadie -quizás sólo Masvidal, a quien se lo notaba muy confiado-, puesto que ni bien el árbitro dio la señal para que empezara la pelea Masvidal arremetió contra Askren con un impecable rodillazo volador, que le apagó las luces. Y por las dudas, lo remató con ground and pound.

En un tiempo récord de 5 segundos, Masvidal aprovechó un error vital de Askren para triunfar con el nocaut más rápido en la historia de UFC. Askren, quien es uno de los mejores luchadores universitarios en Estados Unidos, buscó el derribo de forma instintiva, puesto que los luchadores y peleadores se repelen cual factores positivos y negativos. No obstante, Masvidal estuvo atento a este movimiento, y el resto, como dicen, es historia. 

 

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