Cada cuatro años llega el evento más monumental que el mundo haya visto a lo largo de su historia: el Mundial de fútbol, un torneo en el que los mejores jugadores de cada país son seleccionados para definir a la mejor nación del globo, y donde el mundo entero se concentra en un mismo lugar para alentar a los suyos. Semejante suceso atrae la mirada de propios y extraños, e incluso logra que muchos de nosotros desviemos un tanto nuestra atención de la lucha libre para posarla en las canchas (no es para menos,¡es como una WrestleMania de un mes!).

Por eso, en base a la Copa que está transcurriendo en estos momentos, intentaremos hacer un divertido juego donde mezclaremos un poco a ambos mundos (el del fútbol y la lucha profesional) y les traeremos lo mejor que cada país ha producido con el tiempo. Para ello nosotros haremos de seleccionadores, aunque serán ustedes los jueces que decidirán cuál será el mejor equipo. Para comenzar: la selección de México.

«Desde su introducción en el país a principios del siglo XX, la lucha libre mexicana se ha convertido en una forma única del género, caracterizada por máscaras coloridas, secuencias rápidas de agarres y maniobras, así como movimientos de vuelo, algunos de los cuales han sido adoptados en los Estados Unidos y en otros lugares. El uso de máscaras ha adquirido un significado especial, y en ocasiones se disputan luchas en las que el perdedor debe quitarse permanentemente su máscara, una apuesta que cuenta con una enorme importancia. La lucha de equipos es especialmente frecuente en la lucha libre, en particular los combates con equipos de tres miembros, llamados tríos».

— Wikipedia

El Once Ideal

El Santo (c): Ya se ha discutido antes, pero al final del día es subjetivo. El Santo o Hulk Hogan es la comparación de Maradona o Pelé, pero de que es una de los más grandes personalidades que alguna vez se haya subido a un cuadrilátero, de eso no hay discusión. Su trascendencia fue atípica, y es que «El Enmascarado de Plata» es uno de los iconos culturales más importantes del pueblo mexicano, reconocido no sólo en el ámbito del negocio, sino de todo el país. Y ni siquiera de todo el país; de todo el mundo.

Blue Demon: Y cuando hablamos de El Santo, no podemos dejar fuera de la conversación al grandísimo Blue Demon. Ya que estamos con comparaciones, podríamos decir que mientras que el plateado era la luz, el demonio azul era la oscuridad. La rivalidad que ambos protagonizaron fue legendaria en todos los niveles, pero también ganarían reconocimiento trabajando juntos en la pantalla grande. Individualmente no sólo cementaría un enorme legado en su país natal, también en Europa y Japón.

Los tres más grandes: Blue Demon (izquierda), Mil Máscaras (abajo) y El Santo (derecha).

 

Mil Máscaras: Que Alberto el Patrón diga lo que le plazca, pero hay algo que su tío puede presumir y que él no y es estar en el podio de los tres más grandes de la lucha libre mexicana y siendo generosos, en el top 10 de los extranjeros que más impacto causaron en una lucha tan prestigiosa como la japonesa. Por supuesto, es sumamente respetado en los Estados Unidos. Y como sus pares (nunca mejor dicho), tuvo una exitosa carrera en el cine nacional. De lejos mira el Patrón.

Huracán Ramírez: Empezó como un personaje de película y terminó, con el recordado Daniel García Arteaga bajo su máscara, haciéndose un hueco entre los más grandes. Un origen hasta el momento sin precedentes y que sería imitado sin éxito por Vince McMahon con el malvado Zeus a fines de los 80. Innovador como él solo, también fue el primero (o uno de ellos) en haber enfrentado a un boxeador en una pelea lucha vs. boxeo en 1963, mucho antes de que Muhammad Ali se las viera con Antonio Inoki.

Canek: El Príncipe Maya fue una de las máscaras más populares de los 80 tras un cambio generacional que atrás dejaba zapatos difíciles de llenar. Y lo hizo, haciéndose un nombre bajo el techo de la UWA, que lo llevaría consecuentemente a trabajar en Japón y medirse ante estrellas internacionales como Hulk Hogan, Vader, Ali, Lou Thesz, Bam Bam Bigelow y, principalmente, André el Gigante, siendo uno de los pocos en derrotarlo. ¡Orgullo nacional!

Canek y Dos Caras se enfrentan en una de sus míticas batallas.

Black Shadow: Un adelantado a su tiempo, Black Shadow ya era en la década de los 40 todo un aéreo, lo que le hizo ganarse el apodo de «el hombre de goma». Asimismo, formó una de las más legendarias parejas junto a Blue Demon, dejando además una histórica rivalidad ante El Santo en 1953, quien le arrebataría su máscara, revelando la identidad de Alejandro Cruz Ortíz.

Dos Caras: Hoy es muy habitual ver las combinaciones de estilos en cualquier parte del mundo, pero fue Dos Caras uno de los primeros en adoptar una mezcla del mexicano con el estadounidense, convirtiéndose así en todo un maestro sobre el ring. Atrás dejó una trayectoria genial en la que destacó allí donde fue, fuese la CMLL o la UWA, donde además de protagonizar combates para el recuerdo ante Canek y otros, fue tres veces Campeón mundial.

Atlantis: Uno podría apodarlo como «el recolector de máscaras», porque en esa arte, esa que hasta vale más que los campeonatos, pocos han podido igualarle. Pregúntenselo sino a Kung Fu, Mano Negra o Villano III, con quien dio una de las mejores contiendas de esta índole en años. El mismo La Sombra les dirá por qué (o quién) llegó a WWE como Andrade «Cien» Almas. Pero Atlantis es también «El Ídolo de los Niños», y así como lo demuestra en los rings desde 1982, lo hace fuera de ellos en la actualidad.

Cavernario Galíndo, un innovador en la lucha extrema de la escena mexicana y de todo el mundo.

 

Cavernario Galíndo: Existe la leyenda de que durante una lucha en los años 40, el Cavernario mordió a una serpiente viva en medio de una contienda. Esa era su actitud llevada al extremo, pues como rudo supo interpretar su personaje como pocos, con un look particular que causaba pesadillas a los niños por las noches. En acción hacía justicia a su apodo y así brindó algunas de las luchas más salvajes de la historia.

L.A. Park: El huesudo sabe de dejar una huella por distintas partes del mundo. Todo un trotamundos, L.A. Park demostró su capacidad en los Estados Unidos como uno de los referentes de aquella famosa división crucero de WCW y ECW en los 90 (y con apariciones en TNA en los 2000), aparte de sus participaciones en NJPW y, por supuesto, en todas las empresas mexicanas. ¡Ah, y es el original!

Perro Aguayo: Fue zapatero, futbolista y boxeador, pero encontraría su verdadero amor en la lucha libre a temprana edad y desde entonces no paró. Con la Lanza Zacatecana, su movida final, venció a incontables víctimas, un movimiento que popularizaría (hoy es usado por Finn Bálor, por ejemplo) y con el que conseguiría el primer Campeonato de Peso Ligero de la WWE. Fue un rudo de primera y uno de los padres fundadores de la Triple A. Para agradecerle tenemos mucho.

El Entrenador

Diablo Velasco: Pese a no tener el tamaño suficiente que le permitiese lograr un nivel estelarista, Cuauhtémoc Velasco se inició como gladiador en 1937. Pero pronto caería en cuenta de que lo que mejor le iba era entrenar a otros, ya que sus habilidades entre las doce cuerdas eran dignas de geniales combates. Así, cinco años después se convirtió en entrenador y ya a fines de los 50 lideraba la Arena Coliseo de Guadalajara. Entre sus estudiantes (a los que siempre les enseñó tener pasión por la profesión) destacaron varios del once ideal como Mil Máscaras, Perro Aguayo, Atlantis, Cavernario Galindo o El Solitario, Gory Guerrero, Mano Negra, Cien Caras, entre otros.

Velasco dejó atrás su carrera como luchador para entrenar a otros.

¿Qué opinan de la selección mexicana de lucha libre? ¿Están de acuerdo con los once escogidos? ¿Añadirían a alguien, quitarían a otro? Siéntanse libres de seleccionar a sus gladiadores favoritos.

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