Triunfa en New York el cortometraje luchístico La Lucha de Lucía

Valeria Blade no es aún una luchadora conocida a nivel nacional, pero ya se está haciendo un nombre en el circuito de Tijuana. Su rostro emana juventud, y no es para menos, pues apenas tiene diecisiete años de edad. Cuando María Sofía Hernández, directora del cortometraje La Lucha de Lucía, la buscó para que interpretara el papel principal, Valeria dijo que no, pero eventualmente fue convencida y participó en la cinta. Y ésta acaba de ser presentada en el Tribeca Festival 2026 en Nueva York, uno de los festivales de cine independiente más importantes del mundo.

La lucha de Lucía

Valeria no es actriz, es luchadora, pero pudo interpretar de manera creíble el papel de La Guerrera, y al mismo tiempo que aprendía lo que podría ser una nueva pasión, la directora María Sofía Hernández aprendía, a su vez, que los luchadores son filósofos detrás de la máscara.

► La lucha libre como oficio, personaje y tradición

La lucha de Lucía

La lucha libre es una tradición profundamente mexicana, uno de esos elementos culturales que forma parte del crecimiento de quien nace en el país. Pero cuando se trata de explicar qué es realmente a una audiencia más amplia, la tarea requiere no solo definición, sino investigación. Así lo cuenta María Sofía Hernández:

“Cuando empecé a investigar realmente, además de ir a ver lucha, me di cuenta de que estas son personas muy reflexivas. No solo son determinadas y dedicadas a luchar en el ring, sino que también crean personajes que ponen en escena”.

La lucha de Lucía

Lo que Sofía descubrió en sus investigaciones fue que la creación de personaje en lucha libre es un acto profundamente pensado. A través de entrevistas y documentales, notó algo paradójico: a veces el personaje que un luchador interpreta no tiene aparente conexión con quién es en la vida real, pero paradójicamente, esos personajes revelan quiénes son realmente:

“Cuanto más investigaba, más entendía que casi puedes descifrar la psicología de alguien a través de su personaje de lucha”.

Esa comprensión pasó a ser el corazón de su proyecto: mostrar cuánto pensamiento, dedicación y trabajo artístico hay detrás de cada luchador que sube al ring.

► La lucha de Lucía

La lucha de Lucía

 

En el cortometraje, Valeria Casillas (Valeria Blade) interpreta a Lucía, una luchadora enmascarada conocida como La Guerrera. En una arena tijuanense la vemos enfrentar a La Mariposa Voladora. A pesar de ser una villana del ring, se niega a lastimar a su rival, quien casi llora al recibir una palanca. Termina perdiendo la lucha, y antes de irse a vestidores, le reclama al promotor por haberla programado contra ella.

En su vestidor tiene lugar la parte principal de la película. Lucía habla con su padre, un luchador retirado que fuera conocido como El Guerrero Enmascarado. Nos enteramos que ella viene de una dinastía de luchadores rudos, pero que ella quiere ser técnica, algo que va más con su carácter. Quiere escuchar los aplausos del público.

La lucha de Lucía

Uno de los aspectos más notables del proyecto fue su conformación de elenco. Sofía eligió trabajar con luchadores de verdad, no actores que fingieran serlo. Su actriz principal, Valeria Blade, tenía solo 16 años al momento de la filmación.

Otro detalle es que el actor que interpreta al padre en la película es el padre de Sofía en la vida real.

“Honestamente había olvidado que había audicionado hasta que alguien me lo recordó, pero cuando leyó el guion pensé que era muy bueno para el papel”.

► La lucha libre como expresión cultural

La lucha de Lucía

Para Sofía, el proyecto trasciende el entretenimiento, por ello dijo: “La lucha libre es una gran parte de la cultura, pero también muestra cuánto tienes que trabajar para ser parte de ella”. Esa exigencia—física, artística, intelectual—es lo que ella quiso honrar en su cinta.

El acercamiento de la directora refleja una verdad que los aficionados a la lucha libre conocen bien: que el ring es tanto un escenario teatral como un espacio de competencia atlética, y que los luchadores son deportistas sumamente completos, con una dedicación que va mucho más allá de lo que se ve en las arenas.

Columnista de la revista SÚPER LUCHAS desde 1998. Editor en Jefe desde 2003