Guillermo Rigondeaux noqueó al Pollito Ceja en un combate que probablemente hubiera perdido.

Al final de la pelea, Rigondeaux dijo que esta ocasión la aprovechó para pelear en corto, porque siempre lo acusan de pelea correr, preguntaba que qué «pero» le pondrán en este triunfo.

Vaya, lo hizo, se fajó y dejó de ser el de siempre, pero no le fue bien trabajando así.

Ceja hizo un buen trabajando por dentro, haciendo fallar a Rigodeaux y dándole tremendo castigo, tanto en la cara como en el cuerpo.

Pero siempre hay un detalle a considerar: nunca bajar las manos y menos cuando peleas en corto.

Mucho menos si es contra alguien que pega como patada de mula como Guillermo Rigondeaux.

Ceja hizo bien todo lo que tenía que hacer para derrotar a un rival como Rigondeaux: le cerró las salidas, lo confrontó con poder y mayor volumen de golpeo. Lo incomodó cargándosele.

Llegó un momento en que sí obligó a Rigondeaux a buscar la salida en su boxeo elusivo, pero el cubano retomó y se le volvió a plantar enfrente.

Lo cuestión aquí fue el hecho de que, peleando tan en corto, no puedes dejar espacios abiertos.

Y eso le pasó a Ceja. Al momento de lanzar una izquierda, dejó la derecha abajo y ahí Rigondeaux entró con un potente volado de izquierda que mandó a Ceja al piso.

Ceja se levantó y atendió las indicaciones del réferi y aun así el oficial decidió que Ceja ya no estaba en posición de seguir en el combate y lo detuvo.

Por reglas, tal vez sí fue prematura la detención, pero esas reglas están sujetas a la completa apreciación de los réferis, así que puede que sea adecuada por ese aspecto.

Rigondeaux noqueó al Pollito Ceja en el octavo round del combate, se pone en el camino de quien gane entre Rey Vargas y Tomoki Kameda y demuestra, que aún le queda algo en el tanque.

Advertisements
Hablamos de