El luchador canadiense Michael Elgin, quien actualmente labora en el NJPW, se encuentra en el ojo del huracán tras verse involucrado en un escándalo de abuso sexual. Todo esto a raíz de la denuncia pública que la luchadora amateur Moses Malone hizo al ser víctima de este delito por parte de Sean Orleans, otro luchador, compañero de entrenamiento en la empresa Glory Pro Wrestling, propiedad de Elgin.

Michael Elgin involucrado en un escándalo de abuso sexual 2

Según la gladiadora, el hecho delictivo tuvo lugar en marzo, posteriormente Malone informó a Elgin sobre lo acontecido pero «Big Mike» no hizo nada al respecto, hasta que la afectada hizo pública la situación a través de Twitter y el caso cobró notoriedad.

Como sucede en estas circunstancias, Malone recibió comentarios de apoyo pero también en contra, con insultos y denostaciones, en especial de un usuario que supuestamente mantenía amistad con Elgin y Orleans, asegurando que ella estaba loca y que tenía un comportamiento liberal con el resto de sus compañeros.

Aunado a ello, varios usuarios de Twitter publicaron las conversaciones entre Elgin y dicho usuario donde minimizaban lo acontecido tachando a Malone de mentirosa, por lo que ella republicó todo en su cuenta. Al saber que sus conversaciones había sido difundidas, Elgin canceló su cuenta y puso a la venta su empresa. Un día después reactivó su cuenta para emitir un comunicado en su defensa:

«Hace poco tomé un descanso de mi cuenta de Twitter, ya que las cosas se salieron de control y consideré oportuno apartarme para meditar lo sucedido y organizar mis pensamientos.

«Como primer punto, debo decir que no tengo ninguna denuncia por acoso; ni de hacer algo ilegal.

«En segundo lugar, acepto que fui informado de la situación, pero no hice mucho ya que ponderé que no era mi labor. Me limité a hablar con ambas partes y conocer su versión. Incluso el acusado (Orleans) pensó en tomar acciones legales por las acusaciones, ya que las considera infundadas.

«Con respecto a Moses, varias veces le pedí que fuera a la policía pero se negó, es algo que debí entender. Sólo se limitó a pedirme que ya no contratara al luchador en eventos de mi empresa. Pero él dijo que tenía pruebas de que sostenían una relación personal previa por lo que ella podría tener otros motivos para esas acusaciones y mentir al respecto.

«Todo esto me enfadó y se que usé un lenguaje inapropiado. Me sentí frustrado por verme envuelto en una situación así, pero admito que mi actitud y la manera en la que hablé no fueron las correctas. Ha sido algo difícil, llevado de mala forma por algunos luchadores y aficionados.

«Sé que mantenerme al margen estuvo mal, ya que era mi labor detener esto, independientemente del sexo o de la raza, debemos evitar avergonzar a las personas o hacer que se sientan incómodas o poco aceptadas. No es justo para Moses Malone ni para nadie».

«Mi frustración no es una excusa para evadir, por eso todo se salió de contexto. Con respecto a Glory Pro he empezado un proceso de traspaso de la empresa a otros porque no quiero que mis acciones la perjudiquen. Este es un proyecto que amo y que ha crecido con mi ayuda y la de los luchadores que han trabajado conmigo, y no considero justo que esto se pierda».

Elgin se asesora para enfrentar un proceso judicial, en caso de que las investigaciones lo involucren si llegara a ser acusado de ignorar un caso de acoso sexual y ayudar a otros a ocultarlo.

En contra parte, Moses asegura que no cree en la sinceridad de las palabra de Elgin y seguirá adelante con el proceso a pesar de que teme por su seguridad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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