Este no fue un buen fin de semana para Joey Styles. El sábado durante Evolve 72, el legendario comentarista de ECW tuvo un desliz que le costó su lugar en la empresa. Ahora, dos nuevas promociones han decidido terminar su relación con él.

Durante su segmento con Stokely Hathaway, Styles realizó un comentario referente a Donald Trump y su inapropiada conducta sexual con las mujeres. Esta broma fue un claro desacato a la orden de Gabe Sapolsky de alejarse de la política durante su primera transmisión con FloSlam.

Y aunque Styles explicó el origen de su error y las circunstancias que llevaron a su despido, mucho menos dramáticas de lo que se pensó originalmente, esto no impidió que dos empresas independietes más decidieran despedirlo.

La primera de ellas fue Beyond Wrestling, que lo hizo público a través de twitter:

A pesar de su comportamiento poco profesional, me gustaría extenderle la cortesía profesional de una llamada telefónica antes de hacer algún anuncio.

Joey Styles ya no aparecerá en el evento del domingo en Worcester ni en ningún futuro evento de Beyond Wrestling. Gracias.

Por su parte, el fundador de CHIKARA, Mike Quackenbush, publicó un extenso blog en el que explicó la relevancia de lo ocurrido, que va más allá de la broma de Joey Styles y tiene sus raíces en los valores mismos de la lucha libre:

Los eventos de los últimos días han sido sólo una muestra para ver el estado de la lucha libre profesional. La forma de arte a la que amo y a la que le he dedicado toda mi vida adulta se ha quedado vergonzosamente atrás. Está atada a anticuados principios que amenazan con convertirla en... obsoleta en el peor de los casos, un chiste en el mejor.

Sé que hay otros, influyentes y célebres, que imaginan a la lucha libre en una burbuja en la cual las normas sociales de una era pasada todavía son relevantes y válidas. En CHIKARA los desafiamos a ellos y a esos ideales con todo lo que hacemos. Una cosa es hablar, expresar una opinión. Una cosa es pedir un cambio, desear un cambio, imaginar como sería este cambio. Otra cosa es hacerlo. En CHIKARA, nosotros lo hacemos ocurrir. No nos importa cuanta gente se presente para verlo o cuanta gente lo reconozca por lo que es. Nuestro mantra no es sobre el reconocimiento de la crítica o por palmaditas en la espalda: "Nosotros creemos que la lucha libre debe ser divertida. Por eso la hacemos para todos".

A partir de hoy, terminamos nuestra relación con Joey Styles. A partir de hoy, establecemos una política de cero tolerancia por discursos misóginos, racistas u homofóbicos, verbales o escritos, sean dirigidos a nuestro elenco, nuestro público o nuestros patronos. Así es CHIKARA.

Para todos los artes y oficios de la lucha libre, debemos entender eso: los patronos de nuestra forma de arte piden más de nosotros. Es a ellos - aquellos que nos empoderan para crear el espectáculo, más grandioso que la vida, de la lucha libre - que estamos atados. No a una arcáica subcultura hecha de los carnavalescos valores de finales del siglo pasado.

Ahora es el momento para que nosotros nos deshagamos del vocabulario anticuado y ofensivo, como el término "mark".

Ahora es el momento para renunciar a cualquier vestigio de poder que hemos dado a la anticuada retórica de la lucha libre.

Ahora es el momento para que nosotros marquemos una línea y digamos "aquí es donde nos paramos en la igualdad e integración en nuestra forma de arte".

Los patronos de nuestra sorprendente forma de arte merece, no sólo nuestro respeto, sino nuestra asertividad en 2016 y más allá. No le debemos nada al "negocio". La gente que nuestros antecesores llamaban "marks" no nos están dando sus dólares porque no logren entender lo que realmente hacemos - ellos nos apoyan a pesar de ello. Ellos vienen porque saben que nuestro tipo de entretenimiento en vivo es una forma de arte viable, no cualquier barullo. Vienen por una experiencia inclusiva donde pueden ser reforzados por una apasionada comunidad de personas con una mentalidad similar.

En CHIKARA amamos la lucha libre tanto como nuestros fans lo hacen. La amamos tanto, que queremos que cambie. Demos un paso hacia un mundo en el que no debamos estar sujetos a ningún tipo de discurso de odio, y que la única violencia que veamos sea la variedad pulcramente coreografeada.

¿Qué opinan? ¿Están de acuerdo con las apasionadas palabras de Mike Quackenbush?

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