24 años se cumplen del primer show de ROH, empresa que moldeó la escena independiente estadounidense tal y como actualmente la conocemos, imponiendo un gusto por lo que ocurre dentro del ring que ha ido manteniéndose y evolucionando hasta nuestros días, donde casi cada semana podemos encontrar luchas descollantes en promotoras dentro y fuera de territorio yanqui.
Pero al mismo tiempo, asistimos a una homogeneización de la lucha alternativa, punto comentado en alguna ocasión aquí, que propicia comentarios como el que recogemos, irónicamente, de boca de Austin Aries, icono de ROH y de las mal llamadas «ligas menores», durante reciente entrevista con WrestleZone.

► Lo que nunca haría Arn Anderson
«Hay un puñado de gente disfrazada emulando los movimientos. Pero realmente no se sienten auténticos, no se sienten como si fueran verdaderos luchadores profesionales. Y como digo, sólo es mi opinión. Parece como si nos hubiéramos inclinado más hacia los superhéroes y los videojuegos e intentáramos decir, ‘Bueno, la lucha libre profesional es así’. Y pues no. Para mí la lucha libre siempre se ha basado en el realismo. La base del proceso es que hay un hombre o una mujer en el ring que intenta hacerte daño, inhabilitarte, y llevarse tu dinero.
«Así que si no está basado en eso y no hay algo de parecido con la realidad y con algo auténtico, al menos hasta cierto punto, deja de ser lucha libre profesional para mí. Se transforma en otro tipo de entretenimiento. Y me parece bien, porque para gustos los colores. Pero crecí viendo la ‘Crockett Era’ de la lucha libre. Alrededor de ella ha girado siempre mi estilo. Porque, aunque supiera o no que era real o no, tenía su autenticidad y tenía que haber una suspensión de la incredulidad. Si no verías a Arn Anderson haciéndolo, entonces lo vas a tener difícil convenciéndome de que yo debería hacerlo. No pretendo ser el viejo que le grita a las nubes. Está genial ir más allá. Está genial expandirse. Pero cuando dejamos de hacer que los seguidores suspendan su incredulidad, para mí esto se convierte en otro tipo de entretenimiento.
«Esto no se supone que tiene que ser como las películas. No se supone que tiene que ser como los videojuegos. No se supone que tiene que ser como los superhéroes. La lucha libre se supone que tiene que ser real. Y creo que ahora mismo hay muchos movimientos que no están acompañados de mucha emoción. Pienso que si nos centramos más en la emoción que intentar convencer a la gente con movimientos, sé que funciona porque es lo que sigo haciendo. Es como mis combates siguen destacando en los shows que hago. Es autenticidad. Hacer sentir que es como una pelea, como que es real, como si esta persona intentara darme una paliza y se llevara mi dinero.
«Siempre insto a la gente: ‘Si nunca has hecho esto, haz lucha de llaveo de verdad. Haz algunos agarres. Haz lucha ‘shoot’. No para hacer daño a tus amigos o a tus compañeros de entrenamiento, sino para saber lo que se siente cuando alguien de verdad intenta hacerte un derribo doble de pierna. Cuando alguien intenta de verdad hacerte una torsión de cuello, una palanca al brazo y así ser bueno en algo que nunca habías hecho antes».
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