Hell in a Cell 2019 fue criticado, y vaya de qué manera. Dentro de un producto que viene siendo cuestionado desde hace ya varios años, muchos podrían considerarlo como una piedra más dentro de un zapato insoportable de cargar, tan sólo otra mancha de las tantas que han dicho presente en tiempos recientes para WWE. Pero cuando esas críticas conducen a comparaciones con el que muchos creen fue el peor PPV de la historia de la lucha libre, ECW December to Dismember 2006, ya tendríamos que replantearnos mejor las cosas.

A continuación 5 grandes similitudes entre Hell in a Cell y December to Dismember 2006:

1- Un formato… peculiar

No es un método popular en la lucha en general, y menos en WWE. Las ocasiones en que la compañía tomó la extraña decisión de anunciar de antemano tan sólo unos pocos combates en un PPV pueden contarse con una sola mano: en December… fueron dos, en Hell… cuatro, presuntamente teniendo en mente mantener a la afición expectante durante todo el evento. Y es que si bien no hubo comparación entre los resultados generales de ambos shows y en lo que nos centraremos será principalmente en el estelar de ambos, este peculiar formato también presentó sus similitudes.

La primera parte de la noche del domingo fue redonda, especialmente aquel Becky Lynch contra Sasha Banks por el Campeonato Femenil Raw, sin lugar a dudas lo mejor que dejó la velada. Aquel día, ECW tuvo igualmente un buen calentar de motores, con un triunfo entretenido de los Hardy Boyz sobre MNM.

En ambas ocasiones se sufrieron algunas luchas que se fueron brindando, que fácilmente podrían formar parte de cualquier edición de un programa semanal.

2- Sobre jaulas, la cuestión

Enfocándonos en lo que nos trae por aquí, el plato fuerte, hay una curiosidad llamativa: la cuestión transcurrió entre jaulas. No pasa de ser más que un dato adicional, pero pareciera que el acero saca en ocasiones la parte menos creativa de los tomadores de decisiones. La celda infernal y la cámara de la eliminación, dos estipulaciones poco habituales, ambas arrojaron el mismo resultado.

3- Dos favoritos, desaprovechados

De arranque, la Elimination Chamber empezó con el pie izquierdo, pues Sabu, que originalmente estaba pactado para ser uno de los seis competidores por el Campeonato Mundial ECW, fue reemplazado a último minuto y fue una noticia que no dejó con buen sabor de boca, siendo uno de los pocos protagonistas provenientes de la ECW original. La afición depositó entonces sus esperanzas en otro «originario», Rob Van Dam, o el joven CM Punk, un individuo cuya formación se dio en el ámbito independiente (Ring of Honor), creando una identificación con los espectadores acérrimos.

Quizá por eso Paul Heyman le acogió cariño, aparte de su talento, claro está. Un Heyman que quiso apostar a lo grande por el futuro Campeón WWE, poniendo sobre la mesa un escenario en el que Punk se deshiciese de Big Show a los pocos segundos de combate mediante una llave de sumisión y una posterior conquista del oro, lo que le permitiría salir del recinto como una auténtica estrella. Hasta el mismo gigante dio el sí, pero por poco más, McMahon se rió de la sugerencia. Su idea, en cambio, era coronar a Bobby Lashley, su propio proyecto personal, escogido principalmente debido al dotado físico del moreno.

3- Abucheos, AEW y TNA

No hace falta decir qué voz tuvo más peso, pero el Presidente no consideró en la ecuación la recepción que le esperaba: cánticos de «bulls***» y a favor de la competencia (TNA), abucheos, pedidos por reembolsos y todo tipo de insultos. ¿Les recuerda a algo?

«Qué final tan malo. Hay cánticos de reembolso».

5- Un responsable común: Vince McMahon

ECW era la marca protagonista, sí, pero quien presentó realmente el evento fue WWE. Y quien más metió mano, no nos extrañe, fue Vince McMahon, un hombre que ya por esas épocas daba demostración más de que cuando tuvo que intervenir en un campo que no era el suyo, podía convertir oro en un pedazo de cartón. A pesar de que, bueno, por estas fechas no se haga tan raro que haga lo propio con lo que es suyo también.

Era la ECW de WWE, no ECW ECW, que después de ser comprada por la gigante del entretenimiento y a raíz del gigantesco éxito de un DVD dedicado a la marca, se decidió revivir. Algunas de sus estrellas estaban en la nueva encarnación, pero no era ni de cerca una semejanza a su versión original. ¿Cuál era la gracia de un concepto extremo sin lo extremo, o de un concepto sucio y desalineado si era todo tan prolijo y tan inocente?

Mientras estuvo Paul Heyman al mando hubo cierto optimismo entre los aficionados hardcore. Mantuvo un poco, por más mínimo que fuese, de esa identidad. Ese 3 de diciembre, esa pizca se redujo a la nada misma. Tan aborrecido fue el episodio, que provocaría diferencias irremediables entre Heyman y McMahon, acabando en la renuncia del primero y matando toda esperanza entre los verdaderos conocedores de ECW.

Vince McMahon
Vince McMahon ríe en la Gorilla Position – WWE

Se le citó al actual Vicepresidente Ejecutivo de WWE Raw de la siguiente manera en declaraciones con el Steve Austin Show:

«No me gustaba la forma en que se estaba desarrollando todo. Era una pelea muy personal entre Vince y yo. Me agotó, estaba muy cansado. Dejé de vivir por ello y ya no me veía a mí mismo así».

Lo que nos lleva a lo que reportamos anteriormente en SÚPER LUCHAS: 

Fightful Select informa que todo fue obra de Vince McMahon, que el combate se desarrolló tal y cómo el mandamás quiso. No obstante, de acuerdo a dicho informe, que señala a una persona cercana al dueño de la empresa, al ver la reacción de los fans, el Chairman se dio cuenta de que había cometido un error. Sapp afirma que una fuente le dijo que, en un primer momento, McMahon se rió de la reacción de los fans, pero que, después tomó lo que estaba pasando en serio.

El Wrestling Observer ofreció una versión similar, de no ser por un pequeño detalle:

Vince McMahon, y esto fue confirmado por mucha gente, se estuvo riendo de la reacción del público y apenas se lo tomó como algo negativo. Pero las acciones hablan por sí solas. Quedó claro la siguiente noche en Raw que el objetivo era no hablar del combate, aparte de un único resumen que se emitió a última hora.

De la mano con esta comparación, Cuadrilátero te ofrece como plus siete eventos de PPV (excluyendo Hell in a Cell 2019) que quedaron en la historia negra de la lucha libre por tener los peores finales de todos los tiempos:

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