Esta mañana, Octagón presentó a su propia versión de Octagón Jr., en medio de la gran polémica que se ha generado por la titularidad de los derechos sobre el personaje.

Recapitulando, el personaje de Octagón estuvo registrado a nombre del licenciado Antonio Peña desde 1989, y por ello, el “amo de los ocho ángulos de la espectacularidad” –como lo llamara el doctor Alfonso Morales—siguió trabajando para la empresa Asistencia, Asesoría y Administración de Espectáculos, S.A. (AAA), que dirigía Antonio Peña, y posteriormente para Promociones Antonio Peña, S.A. (PAPSA), la empresa propiedad de Peña formada cuando AAA desapareció hace veinte años.

Desde 1992, Octagón quedó registrado en Indautor a nombre de «Asistencia, Asesoría y Administración de Espectáculos», y la reserva caducó en el año 2000. Posteriormente, el nuevo registro quedó a nombre de Antonio Peña.

Durante todo este tiempo, Octagón no dejó la empresa porque sabía que tendría que irse sin el personaje, que a la muerte de Peña pasó a ser propiedad de PAPSA.

Octagón se atrevió por fin a dejar PAPSA pero sin renunciar al personaje, esgrimiendo los mismos argumentos que en el pasado usaron luchadores como Máscara Sagrada y La Parka (hoy LA Park). Octagón, a principios de este año, intentó registrar el personaje tanto en el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) como en el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), encontrando en ambos casos que el uso de Octagón como marca (IMPI) y como personaje luchístico (Indautor) eran propiedad de PAPSA. El luchador emprendió entonces un juicio de nulidad de reserva de derechos en Indautor, el cual apenas está en sus primeras etapas.

Sin poseer realmente los derechos del personaje, Octagón acudió a una firma de autógrafos del Octagón Jr. autorizado por PAPSA y le arrancó la máscara, y ahora presentó a un nuevo luchador con el nombre de Hijo de Octagón, quien asegura es su hijo de 24 años de edad que había vivido en los Estados Unidos. Hasta donde sabemos, los hijos varones de Octagón son gemelos que tuvo –fuera del matrimonio—con una luchadora, pero no existe una buena relación con ellos debido a irresponsabilidad paternal.

Si algo queda claro de todo este enredo es que Octagón no había tenido tanta publicidad desde hace un cuarto de siglo.

Éste sí que es el año de Octagón, que vanamente fue prometido durante lustros.

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