La «Revolución Femenil» de WWE intentó romper desde el minuto uno con ese concepto de una división de mujeres donde prime la belleza por delante de la calidad sobre el ring. No obstante, ambas cosas son compatibles, y si ya lo vimos años atrás, hoy también lo comprobamos dentro del brillante elenco de gladiadoras que consiguen poner en pie al público con el mismo entusiasmo que los hombres. Pero, ¿cómo encajaría Scarlett Bordeaux en esta coyuntura, una competidora que siempre ha destacado más por atributos físicos que por luchísticos?

Scarlett Bordeaux

► Una meta a contracorriente para Scarlett Bordeaux


Esta joven ex-Knockout llegó al Performance Center hace un par de días, siendo promocionada por WWE como el nombre más notorio de su última remesa de fichajes, junto a Shotzi Blackheart, Indi Hartwell y el árbitro Stephon Smith. Y no le ha faltado tiempo a Bordeaux para defender el denostado término «Diva» vía redes sociales, a modo de presentación para el gran público (WWE y su ignorancia del mundo exterior). He aquí unas palabras recientes al respecto.

Nunca entendí por qué la gente dice la palabra ‘Diva’ como si fuera algo negativo. Obviamente, todas queremos ser Superestrellas. Pero yo soy insaciable. ¿Por qué voy a conformarme con una de las opciones pudiendo tener las dos? Todavía soy un 10, todavía soy sexy, y ahora, una Súper Diva.

Y a juzgar por su última publicación en Instagram, sus pretensiones no sólo se ciñen ya a su propia carrera, sino a todo el producto McMahon.

Oh, ¿creíais que había terminado?

The Smokeshow NUNCA va a dejar de hacer que la lucha libre sea sexy otra vez.

Parece que Bordeaux mantiene por ahora el apodo que portó durante su estancia en Impact Wrestling. Y no dudo de que pueda aportar su granito de arena para que WWE luzca más sexy, pero para convertirse en una «Súper Diva» deberá demostrar también que no sólo es una cara bonita.

La chicagüense ha mejorado técnicamente, y quizás con el tiempo consiga sobresalir en ambas facetas. De ahí que surjan dudas de cómo serán sus primeros pasos sobre NXT, territorio donde la exigencia luchística es mayor y las luchadoras lucen menos sexualizadas que en Raw y SmackDown.

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