Ronda Rousey ha salido de la primera plana en lo que respecta a WWE. Es normal dado que llega un momento en el que no hay nada más que contar nuevo acerca de su futuro. En algún momento lo habrá pero ahora mismo se sabe que estará un buen tiempo fuera de acción formando una familia. Aunque su nombre ha vuelto a salir a la luz en torno a UFC cuando Miesha Tate, su más importante rival, comentó que no cree que esté feliz con su legado, como queriendo decir que podría volver al octágono. Esto parece totalmente descartado. Pero nunca se debe decir nunca.

Fuera de todo eso, de su vuelta a los encordados, la ahora mismo ex luchadora y ex peleadora está recuperándose de una lesión sufrida en su último combate. El pasado 7 de abril se vio las caras tanto con Becky Lynch como con Charlotte Flair en WrestleMania 35. Durante el combate se rompió el nudillo del dedo meñique de la mano derecha, por lo que tuvo que pasar por una cirugía no hace mucho, en la cual todo fue bien.

No tiene prisa por recuperarse pues no va a volver a la acción pronto, por lo que dispone de todo el tiempo del mundo para que su mano sane al 100%. Y recientemente, en The Late Show, el programa de televisión conducido por Stephen Colberg, la ex Campeona Raw y ex Campeona Mundial de Peso Gallo UFC habló de cómo sintió dicha lesión en el combate, estando en caliente, teniendo que luchar contra dos bestias.

«Necesito aprender a fingir. Me lastimé en la lucha estelar de WrestleMania. Hubo un momento de la lucha en el que estaba pensando en lanzar a una de ellas contra una mesa y dije: ‘¡Las mesas son para perras!’. Y tiré la mesa. Estaba en caliente. Empecé a golpear y a veces con tu meñique golpeas un codo. Recuerdo que me miré la mano y vi que tenía seis nudillos. Pensé: ‘Bueno, ahora puedo golpear con más fuerza’«.

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