“Retrospección”: El Santo vs. El Perro Aguayo 2
El Santo vs El Perro Aguayo

Ya cumplimos dos semanas desde nuestro primer viaje en el segmento, nuestros viajes nos han llevado a través del nuevo siglo. En la última parada nos dirigimos a apenas hace 2 años y unos cuantos meses más, donde visualizamos el turn heel de la “voz de los que no tienen voces” CM Punk y la despedida de la WWE hasta el momento del “enigma extremo” Jeff Hardy. Si estuviste viendo el «Chavo del 8» o si estabas observando la novela mientras viajábamos al pasado, puedes echarle un ojo aquí.

El día de hoy nos iremos al antaño de la Lucha Libre. A las décadas doradas, aquellas épocas donde el pancracio se vestía de plata y donde miles de aficionados observaban crecer a grandes luchadores. Giraban sus miradas a un joven que se le puso cara a cara a un luchador consagrado y adorado por la afición, además de ser conocido mundialmente. ¿Cómo ese joven daba tanta credibilidad? Casi estuvo a un segundo de ganar una (si no la más) de las máscaras más importantes en la historia de este deporte, la de El Santo. Sólo bastaron 2 luchas, no más, no menos. Pero fueron alaridos y una batalla recia, que es un honor traerles. Así que viajemos hacia los años 70s, sin pausas, sin perder el tiempo.

  • Primer Encuentro: viernes 26 de septiembre de 1975.
  • Ultima Lucha: 03 de octubre de 1975.

Nuestra Lucha Libre cumplía 49 años de existir cuando la Arena México enfrentó a dos verdaderas cumbres de nuestro pancracio. El Santo vs Perro Aguayo choque icónico de la técnica contra la violencia; el bien contra el mal, representado por dos hombres que habían derramado su gloria durante un buen tiempo.

El Santo seguía siendo la garantía de taquilla y de alguna manera su gloria era tan grande que nadie creía que Perro Aguayo pudiera derrotarlo aquella noche ante una Arena México abarrotada. El Santo deseaba ser campeón mundial de la NWA pero a su rival, lleno de juventud y de hambre de gloria, no sería fácil derrotar.

Primer caída para Perro Aguayo tras un intercambio de llaves, la segunda caída la gana el Santo con una de esas genialidades que lo convertían en un inmortal del cuadrilátero. Pero la tercera se consiguió con una artimaña que a la fecha es una recurrente casi constante en los encuentros importantes: “el Faul” que el también legendario referí Eddie Palau no vio y así el Perro Aguayo derrotó al Santo.

Así toda la Arena México se quedó perpleja al ver como su ídolo caía ante un novato que aunque venía pisando fuerte, no creían capaz de derrotar a El Santo. Por su parte el joven Perro Aguayo cogió su cinturón de campeón y festejo ante abucheos, pero no importaba como ganase, sino a quien le había ganado. El Santo no se quedó con aquella derrota e inmediatamente buscó la revancha, pero se iba a lo grande, fiel a su estilo, no esperó mucho tiempo y orilló al joven Perro Aguayo a una lucha Máscara vs. Cabellera, exactamente para la otra semana.

Experiencia vs. Juventud, un duelo que siempre es de contrastes, El Santo vs. Perro Aguayo. El Perro ya había dado la sorpresa una semana antes y todos estaban expectantes tras el encuentro.

La lucha dio inicio con un Perro Aguayo que explotaba toda su juventud dominando por completo a El Santo, y en menos de 5 minutos se adjudica la primera caída con una temible “espectrina”.

Lo sobresaliente es que El Santo estaba siendo apabullado brutalmente e increíblemente por el Perro. Los presentes no podían creer tal dominio de aquel joven que se daba la rudeza para arrancar pedazos de aquella máscara tan querida en el pancracio. Pero como en sus mejores noches y tras la presión del Perro Aguayo, El Santo reacciona y se desata también con rudezas extremas. Después de varios rodillazos al plexo por parte de El Santo seguidos de la marca de la casa “La de a Caballo” se empata la lucha.

El público se ponía de pie en la arena. El rudo se convertía en un villano sumamente peligroso. Los minutos se hacían eternos en el suspiro y alarido de los presentes. El héroe en esta ocasión no daba alegrías momentáneas y el fin de una máscara apuntaba ante llaves perfectamente aplicadas. Los gritos de aliento hacia el héroe, los abucheos para el villano, las ganas de triunfar de un joven, el último posible suspiro de una leyenda mundial, el sudor en la lona, el alma en la duela. Miles de miradas penetrantes mirando el cuadrilátero. Dos personas que daban una función de recuerdo. Un niño que miraba como su padre se encontraba al borde de la derrota , su mayor héroe estaba siendo dominado. El público presente observaba parte de una cara que era cubierta por una máscara de historia y mitos, de antologías y recuerdos, de alegrías y victorias.

Para la caída definitiva Aguayo es estrellado una y otra vez en los postes por un irreconocible Santo, una fugaz reacción del can termina en lamentable y fatal error para su causa, ya que luego de sacar del tapiz a el enmascarado, intenta salir en tope suicida pero rebota en la tercera cuerda para quedar inerte en la lona, Santo aprovecha para trepar a lo alto del esquinero y dejarse caer en clavado sobre su rival, el conteo de las 3 palmadas es coreado por toda la México, El Santo ha ganado.

Así después de una gran batalla. Una lucha que nos hizo descubrir a un joven guerrero que con los años se convirtió en leyenda de nuestra Lucha Libre. La experiencia y colmillo de una leyenda consagrada en el mundo de este deporte sobresalió sobre la juventud del guerrero, pero ¿Qué se le podría criticar al Perro Aguayo? ¿Quizá que se confió ante un luchador experimentado?

En lo personal no tengo nada que criticarle o cuestionarle a aquel hombre que se atrevió a ponerse enfrente de un coloso de nuestra Lucha Libre. Le admiro y le doy todos mis respetos al intentar conseguir tal hazaña y “morirse” literalmente hablando, en el cuadrilátero, en aquella escena donde hemos conseguido ver grandes luchas, grandes batallas y por supuesto miles de historias que cambian vidas, que modelan nuevas leyendas y que proporcionan infinitos recuerdos.

Me enorgullezco de haberles traído el dia de hoy un recuerdo de antaño. Y disfrutar de lo mejor de nuestra Lucha Libre, que aunque en los últimos años se ha perdido aquel gran amor a este deporte en nuestro país, aun tenemos raíces y grandes leyendas, que nos recuerdan que aquí en México, esta la mejor Lucha Libre del mundo.

¿Sabías que?

  • Durante la lucha Máscara vs. Cabellera entre El Santo y Perro Aguayo, El Hijo de El Santo se encontraba en primera fila de la Arena México. El Santo ya estaba muy viejo y el hijo pensó que su padre iba a perder la máscara, pero no fue así. Pasaron algunos años y cuando el Hijo del Santo era luchador buscó luchar con el Perro Aguayo, pero esta vez el próximo a debutar (El Hijo del Perro) se encontraba en primera fila y veía todo como en alguna ocasión lo hizo el que se enfrentaba ahora con su padre. Fue tal la paliza que le dieron al Perro Aguayo que su hijo buscó venganza años después contra el Hijo del Santo.
  • El Santo luchó sin su máscara antes de de adoptar su legendario personaje. Se llamaba “Ruddy Guzmán”.
  • El nombre del personaje Perro Aguayo fue producto de un error ortográfico, pues al anunciarlo en el programa de su primera lucha en vez de imprimir su nombre como Pedro Aguayo (su nombre original) lo publicaron como Perro Aguayo cambiando erróneamente la “D” por la “R”, mas sin embargo este hecho que al principio le causó enojo, con el tiempo se fue quedando en el olvido y gracias a ese error es conocido así en todo el mundo, y como una de las leyendas que surgieron durante la era de los 70s.
  • El Perro Aguayo fue zapatero, panadero y también boxeador antes de ser una de la leyenda de los pancracios.
  • La ocasión que el Perro Aguayo apostó su cabellera por primera vez fue exactamente contra El Enmascarado de Plata.

La pregunta final para nuestro público es…

¿Si pudieran elegir volver a ver alguna lucha cuál erigirían, la de los hijos o la de los padres?

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Decídanlo ustedes. Los verdaderos fans y críticos del deporte.

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