Hoy, 28 de agosto de 2019, se cumplen 107 años del natalicio en Jerez, Zacatecas, de un niño que vendría a ser uno de los pilares fundamentales de la lucha libre mexicana, nos referimos al aguerrido Carlos López Tovar, más conocido por su apodo del Tarzán. También, el día de hoy, pero hace cuarenta y cinco años, el mismo gladiador dio su último aliento en este plano existencial.

Carlos "Tarzán" López
Carlos «Tarzán» López.

¿Quién fue el Tarzán López?

Los mitos de ese génesis de la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL), que antes de 1933 no había nada, y después de que el benévolo ex militar que un día, en su nuevo oficio de cobrador mueblero, vio una función de lucha en El Paso y de ahí tuvo la brillante idea de traer la lucha libre con las estrellas de Texas y mágicamente se creo la lucha libre en nuestro país dejan entrever algunas cosas que no cuadran, lo cierto es que ya para 1934, el centro del país había ya varias escuelas donde se forjaban luchadores para las múltiples arenas del país.

Carlos López surgió en ese 1934, en la Arena Cozumel-Peralvillo, a la par de otros jóvenes que se convertirían leyendas de la lucha libre mexicana: Cuahútemoc «Diablo» Velazco, Raúl Romero, Eduardo «Dientes» Hernández y tantos más. Sin embargo, su dedicación al gimnasio hizo que su cuerpo reflejara a un hombre más fornido que el resto de sus contemporáneos, haciendo que esta virtud le deviniera en el apodo por el cual todos los demás lo conocemos, Tarzán.

Carlos "Tarzán" López
Carlos «Tarzán» López (ca. 1940).

Tarzán el Rey de los Medios:

Su carrera comenzó en los pesos welters, dónde alcanzó el Campeonato Nacional en 1936, y el cual tuvo que abandonar por migrar a la división de peso medio después de defenderlo por más de dos años sin tropiezo alguno. Ya para el 39, Tarzán comenzaba a destacar como uno de los estelaristas a seguir, así nos lo dejó en claro nuestro amigo e historiador luchístico, Teddy Baños en este texto tomado de su añorada colaboración: «Un día como hoy»:

«El jueves 2 de febrero de 1939, en la lucha estrella de la antigua Arena México, el zacatecano Tarzán López, avanzando a pasos agigantados rumbo a la idolatría, derrotó aquella noche al ex Campeón Mundial de Peso Medio NWA, el finlandés Gus Kallio. En aquella función se había estipulado que el vencedor del encuentro disputaría a Octavio Gaona el Cetro, y por lo tanto, al salir triunfador Tarzán López, se enfrentó con Gaona a la semana siguiente, despojándolo del cinturón y conquistando por primera ocasión el título al que tanto lustre dio “el chaparro de Zacatecas”. 

 

Ya antes, en 1938, López había pasado por encima de Gaona y le había arrebatado el cinturón nacional de la misma división, por lo cual fue doble monarca hasta que la Comisión se lo permitió (¡Ay qué tiempos aquellos don Luisito, que las comisión se hacía respetar!).

Los hermanos Guzmán Huerta

El dos al hilo a Santo, el Enmascarado de Plata durante la inauguración de la Arena Coliseo en la Capital: ¡Qué grande eres Tarzán!

Una de las grandes rivalidades del gran Tarzán fue con el Indio de Tulancingo, Black Guzmán. Fue de los pocos que le hizo ver su suerte al Tarzán en esa época, pero sólo era en ocasiones, porque en otras era el Tarzán quien terminaba con los brazos en alto. Entre 1940 y 1942, ambos gladiadores alternaron el fajín mundial de los medios. Y como todas esas luchas habían servido para que la EMLL creara un nuevo inmueble en el centro de la capital, en el siempre popular barrio de La Lagunilla, la Arena Coliseo, fue el Tarzán a quién don Salvador Lutteroth le dio la oportunidad de ser el estelar en la magna inauguración, encontrando como rival a la sensación enmascarada de ese momento, Santo, hermano de Black Guzmán, aquella noche del 2 de abril de 1943.

Cuando SÚPER LUCHAS retomó su versión impresa en 2003, una de las misiones de nuestro editor en jefe, Ernesto Ocampo, fue retomar a varios de los colaboradores originales de dicha publicación, uno de ellos fue don Fernando Gómez Arias (QEPD), que en una de sus colaboraciones, el decano periodista evocó esa función con motivo del aniversario de la Arena Coliseo:

«¡Dios mío, hace ya tanto tiempo¡… Nunca fue bella la Arena Coliseo, pero si funcional. Tan apretadita alrededor del círculo, del Palenque para gallos humanos, que recoge, aglutina, comprime la emoción popular. Es un vientre de jugosas digestiones. Es un corazón de pasiones concentradas. La hermosura se la da a la Arena el calor del hombre, la familiaridad de los miles de aficionados que han desfilado frente a las antiguas taquillas.

«¡Hace ya tanto tiempo¡.

«¿Eran mejores los tiempos, o es que nosotros éramos jóvenes? ‘Como pasa la vida y como se viene a muerte a tan callando’ Tarzán López (que en paz descanse) derrotó en dos caídas al hilo al Santo (que en gloria esté).

«Dos caídas consecutivas dominadas por el gran zacatecano, un campeón mundial inmarcesible, chaparro, repleto de ciencia luchística y de músculo.

«Sí, era ese ayer en que se vendían los zapatos con suelas y los metían en una caja de cartón, y no el hoy en el que el cartón de la caja se lo ponen en la suela… El ayer en que se amarraban los perros con longaniza y la longaniza no sabía, como hoy, a perro…»

Así de grande era Tarzán López, para aniquilar al máximo ídolo en dos caídas al hilo y que toda la afición se fuera contenta. Aunque para ser sinceros, era don Carlos el máximo ídolo en 1943, Santo comenzaba a despegar su carrera que sería legendaria.

Los años cuarenta

Es durante los años cuarenta que Tarzán se vuelve en un completo consagrado, era muy raro no verlo en luchas estelares tanto de la antigua Arena México como del nuevo embudo, la Arena Coliseo, ya fuera en mano a mano, o haciendo equipo con Enrique Llanes, Firpo Segura o Jack O’Brien. Los luchadores que lograban hacer méritos para enfrentarlos generalmente eran sometidos a verdaderos tormentos. Tarzán, según algunas versiones de la época era un luchador tenaz y dominaba todo los agarres clásicos, pero llegando a la lona, era aún más invencible. No fue raro el dos al hilo contra Santo, fue uno de muchos que tuvo en luchas titulares.

Sin embargo, a principios del 46, Gory Guerrero consiguió hacer la chica y arrebatarle el título. Don Carlos decidió entonces probar suerte en los pesos semicompletos, y sí, volvió a dominar la división y se coronó monarca en varias ocasiones.

Todo lo que empieza, acaba.

Durante los años cincuenta, Tarzán siguió siendo un baluarte en la empresa, pero él comenzó a sentir que era tiempo de hacer otra cosa: sus facultades comenzaban a menguarse, así que buena parte de la década de los cincuentas lo invirtió en comenzar un nuevo oficio, aunque con un poco de ironía, pues puso una cerrajería, así que hasta afuera de la lucha nunca dejó de hacer llaves. 

Ya avanzados los años cincuentas, en el 59 decidió dar las gracias a la afición en una función en la para entonces, recién inaugurada Arena México, de la cual Teddy Baños nos dio cuenta:

La despedida

«El 8 de septiembre de 1959, en una función extraordinaria organizada por la Unión Nacional de Luchadores en la Arena México, se retiró uno de los primeros ídolos de la lucha libre mexicana, el gran maestro zacatecano Carlos “El Tarzán” López.

«Tras un cuarto de siglo de bregar sobre los cuadriláteros, don Carlos ostentó los campeonatos nacionales de peso welter y de peso medio, así como también el de semicompleto. Fue también monarca universal de la división de peso medio reconocido por la NWA…

«La revista Box y Lucha reseñó esta despedida, posiblemente con la pluma de Leopoldo Meraz:

“¡Qué nobleza la de nuestro pueblo!

“Se le exhortó a ayudar en una causa noble como lo fue la función de beneficio que en la Arena México tuvo lugar el martes pasado para Tarzán, Espectro y Daniel Aldana, y su respuesta fue un lleno imponente, a reventar, como sólo en la inauguración del mismo coso se había visto, resultando imposible encontrar un solo lugar vacío.

“Y el ambiente reinante, de novela. ¡Maravilloso! Todo de acuerdo a la calidad de los homenajeados.

“Porras, gritos, euforia… Hasta un conjunto musical que lo mismo estuvo tocando pasos-dobles, que boleros, rancheras, que dianas, swings que Las Golondrinas, ¡Algo único!…»

«En cuanto a los resultados de la función, se desarrolló un torneo de ocho parejas. En la primera etapa se dieron los siguientes resultados:

    • Tarzán López y Alex Romano (quien subió en lugar de Rolando Vera, quien no pudo llegar a tiempo) ganaron a los Hermanos Shadow: Blue Demon y Black Shadow.
    • La salvaje pareja integrada por El Santo y Karloff Lagarde eliminó a la que formaron los españoles Halcón Negro y Torbellino Blanco.
    • Otra pareja de salvajes, Cavernario Galindo y Ray Mendoza, ganaron al novel ojiverde René Guajardo y a El Califa.
    • Los fisicoculturistas Dorrel Dixon y Felipe Ham Lee vencieron a los hermanos “orientales” de León: Sugi Sito y Manuel Robles.

SEMIFINALES:

    • Tarzán López y Alex Romano triunfaron ante El Santo y Karloff Lagarde.
    • Cavernario Galindo y Ray Mendoza superaron a Dorrel Dixon y a Felipe Ham Lee.

«En la final, la última lucha de su vida, Tarzán López y su compañero Alex Romano se llevaron la victoria sobre Cavernario Galindo y Ray Mendoza

Y así con la mano en alto, uno de los más grandes de la historia decía adiós a los cuadriláteros donde siempre dejó su maestría. 

 

Advertisements
Anuncios
Hablamos de