Es una velada calurosa en el Green Arena de Hiroshima, Japón, donde Pro Wrestling NOAH está realizando el evento Southern Navigation. Ya no es la empresa que era cuando comenzó sus andadas a inicios del nuevo milenio, pero aun así los aficionados esperan un buen show. Sin embargo, ellos no pueden evitar sentir una sensación agridulce, porque en el evento estelar volverá a luchar Mitsuharu Misawa, alguna vez el mejor del mundo, y ahora una persona devastada físicamente que se sube al ring por la necesidad de mantener una empresa  -su empresa- a flote.

Pero no está solo, puesto que la lucha es por el Campeonato de Parejas GHC, así que él hace equipo con Go Shiozaki, una de las jóvenes promesas de Pro Wrestling NOAH, y juntos retan a Bison Smith y Akitoshi Saito, que son los monarcas. El ritmo de la lucha es regular, se nota que pesa el calor sobre los cuerpos de los atletas, y estos tienen que hacer el doble de esfuerzo para entregarle un combate digno a los fanáticos. Aunque el cuerpo de Misawa está destrozado; tiene 46 años, pero luce como una persona mucho mayor. Su físico lo delata con el sobrepeso y la lentitud de los movimientos. Ya no es el atleta de élite que era en los 90, cuando era la cara de All Japan Pro Wrestling, pero el show debe continuar.

Misawa tiene una secuencia con Saito, intercambian maniobras y el miembro de la dupla campeona lo revolea con un backdrop driver, la cabeza de Misawa se estampa contra la lona. Es algo habitual, sus luchas siempre fueron aguerridas y estaba acostumbrado a caer sobre su cuello para darle más impacto a los movimientos, una característica que convirtió a AJPW en la atracción luchística principal en los 90.

Pero esta vez es diferente.

Misawa no se mueve, y comienza a hacerse evidente entre los fanáticos que algo anda mal. El árbitro para la lucha y pide a gritos un médico, lo hace por micrófono porque el show no contaba con un servicio de emergencias; pero por suerte entre los aficionados hay uno y va a fijarse el estado del ex poseedor de la Triple Corona. Los luchadores presentes se sienten nerviosísimos, su jefe e ídolo esta ahí, tumbado en el suelo sin moverse, y para cuando llegó la ambulancia ya era tarde. 

La noticia recién se transmite cuando Misawa está en el Hospital de la Universidad de Hiroshima: el «guerrero esmeralda» había fallecido por un paro respiratorio generado por tantos años de duras batallas. Esto escribió el editor en jefe de este medio, Ernesto Ocampo, respecto a la muerte de Misawa en el número 321 de la revista SÚPER LUCHAS:

«En la historia de la lucha libre, un deporte violento por antonomasia y cuya simiente es una batalla que, seguida de otras, deviene en guerra, siempre encontraremos paralelismos con las legendarias gestas bélicas. Pero como sucede en las grandes guerras, muchos mueren, pero sólo unos pocos son llamados a la inmortalidad gracias a sus hazañas en vida, hazañas que recuerdan a Ulises en Troya, a Leónidas en las Termópilas, al Cid en Valencia o a Roldán en Roncesvalles.

«La historia, sin embargo, suele castigar a aquellos que al traicionar ideales propios y colectivos, rechazaron un lugar privilegiado entre los inmortales. No sucede así, sin embargo, con quienes en vez de manchar su propio recuerdo, le dan brillo, haciendo de una vida que se corona con un glorioso momento de muerte, algo digno de un poema, de una elegía.

«Así, con esa estética quizá macabra, pero gloriosa, fue la vida de Mitsuharu Misawa, uno de los luchadores más brillantes de la segunda mitad del siglo XX, quien logró sobresalir en la promoción luchística que, a nivel mundial, mejor supo encarnar el espíritu guerrero: All Japan Pro Wrestling».

 

Mitsuharu Misawa

La tristeza sacude el mundo de la lucha libre. Incontables fanáticos alrededor del mundo lloran la muerte de uno de los máximos ídolos que tuvo el pancracio. Y ellos quieren saber qué fue lo que desencadenó la tragedia. Sin embargo, la familia de Misawa es firme y no quiere que se divulgue información más que la públicamente conocida, así que no les queda más que especular. Aunque es muy interesante rescatar lo que dijo Ricky Marvin, quien estuvo presente en aquel fatídico día, en una entrevista con SÚPER LUCHAS:

– Ese día estabas como sécond en la esquina de Misawa. ¿Notaste algo mal en él?

Sí, se le veía agotado e incluso le pregunte tres veces si se sentía bien. Me contestó que sí, el siempre fue un luchador muy fuerte y aguerrido. La verdad, aunque se sintiera mal, no creo que me lo hubiera dicho. Yo lo noté sofocado, pero supuse que podría ser por el mismo calor de ese día y que ya habían pasado más de veinte minutos de lucha.

– ¿Se puede decir que su muerte no se debió a la forma en que cayó del backdrop driver?

“Se desconoce la causa. El hospital sólo le informó a su familia del señor Mitsuharu Misawa.

– El calor que se sentía ese día en la arena, ¿crees que tuvo algo que ver?

“Creo que sí. Incluso en mi lucha me sentí bastante acalorado y fue un poco difícil trabajar así”.

– ¿Qué pasó por tu mente en esos momentos de angustia, donde se ve que todos corren de un lado para otro y tratan de darle los primeros auxilios?

“Fue un momento muy dramático. La verdad es la primera vez que me encuentro en una situación así. No recuerdo muy bien ya que todo pasó muy rápido y a la vez muy lento. Sólo recuerdo pedirle a Dios que lo mantuviera con vida y no se lo llevara todavía ya que no estaba en mis manos darle los primeros auxilios. Yo no podía hacer nada, sólo me quedaba pedirle a Dios que le ayudara.

– ¿Cuándo se enteran ustedes de la noticia?

Después que se llevaron a Misawa en la ambulancia todos regresamos al hotel y permanecimos en los cuartos hasta que nos dieran alguna razón de lo sucedido. Como a las dos horas nos avisaron que había fallecido”.

Pero más allá de las especulaciones, lo que sí se sabe con certeza es que la lucha libre perdió a uno de sus máximos iconos. 

La tragedia desembocó en innumerables reflexiones sobre los riegos de la lucha libre. De hecho, en el último boletín del Wrestling Observer, Dave Meltzer hizo un paralelismo entre el brutal estilo que tiene ahora NJPW con el que tenía AJPW cuando Misawa era amo y señor. Para el periodista la conclusión es un poco amarga, porque parece que las nuevas generaciones no aprendieron de los riegos que conlleva un estilo de ese calibre.  O puede que lo sepan y aun así decidan llevar adelante un estilo que acorta varios años de vida -como se pudo ver en el último Kota Ibushi vs. Tetsuya Naito-. Fue tan importante la influencia de Misawa que sería un error dejar afuera la historia de su vida en estas lineas.

La historia del Guerrero Esmeralda

Mitsuharu Misawa nació el 18 de junio de 1962 en Hokkaido, Japón, en el seno de una familia pobre. Pocos detalles se saben de su vida íntima, puesto que siempre fue una persona reservada. Sin embargo, lo que sí era conocido es que era un apasionado por la lucha libre. Su ídolo era Jumbo Tsuruta, quien fue la primera gran estrella nipona creada por AJPW. 

-Jumbo Tsuruta, el primer ídolo de AJPW — Sus orígenes y entrevista con su hijo.

De hecho, Misawa conoció a Tsuruta en su adolescencia, y le manifestó al ídolo de AJPW que quería abandonar sus estudios para convertirse en un luchador profesional. Pero a Tsuruta le parecía una mala idea, primero porque él mismo era un ávido amante del mundo académico, y segundo porque en caso de que el sueño de Misawa se truncase no tendría una carrera con la que poder buscar trabajo. Así que Tsuruta le hizo saber a Misawa que primero tendría que terminar sus estudios y luego encaminarse al mundo de la lucha libre, y el joven le hizo caso.

Misawa realizó la preparatoria en el instituto Ashikaga-kodai, de 1978 a 1980, y allí compitió a nivel nacional en lucha olímpica, deporte en el que triunfó en la categoría de los 87 kilos. Allí, conoció a Toshiaki Kawada, quien se convirtió en su inseparable amigo y más tarde en su odiado rival.

En 1981, Misawa fue reclutado por AJPW y se entrenó bajo la supervisión de Shohei «Giant» Baba. La leyenda japonesa vio potencial en el joven, y como los luchadores de peso junior estaban en auge, sumándole a esto el hecho de que Satoru Sayama se retiró y abandonó el personaje de Tiger Mask, Baba aprovechó y en 1983 compró los derechos del personaje enmascarado, convirtiendo a Misawa en el portador.

Sin embargo, Misawa primero tendría que hacer el recorrido se su antecesor, Sayama, para poder convertirse en un adecuado heredero del personaje Tiger Mask, así que fue enviado a México, específicamente a la EMLL, junto a Shiro Koshinaka, y ambos fueron conocidos como Kamikaze Misawa y Samurai Shiro.

Misawa y Shiro Koshinaka con Paco Alonso

Cuatro meses después, Misawa volvió a Japón y comenzó su aventura como Tiger Mask II, aunque se notaba la clara diferencia en estilos con el original, puesto que Sayama era muy atlético mientras que Misawa, si bien se sabía mover con soltura, tenía un rimo que era más ideal para batirse contra los luchadores de peso completo.

Kamikaze Misawa contra El Satánico

Durante esta etapa, probablemente la mejor lucha que tuvo Misawa fue ante Kuniaki Kobayashi en 1985, que recibió la calificación de 5 estrellas por parte de Dave Meltzer. Y si bien estas no fueron tan buenas es menester destacarlas, porque Tiger Mask II llegó a enfrentarse a Ric Flair y a Bret Hart.

Tiger Mask II vs. Ric Flair
Tiger Mask II vs. Bret Hart

Sin embargo, a principios de 1990 Misawa estaba agotándose del personaje y quería tener una oportunidad para hacerse de un nombre sin necesidad de utilizar al personaje de Tiger Mask. Así fue como el 14 de mayo de ese año le pidió a Kawada, con quien estaba luchando en una contienda de duplas, que le quitara la máscara. Ni bien respiró el aire fresco Misawa tomó la máscara y la revoleó lejos de sí ante una apabullante fanaticada, una señal clara de que esa etapa ya había terminado.

Misawa tenía muchas ambiciones en AJPW, y tenía que atravesar muchos obstaculos para posicionarse como la nueva cara de la empresa. Así que el «guerrero esmeralda» decidió desafiar a su ídolo, Jumbo Tsuruta, a una lucha mano a mano. La atmósfera del Budokan Hall en ese 8 de junio era electrizante. Nadie le tenía fe a Misawa, debido a que era raro que Tsuruta perdiera un mano a mano y ya había sido derrotado hace poco. No obstante, tras una de las mejores batallas de todos los tiempos, Misawa logró derrotar a su ídolo y se posicionó como uno de los competidores importantes de AJPW.

Desde ese entonces, Misawa se embarcó en un camino colmado de gloria, puesto que era el -probablemente- mejor luchador del mundo y estaba en la mejor posición posible. En 1992 logró derrotar a Stan Hansen, uno de los luchadores occidentales más exitosos en la historia japonesa, para hacerse con la Triple Corona, el máximo galardón de AJPW. Misawa defendió exitosamente el oro durante casi dos años, y una de sus defensas es considerada como la mejor lucha en la historia del deporte, la que tuvo frente a Toshiaki Kawada.

Misawa tuvo grandes enfrentamientos frente a oponentes como Kawada, Kenta Kobashi y Akira Taue, quienes eran conocidos como los «cuatro pilares del cielo». Y durante la década de los 90, Misawa comenzó a ganar poder tras bambalinas, convirtiéndose en uno de los bookers principales de la empresa por designio de Giant Baba. 

Cuando Baba enfermó de cáncer todo quedó programado para que Misawa asumiera como presidente de AJPW, mientras que Motoko Baba, la esposa de Shohei, quedara como dueña. El 31 de enero de 1999 Giant Baba falleció, y Misawa comenzó a ejercer sus labores como presidente. No obstante, tenía muchas asperezas con Motoko que jamás pudo limar, y eso tuvo como resultado que Misawa se fuera de AJPW acompañado de varios luchadores del elenco.
Los planes que Misawa tenía para AJPW los ejecutó en Pro Wrestling NOAH, la empresa que fundó el 5 de agosto del 2000. Se podría decir que esta fue la mejor promotora que tuvo Japón a inicios del nuevo milenio, pero todo cambió a fines de la última década. Las finanzas ya no andaban bien, y Misawa tuvo que ponerse la empresa al hombro a pesar de que quería retirarse por todo el daño que acumuló a lo largo de su exitosa carrera, lo que desembocó en su trágico final.
En su laureada carrera Misawa tuvo 24 luchas de 5 estrellas. Y para muchos -incluso para el que escribe estas lineas- es el más grande de todos los tiempos. 

 

 

 

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