Apenas nos estamos digiriendo la muerte del Perro Aguayo cuando nos enteramos de la noticia de la muerte del señor Francisco Alonso Lutteroth, el presidente del Consejo Mundial de Lucha Libre. Aunque el deceso fue el día de ayer, la empresa dio a conocer la noticia esta tarde a través de sus redes sociales.

Mejor conocido como Paco Alonso, el empresario fue el sucesor de Salvador Lutteroth González, fundador de la empresa, quien se retiró en 1975 a los 78 años de edad. Lutteroth cedió los mandos a una de sus sobrinas como promotora y a su hijo Chavo Lutteroth como empresario.

Poco a poco, Chavo Lutteroth fue dejándole el poder a Paco Alonso —hijo de don Francisco Alonso y Alonso, yerno de don Salvador— pues su interés principal era el boxeo. El CMLL era entonces dos empresas, una para boxeo y una para lucha, celebrando en la Ciudad de México dos eventos semanales del deporte de los puños. La creación del CMLL como tal fue una idea del promotor regiomontano Carlos Elizondo, y era en un principio una alianza de promotores similar a la NWA, pero eventualmente se convirtió en la marca de una empresa realmente llamada Promociones México, Coliseo, Revolución.

No había mucho interés de otros miembros de la familia en el negocio de la promoción, pues don Salvador había invertido mucho de sus ahorros en comprar terrenos en Baja California, a donde se mudó la familia. Así, para los primeros años de los ochentas, Paco Alonso se había convertido en uno de los principales promotores a nivel mundial, en especial porque pudo sacar a su empresa de un bache, logrando grandes llenos y creando nuevas figuras.

Claro que con el tiempo fue cambiando su carácter. En los 70s, don Francisco Flores se llevó a la mayoría de sus estrellas para formar la empresa Promociones Mora, promoviendo enormes eventos en El Toreo de Cuatro Caminos, pero unos años después ya intercambiaban luchadores y llevaban una relación amistosa. Sin embargo, nunca pudo perdonar a Antonio Peña, quien era su publirrelacionista y provocó un éxodo similar en 1992 para formar AAA. Sólo pudieron coincidir sus elencos para el evento Padrísimo, el 17 de junio de 2000, pero eso fue porque Televisa prácticamente obligó al CMLL a participar, con la amenaza de quitarles su espacio televisivo.

En este siglo, Paco Alonso fue delegando responsabilidades, poniendo en manos de un equipo de programación mucho del peso del negocio, el cual ha seguido siendo fuerte gracias a la tradición que representa el CMLL y también a que el sistema de entrenamiento concebido hace un par de décadas por Memo Díaz y Negro Casas continúa implementándose, ahora con estupendos maestros como Tony Salazar y Arturo Beristáin. Ante ellos, el sistema de entrenamiento de NXT es para niños de primaria. Es por ello de que del CMLL salen muchos de los luchadores más completos y preparados del mundo. Dicho eso se entiende por qué el CMLL funciona a pesar de los pésimos programadores.

Por el lado de la administración y mercadotecnia, Paco Alonso cedió las riendas a su hija Sofía Alonso, quien ha hecho un buen trabajo y seguramente pensará en reestructurar la compañía.

Afable en privado, no le gustaba la exposición pública y rara vez daba entrevistas (conseguir una cita de negocios con él era tarea difícil). No le gustaba que se publicaran fotografías suyas en las revistas, pues temía un secuestro (se sabía que incluso se puso un chip de localización).

Uno de los últimos grandes promotores se ha ido. Se une a un panteón que incluye a su rival Antonio Peña y al argentino Martín Karadagián, visionarios de estilos propios y conceptos que no eran fáciles de contaminar.

Desde SÚPER LUCHAS enviamos nuestras condolencias a la familia Lutteroth. Descanse en paz don Paco Alonso.

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