Desde su llegada a México, la lucha libre ha sido inspiración para la creatividad. Artes plásticas, cine, pero sobre todo, en la indumentaria del guerrero. Dos artículos en particular llaman la atención del aficionado: las máscaras y los cinturones de campeonato.

En la actualidad existen muchos lugares para hacerse de ellos, pero hay dos en especial que destacan por sus historias. Uno es el negocio iniciado por Santos Rodríguez Pérez, exluchador que poco a poco a ido ganando respeto como creador artesanal de cinturones de campeonato. El otro, nada menos que Deportes Martínez, casa fundada por el primer fabricante de máscaras en México.

Cinturones artesanales

Santos Rodríguez Pérez es uno de los más reconocidos creadores de cinturones de campeonato en la lucha libre.  AAA, CMLL y Lucha POP han sido algunos de sus clientes.

Nació en Melchor Ocampo, Estado de México. Fue luchador por 36 años, pero el paso a su nuevo oficio no fue tan difícil. Cuando Rodríguez quiso conservar la réplica de uno de sus campeonatos descubrió el arte detrás del cinturón y se enamoró de él.

A fuerza de práctica y esfuerzo por más de 20 años se convirtió en un maestro. Actualmente tiene su fabrica en Cuautitlán Izcalli, en la calle Juan Aldama. Ahí le asisten sus hijos: César Magdiel y Édgar Iván.

Algunos de los cinturones de las más importantes empresas en la lucha libre mexicana han nacido como bocetos en servilletas. Por ejemplo, el Campeón Universal del Consejo Mundial de Lucha Libre.

Tiene en su haber más de 100 fajines distribuidos entre sus clientes en México, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Japón. En febrero del 2018 Rodríguez fue reconocido por el gobierno municipal de Melchor Ocampo con la Presea del Centenario por ser un miembros distinguido de su comunidad.

Máscaras y equipos de lucha

Hace más de 85 años el señor Antonio Humberto Martínez, zapatero de oficio y aficionado de la lucha libre, se hizo amigo del afamado Charro Aguayo. Éste al saber de su oficio, le encomendó un par de botas para luchar, pues en aquel tiempo se utilizaban las botas de boxeo.

Las botas fueron un éxito y pronto varios luchadores se hicieron clientes del señor Martínez. Su fama llegó hasta el luchador estadounidense Ciclón McKey, quien le pidió una capucha para ocultar su identidad.

McKey se presentó con esta máscara en noviembre de 1934, siendo uno de los primeros luchadores enmascarados en México, al parecer el quinto (los primeros fueron Frank Gou, El Enmascarado Rojo; y Mario Núñez, El Enmascarado).

La afición del zapatero se convirtió en un negocio que actualmente maneja el señor Víctor Rubén Martínez Avendaño. La familia Martínez ahora se dedica no sólo a confeccionar las máscaras sino también antifaces, ropa, botas, capas, chamarras, chalecos, rodilleras, coderas, muñequeras, pecheras, etcétera.

La reputación de Deportes Martínez es tal, que, sus productos se exportan a toda América Latina, Estados Unidos, Europa y Japón. Su local se encuentra en Avenida Dr. Río de la Loza, No. 229-B, en la Colonia Doctores, Ciudad de México, frente al estacionamiento de la Arena México.

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