Lo que están por leer son declaraciones que Tommy Dreamer hizo realmente en su «House of Hardcore» podcast. Una de las mayores estrellas de la ECW original, si no la mayor, Dreamer se forjó un nombre por esos días que hoy ya alcanza un estatus legendario. Un legado que mantiene vivo hasta la fecha con su propia promoción de lucha.

Además de ser de los más populares entre la fanaticada allá por los 90, «El Innovador de la Violencia» también tenía gran influencia tras bambalinas y era prácticamente quien manejaba la compañía cuando Paul Heyman no estaba presente. Tanto él como Heyman admitieron que durante los últimos tiempos, él era quien llevaba las riendas.

Dreamer y Heyman en tiempos de la ECW original durante los 90.

Parece ser, sin embargo, que toda esa reputación podría haberse ido por la culata en cuestión de segundos, pues en una durísima confesión, el gladiador contó que quiso disparar a muerte a su ex empleador (literalmente) y luego suicidarse. Y para hacerlo aún peor, en plena WrestleMania. Estas fueron sus palabras:

«Cuando ECW cayó en bancarrota, yo tenía 29 años. Había invertido mucho dinero, dinero de mis padres, para intentar que la compañía sobreviviera. Paul Heyman, con quien pensé que éramos super unidos, me defraudó a lo grande. En todo ese tiempo, estuvo en WWE. Yo había rechazado cientos de miles de dólares para ir a WCW, y ahora estaba desempleado. Tuve una oferta de 750 mil dólares, y Heyman vino a llorarme; que si dejaba ECW, la promoción quebraría. Entretanto, él estaba recibiendo un cheque de WWE.

«No le tengo envidia, pero antes sí. Tenía la peor de las depresiones. Tenía fama, mujeres, todo. Tenía todo, pero a su vez era el peor momento de mi vida, realmente. Fui a las independientes y hacía buen dinero, pero… Es increíble que lo admita, pero lo voy a hacer por una razón, como admití otras cosas en el pasado.

«En WrestleMania X7, Paul Heyman me dijo que yo iba a debutar. Fue cuando tuvieron el TLC y Spike Dudley, Rhyno y Lita aparecieron. Se suponía que ese iba a ser mi lugar, pero luego se descartó. Después iba a haber algo con el Campeonato Hardcore, el 24/07, que me prometieron que iba a ‘estar enfocado en mí’.

«Ahí se suponía que iba a debutar. Recuerdo que hice un show allí y vi un letrero que decía ‘se permiten armas’, en Houston. Lo vi en un show indy y pregunté, ‘¿qué es esto? Soy de New York, ¿qué significa ‘se permiten armas?’. Y me dijeron que se podía llevar armas a las arenas.

Heyman y Jim Ross en la mesa de comentarios durante WrestleMania X7.

«Estaba cruzando la calle del Astrodome. Te diré que resonó en mi cabeza mucho. Es enfermo que lo haya pensado: en WrestleMania, iba a saltar la barandilla e iba a disparar a Paul E [Heyman] en la nuca, justo en la mesa de comentaristas. Después, iba a dispararme a mí. El mártir definitivo. Iba a apretar el gatillo. Estaba así de loco. No sé si lo hubiese hecho, pero pensaba sobre eso todos los días. Pensaba, ‘voy a quedar en la historia’.

«Primero pensarían que iba a ser una historia… hasta que le disparara. Estaba tan severamente deprimido y tan lleno de rabia mental que necesitaba ayuda. Esa ayuda vino con una llamada de Jim Ross. De la nada, veo que me llama un número que no conocía. No atendí, y recuerdo haber tenido esos pensamientos… era feo. Tenía un arma. Hombre, ¿te imaginas lo mal que le habría hecho a mi legado?

«Habría arruinado WrestleMania, un evento que amo. Para todos. Por la cabeza me pasaban muchas cosas locas, ‘¿cómo puede ese hombre haberme hecho eso? Defraudó a mis padres’. En mi cabeza, me iba a convertir en alguien infame, que es alguien famoso por los motivos equivocados. Estoy contento de no haberlo hecho.

«Así que llegó la llamada de Jim Ross. Me dejó un mensaje: ‘Tommy, es Jim Ross. Quería hacerte saber que todavía estamos pensando en ti, llegaremos al asunto, sólo ten paciencia. Gracias’. Piensa en lo estúpido que hubiese sido, cuan tontos y macabros hubiesen sido mis pensamientos si se hubiesen materializado. Estoy feliz de no haberlo hecho. Estoy feliz de haber recibido esa llamada, de alguien que era un desconocido. Apenas conocía a ese hombre. Hubo un día más, y después muchos más después de ese».

Claro, no hablamos de un individuo más del montón. Dreamer era ECW, rechazando jugosas ofertas de WCW durante esos años, y manteniéndose fiel hasta el último minuto. Un hombre que daba todo de sí en cada combate —con lo que eso conllevaba en un lugar como aquél—, al punto de haber sugerido en una oportunidad recibir un disparo real como parte de una historia.

El infame episodio de Chris Benoit podría haber tenido un precedente. Afortunadamente, todo quedó en un pensamiento oscuro del momento, y Dreamer pudo salir adelante y mantener su legado vivo.

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