Bobby Lashley, uno de los luchadores de físico más impresionante en la actualidad, no sólo es estrella en el cuadrilátero, sino también en la jaula de Bellator MMA. Lashley ha sido Superestrella WWE y uno de los campeones con mayor credibilidad en GFW Impact Wrestling.

Lashley, al igual que Brock Lesnar, fue campeón de lucha colegial, y estuvo a punto de acudir a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, pero una lesión en la rodilla, causada durante un asalto bancario del que fue testigo, rompió sus sueños.

¿Pero cómo decidió entrar en el mundo de la lucha profesional? Eso lo contó Lashley en entrevista en el podcast de Sam Roberts.

«Kurt Angle sabía cuánto quería ir a los Juegos Olímpicos, pero que después necesitaba dedicarme a otra cosa, considerando que la lucha colegial no tiene equivalente profesional. Entonces Kurt le dio mi número telefónico a Gerald Brisco para que hiciera una prueba con WWE.

«Pero mi meta eran los Juegos Olímpicos, quería triunfar ahí, así que cancelé la prueba para concentrarme en entrenar.

«Después sucedió lo del asalto. Mi rodilla golpeó el piso con fuerza, se rompió y tuve que rehabilitarme. Un día estaba sentado, mirando mi rodillera ortopédica y pensando que todo era terrible, que todo estaba acabado, cuando de pronto suena el teléfono. Era Mark Carrano, de WWE.

«No creí que me fueran a hablar, pues no hubo comunicación por unos cinco o seis meses. Carrano me dijo que en WWE habían escuchado muchos rumores, pero que estaban interesados en mí. Me pidió que fuera a Louisville, Kentucky, una semana después. Yo estuve retrasando la fecha, porque no quería decirles que mi rodilla estaba rota».

Bobby Lashley

Su tryout:

«En cuanto pude caminar, acudí. Lo primero que me hicieron hacer fue correr entre las cuerdas, y esa es una de las experiencias más ridículamente dolorosas que he tenido. Tom Prichard me dijo que le gustó la intensidad que mostraba al resortearme en las cuerdas, pero yo quería llorar del dolor. Esa vez estaba ahí Dolph Ziggler y nos hicimos amigos. Cada noche hicimos tryouts, nos íbamos de regreso a donde estábamos hospedados y nos tomábamos un par de tragos.

“Me ponía muchísimo hielo en la rodillas. Fueron cuatro días seguidos de pruebas en los que aprendí cosas como correr a las cuerdas y caer en la lona. La mañana del viernes, después de cuatro días de entrenar con esos chicos, me sentía como si me hubiera atropellado un auto. Tenía raspado el tobillo, lastimada la espalda, y además mi rodilla dolía. Llegué a mi casa cayéndome de dolor. ¡Y yo pensaba que sólo querían verme para platicar! Antes de ir sólo hice muchas lagartijas para verme bien, pero me hicieron trabajar durísimo».

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