El camino que las luchadoras tuvieron que emprender desde que las autoridades de la entonces Regencia del Distrito Federal erradicaron la lucha femenil en la década de los cincuentas para regresar exitosamente a la capital de la República fue arduo. Cual éxodo bíblico las luchadoras tuvieron que sacrificar mucho para seguir ejerciendo el deporte de sus amores en plazas pequeñas a lo ancho y largo del país completo. Ahí forjaron el carácter indómito que tanto las ha caracterizado.

 

Rossy Moreno e Irma Aguilar, rivalidad que llegó a sus máximas consecuencias.
Rossy Moreno e Irma Aguilar, rivalidad que llegó a sus máximas consecuencias.

Con el desbloqueo que tuvieron en el Estado de México durante los años setentas, las luchadoras pudieron mostrarse más y llegar a un público muy basto, teniendo la oportunidad de ocupar turnos estelares y demostrar a propios y extraños que ellas podían hacer la lucha libre igual o mejor que cualquier hombre.

Tanto en el glorioso Toreo de Cuatro Caminos como en el resto de las arenas de la periferia: la Neza, la López, la Naucalpan y tantas más, comenzaron a hacer eco de las tremendas luchas que daban las Irmas, Lola, Rossy Moreno, Vicky Carranza, La Briosa, La Venus, Reina Gallegos y tantas más. Rodeando prácticamente a la hoy Ciudad de México. La prensa especializada también ejerció presión en las autoridades, a la par, la Empresa Mexicana de Lucha Libre se dio cuenta de que estaba perdiendo una oportunidad histórica y también ejerció presión en la Comisión local. Y no quedó de otra, las mujeres tenían que volver a luchar en la capital el domingo 14 de diciembre de 1986. El año pasado, con motivo del treinta aniversario hicimos un texto más extenso sobre esto que puedes leer aquí.

A treinta años del triunfal regreso de la lucha libre femenil a la Ciudad de México. Primera Parte

Con la apertura para poder luchar en la capital, las luchadoras llevaron, en muchos casos, la batuta en funciones importantes. Quién no recuerda aquella lucha de cabelleras entre la tremenda Panterita Sureña y Chela Salazar con la Arena México pletórica, o Aquellos duelos de Lola González contra La Monster o Bull Nakano, o a Irmita Aguilar rapando a la «Aplanadora» Martha Villalobos.

 

Las primeras rivalidades se concretaban en la Ciudad de México: Panterita Sureña rapaba a Chela Salazar en el turno estelar de la Arena México
Las primeras rivalidades se concretaban en la Ciudad de México: Panterita Sureña rapaba a Chela Salazar en el turno estelar de la Arena México

Antonio Peña y su Triple A también apoyaron a las gladiadoras, dándoles oportunidades geniales, dándole continuidad a las facciones femeniles y generando rivalidades históricas. Su amor por la lucha femenil llegó al punto de que les creó un torneo propio, el cual valía tanto como cualquier varonil: Reina de Reinas. 

Nada dura por siempre salvo la tierra y el cielo, reza la canción clásica de Kansas, así pasó con el boom de la lucha femenil. Después de la segunda mitad de los noventas vino un declive muy marcado, comenzando desde que el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) se quedó sin campeona y no quiso reponer ese título.

Un nuevo boom surgió gracias a la necedad de un promotor de Monterrey de nombre Luciano Garcia, quién apostando por la lucha femenil local decidió apoyar a las gladiadoras enfrentándolas contra extranjeras para que se foguearan. SÚPER LUCHAS antes que cualquier otro medio vio en esa empresa, Lucha Libre Femenil, el futuro de las luchadoras del país. El resultado de eso ya lo saben, Dark Angel llegó a la Arena México junto a una veterana de calidad comprobada, Lady Apache, y dos jóvenes forjadas en la periferia Marcela y Amapola. Éxito rotundo, sin embargo, sepa usted por qué, nunca se les dio el lugar que merecían, el estelar. De tal modo, esto se fue diluyendo.

Lo mismo pasó en Triple A, tras la muerte de Antonio Peña, la lucha femenil se sumió en mero relleno. El año pasado también hablamos de esto en la segunda entrega del treinta aniversario que puedes leer aquí.

A treinta años de que la lucha libre femenil regresó a la Ciudad de México: «¡Aquí estamos Consejo!, ¡Aquí estamos AAA!»

Hoy, de cara al trigésimo primer aniversario del regreso de la lucha libre femenil a la Ciudad de México, doña Lola González vuelve a gritar bien fuerte:

«Aquí estamos, y de aquí no nos vamos.»

Y ha convocado a muchas luchadoras de ayer, de hoy, de siempre para que en el Centro Cultural Universitario (Av. Insurgentes Sur #3000, del. Coyoacán) el próximo 11 de noviembre se lleve a cabo una fiesta digna de dicho acontecimiento, pues en el evento además de incluir una obvia función de lucha libre también se proyectarán algunos documentales y películas luchísticas, y un taller magistral de autodefensa. Aunado al convivio con las gladiadoras.

Además de doña Lola González, estarán presentes Irma González, Irma Aguilar, la Campeona Mundial Femenil CMLL: Dallys la Caribeña, La Comandante, Rossy Moreno, Cynthia Moreno, La Briosa, La Diabólica, Luna Mágica, La Sirenita, Zafiro, Crystal, Tania la Guerrillera, Vicky Carranza, Reina Dorada, Reina Gallegos, La Marquesa, La Venus, Selene, Miss Janeth, Eva Bernal, Lady Sensación y muchas más.

El acceso será gratuito y las actividades comenzarán desde las 4 de la tarde. Es muy sencillo llegar al Centro Cultural Universitario pues la Linea 1 del Metrobus capitalino, en su estación CCU, te deja a unos metros de la explanada donde se realizarán las actividades.

 

 

Hablamos de