La sangre, el precio a pagar por el sólo hecho de intentarlo

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Por Dante

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En cualquier choque de fuerzas que se haya dado, llámese guerra, lucha, pelea; sin importar el lugar ni el momento; causa o razón, la sangre en el campo de batalla es una consecuencia, lógica y esperada. Surge a partir de dos rivalidades que se desgarran. La sangre es el símbolo de la fuerza, mejor dicho, es la fuerza. Es el precio a pagar por el sólo hecho de intentarlo, es el  costo  para consolidarse.

La mayoría de las páginas de la historia de la lucha libre están llenas de sangre. Es común ver la derramada sobre un ring por las rivalidades  que, más allá de ganar o perder, buscan despedazarse entre sí. Rudo o técnico, novato o veterano; cada uno se encierra en su personaje; mascara o rostro. Es muy difícil encontrar a un luchador que no haya sangrado arriba del ring.

El líquido vital brota en cualquier momento de la batalla, no se anuncia, no espera ni escatima. En el momento apropiado se derrama sobre el ring; brota de un color fuerte, violento; agrio y puro; insólito  e inagotable.

Imágenes fuertes, se recomienda discreción:
Imagen 1
Imagen 2

Cuando aparece la sangre hace más duras las condiciones de la batalla, el guerrero es libre, y no es responsable de sus actos. No importa como inicie las cosas, importa qué decisiones tome y como mantenga su decisión. En este punto el gladiador sabe que debe de sobrepasar los límites, es poseído por la violencia y el frenesí, estalla se olvida de sí mismo, muestra su verdadero rostro; se abre paso en medio del dolor y la rabia.

El público no lo puede ser indiferente lo miran con asombro. El salvajismo crece rápidamente, el público lo asimila, se introduce en ellos, se produce enérgico e inflexible. No es una respuesta que sorprenda; el resultado es sorprendente; también eso forma parte de la lucha. La sangre derrama es tan fuerte que las personas, la sienten, la sufren. Este efecto provoca en el público frenesí, siente el vértigo: la sangre  atrae.

La sangre que  derramada no es un sacrificio, es algo que el luchador es está dispuesto a dar, a presar de cualquier consecuencia. Es ahí donde estriba la grandeza y  potencia de la lucha libre.

Cody Rhodes ensangrentado en las grabaciones de SmackDown (20.9.11) - Twitter.com/dreamxstreet16
Cody Rhodes ensangrentado en las grabaciones de SmackDown (20.9.11) – Twitter.com/dreamxstreet16

Estas razones demuestran que los estetas consideran a la lucha como a la misma vida, con una abierta y agresiva disposición al combate, listo a repeler cualquier ataque. La sangre en la lucha significa más, es la indiferencia del gladiador ante el dolor y el peligro. Además de las lesiones, su cuerpo ha quedado marcado por las batallas que han tenido a lo largo de su carrera, son una especie de medallas al mérito. La sangre es un rasgo de madures y de juventud, se justifica a si misma; porque justifica la ira en ring.

El luchador deja sobre el ring su propia vida para demostrar cuanto ama su trabajo. Al terminar la lucha y dejando por un momento el resultado, al final se merece el respeto y la admiración del público; para el público la lucha termina cuando se va a casa, para el gladiador las lesiones sufridas le dejaran un recuerdo imborrable.

Gracias guerreros por la calidad de su trabajo; he aprendido que no hay rendirse, seguir hasta cumplir todas nuestra metas; aunque en el camino nos tengamos que olvidar de nosotros mismos.

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