A finales del pasado mes, unas declaraciones de Jim Ross acerca de AEW Dynamite causaron bastante revuelo.

¿Hacen demasiadas acrobacias para mi gusto? Sí, para seros sinceros, la verdad es que sí. Pero ya se están alejando un poco de eso, porque este tipo de lucha libre ya no es nuevo. ¿Cuántas veces hemo visto un 450 Splash? Un 620 Splash… Eso ya no es nuevo. ¡No es nuevo!

Así que tenemos que encontrar algo más para llamar la atención de la gente. Puede que un simple combate de lucha libre. Tal vez usar psicología y engancharlos emocionalmente para meterlos de lleno en la historia que se cuenta.

Una cuestión no muy alejada de la expuesta por un servidor a raíz de tales palabras del veterano JR y de un comentario de Vince Russo, quien puso en duda que los ratings de AEW Dynamite se mantengan el próximo año.

Y que finalmente tuvieron que abordar los Élite la pasada noche. Tras un notable AEW Full Gear, sin más PPVs a la vista de momento y sólo un combate de peso anunciado para el episodio, Cody y Cía debían hacer una suerte de reseteo a fin de que el público no perdiera el interés en sus historias.

Si hasta entonces la mayoría de shows semanales se centraban en el factor ring, por encima de promos, ayer AEW dio la vuelta a ese balance, y de una manera brillante.

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► AEW Dynamite se postula para las «ligas mayores»

Emulando a aquellos Monday Night Raw post-WrestleMania de los mejores años de WWE, AEW Dynamite presentó un show donde nada se sintió de relleno. A cambio, todo lució con un propósito, sirviendo para construir sus siguientes historias. Como ilustración, diseccionaré los principales segmentos de esta gran obra.

  • Apertura Jon Moxley-Kenny Omega

Siendo el estelar (extraoficial) de AEW Full Gear, la recapitulación de este PPV no podía tener a otros protagonistas. Además de impulsar a «Mox», dejó la intriga de cuál será el siguiente paso de Omega.

  • Jon Moxley vs. Michael Nakazawa

En jerga luchística yanqui, un «squash» a todas luces. Pero un «squash» que inmediatamente condujo a una promo del antiguo Dean Ambrose, útil para poner en situación al Nashville Auditorium (parece que descartando una revancha con «The Cleaner») lanzando un reto abierto a cualquier osado. Mención aparte que pocos luchadores suenan tan creíbles como Moxley bajo este tipo de discursos.

  • Dark Order vs. Jungle Boy y Marko Stunt

Los rudos necesitaban una victoria, y la consiguieron. Aunque no simplemente para añadir un punto en sus estadísticas, sino para un intento de «conversión» de Stunt y Jungle Boy al lado oscuro que supuso el detonante del regreso de Luchasaurus. Uno de los técnicos de medio cartel más candentes que de nuevo exhibió músculo. La eterna lucha del bien contra el mal y el retorno del héroe que aparece en el momento justo.

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  • Darby Allin vs. Shawn Spears y Peter Avalon

Allin salió victorioso de esta Triple Amenaza, igualmente instrumental, diseñada como mero vehículo para que el joven competidor aceptara el reto de Moxley. Y así, ya tenemos el primer gancho luchístico de la semana que viene.

  • Allie-Awesome Kong

Se intuye importante historia la protagonizada por Kong (junto a Brandi Rhodes), y la ex-Knockout fue su nueva víctima. Simple pero efectivo.

  • Chris Jericho-MJF-Cody-Wardlow

El segmento más brillante de la noche, ya que junto a la consolidación de MJF como nuevo gran rudo de AEW y de Cody Rhodes como técnico favorito del público, tuvo de utilidad el presentar a Wardlow, que apunta a «monstruo» oficial del programa. Y para rizar el rizo, el viaje hasta tal propósito resultó genial, referencia incluida a Juventud Guerrera.

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  • The Young Bucks-Santana & Ortiz-Private Party

Unas hostilidades que muchos creyeron finiquitadas en AEW Full Gear quedaron en punto y seguido con una trifulca muy bien secuenciada, también con sentido: detonar un Santana & Ortiz vs. Private Party para el miércoles que viene. Segundo gancho luchístico del que, sea cual sea el resultado, Isiah Kassidy y Marq Quen saldrán beneficiados

  • SCU vs. Chris Jericho y Sammy Guevara

Veterano + joven promesa al alza contra campeones + victoria de estos por un golpe de suerte = fórmula infalible. Jericho vendió la derrota cual pérdida de su Campeonato Mundial AEW (de hecho, la emisión cerró con tal imagen), logrando así que el título de parejas se sienta relevante y al mismo tiempo deje la incógnita sobre el siguiente paso del siempre impredecible Y2J.

En definitiva, AEW cerró muchas bocas, mediante un necesario cambio en sus patrones habituales. NXT protagonizó un golpe de efecto con el regreso de Finn Bálor y sus invasiones camino a Survivor Series 2019 que no podían tener únicamente de respuesta combates de calidad por parte de su rival.

Ambos productos saben que necesitarán algo más que «flips & flops», que diría Jim Ross, para consolidarse en la parrilla de TNT y USA Network, respectivamente.

AEW Dynamite dio una lección en este sentido a Raw y SmackDown, programas con los que técnicamente no compite, tanto por franja semanal como por audiencia, pero con los que podemos comparar en términos de fórmula «mainstream» diseñada para el gran público.

Y aunque a día de hoy es una utopía para AEW igualar los números del elenco principal de WWE, a la larga dicha fórmula debería hacerle cosechar mayor número de televidentes.

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