Una, dos, diez, veinte, cincuenta, sin cuenta máscaras e infinidad de cabelleras suman parte de la vitrina del Villano III, el hijo "de en medio" del Jefe Dedos Chuecos, Ray Mendoza, Villano III que, junto a Súper Muñeco y Estrella Blanca deben de ser los máximos ganadores de luchas de apuestas en un país donde se apuesta todo, y por todo, y que como diría José Alfredo "se apuesta la vida y se respeta al que gana". Pero a diferencia de Muñeco y Estrella, la gran mayoría de las apuestas del Pantera Rosa fueron en cosos gigantes: La Plaza de Toros México, El Toreo de Cuatro Caminos, El Palacio de los Deportes, La Monumental de Monterrey, El Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera, el Auditorio Fausto Gutiérrez en Tijuana, en todos lados Villano III salía con el brazo en alto, y como no, si era un fuera de serie, un aventajado a su tiempo, un luchador que desde que surgió dejó impacto, rebasando a sus hermanos mayores ya no sólo en los recursos luchísticos, sino en el carisma con el que conquistaba el terreno que pisaba.

Villano III y André el Gigante
Así de grande era el Villano III

La llama de los independientes se apagaba al igual que el propio siglo XX fenecía, y muchas de las grandes figuras de El Toreo se refugiaban en las dos opciones que había: Triple A y el CMLL. Muchos, desde antes, habían oído el canto de las sirenas y buscado en el Rey Midas de la lucha nacional, Antonio Peña, la oportunidad que querían. Muchos de esos muchos habían quedado desencantados de Triple A y prefirieron a la  opaca Seria y Estable, y así Villano III llegó a la Arena México a mediados de 1998, incorporándose a la facción ruda más dominante que había por esos entonces: El Comando Boricua del tremendo Pierroth de Puerto Rico.

La nostalgia del fin de siglo

Para mediados de 1999, Villano III había ya orquestado toda su artillería contra un sólo objetivo, el mejor peso semicompleto de la empresa, una leyenda en proceso de forje, Atlantis, quién aunque nunca en la cantidad de victorias del Villano, si había construido su fama en luchas de apuestas. Por esos tiempos, el llamado ídolo de los niños era Campeón Mundial de Peso Semicompleto CMLL, y Villano III se empeñó en el título, Atlantis pudo defenderlo al menos en tres ocasiones antes de que el Pantera Rosa se lo arrebatara el 22 de noviembre en Tampico. Un poco antes, ambos ya habían estado en la palestra, pues para el Aniversario 66° de la Seria y Estable, se programó una lucha en relevos increíbles con final suicida: Atlantis y él se enfrentaron y condenaron a una lucha de apuestas a Shocker y Mr. Niebla, dando origen al 1000% Guapo.  

Fishman vs. Villano III
La foto oficial: Réferi, Camarena; comisionado, Antonio Álvarez; séconds: Aristóteles y Kendo (14 de julio de 1985).

A la par, Villano III seguía siendo un imán de taquilla en la provincia, ligando en Tijuana una temporada épica, reviviendo una añeja rivalidad con Fishman, a la que se sumaron los técnicos Súper Astro y Lizmark. Detonando todo en un espectacular cuadrangular para cerrar el siglo en el cementerio de máscaras, el Fausto Gutiérrez. El 25 de diciembre, Villano iba a celebrar una gran navidad al imponerse al gran dado Súper Astro y derrotarlo en su ciudad natal. ¡Ah que genial hubiera sido verlo enfrentar a Fishman!, pero de último momento el Pez logró condenar al dado para que fuera él quien enfrentara al Villano.

Aunque épicas, las luchas por el campeonato o en equipos no eran bastante, tanto Atlantis, como el Villano III y la misma gente querían más, y esperar hasta el próximo aniversario parecía muy retirado. El 11 de febrero del 2000, el Villano con malas artes retenía el cinturón una vez más, entonces Atlantis lo soltó: "¡Ya estuvo bueno! ¡Te apuesto tu máscara contra mi máscara!". Villano III no se echó para atrás ni un paso. La empresa pactó la fecha para el día en que se homenajeaba a su fundador y a la máxima figura de la lucha libre el Santo.

17 de marzo de 2000

Pocas veces una lucha había levantado tanto morbo. Pocas veces los alrededores de la Arena México habían lucido tan congestionados de carros, de gente, de aficionados, de niños que crecieron viendo a Atlantis ganarle a Kung Fu, a Talismán, a Tierra Viento y Fuego, a Hombre Bala y a Mano Negra sus incógnita; a la par otros niños, un poco mayorcitos, habían visto al Pantera Rosa ganarle al Perro Aguayo, al Lobo Rubio, a Rambo, a Pegassus Kid, a tantos, durante tanto tiempo. Pocas veces el técnico no era tan querido y el rudo no era tan odiado, muy al contrario, quizá el 60% apoyaba al Villano desde las intermediaciones de Dr. Lavista y Dr. Lucio.

Atlantis vs. Villano III
Atlantis vs. Villano III (17 de marzo de 2000).

Función monstruo

Las acciones comenzaban con Ricky Marvín contra Sangre Azteca dando un luchón de esos rápidos que no dan tiempo para nada, sin embargo mucha gente nos lo volteó a ver, la tensión estaba al máximo. ¿Quién ganaría? ¿El ídolo de los niños o el Pantera Rosa?

Como segunda lucha la empresa programó un relevo cibernético por la nueva centuria: Torneo Siglo XXI, en donde buena parte de los que después serían estrellas tomaron parte: Último Guerrero, Antifaz del Norte, Arkángel de la Muerte, Astro Rey Jr. (hoy Mefisto), Dr. O'Borman Jr. (nuestro extrañado Doctor X), Máscara Mágica, Mr. México, Olímpico, Rencor Latino (hoy Averno), Rey Bucanero, Safari (hoy Efesto), Starman, Tigre Blanco, Tony Rivera, Violencia y Zumbido. Ganó el Guerrero, y las eliminaciones sucedieron así:

    1. Tigre Blanco eliminó a Dr. O'Borman Jr. (5'56")
    2. Rencor Latino eliminó a Starman (7'40")
    3. Máscara Mágica eliminó a Violencia (8'35")
    4. Zumbido eliminó a Tigre Blanco (10'01")
    5. Antifaz del Norte eliminó a Zumbido (11'46")
    6. Safari eliminó a Rencor Latino (13'19")
    7. Último Guerrero eliminó a Safari (13'43")
    8. Mr. México eliminó a Tony Rivera (15'06")
    9. Máscara Mágica eliminó a Arkángel de la Muerte (16'23")
    10. Rey Bucanero eliminó a Máscara Mágica (17'09")
    11. Astro Rey Jr. eliminó a Rey Bucanero (18'05")
    12. Mr. México eliminó a Astro Rey Jr. (20'25")
    13. Olímpico eliminó a Mr. México (21'36")
    14. Último Guerrero eliminó a Antifaz del Norte (22'05")
    15. Último Guerrero eliminó a Olímpico (24'16")
Último Guerrero
Último Guerrero, promesa del futuro (17 de marzo de 2000).

Sin embargo las ansias invadían a todos, la arena aprovechaba los intermedios para apoyar desde ya al Villano, otros tantos a Atlantis. El caldero del diablo en plena ebullición hubiera dicho don Pedro "Mago" Septién.

Las estelares

Turno para que Los Capos aparecieran: Cien Caras, Apolo Dantés y Universo 2000 hacían olvidar por momentos la tensión y haciendo que la gente pensara en las tropelías que le hacían a Mr. Niebla, Brazo de Plata y Emilio Charles Jr. (¡Ah que extraño era ver a Charles de técnico!). Sin embargo la gracia, y el peso de Súper Porky bastó para imponerse sobre los rufianes. "¡Villano! ¡Villano! ¡Villano!" era ya el clamor general, pues la tropa de Atlantis prefería ceder y guardar ánimos y fuerzas para los momentos indicados.

¿Qué sentiría el Rayo de Jalisco Jr. cuando lo presentaron en el turno semifinal? Revivir la famosa noche del guitarrazo la ocasión anterior en que la famosa catedral de la lucha libre había estado de vibrante así diez años atrás. Ahora Rayo hacía equipo con otra leyenda, don Perro Aguayo y el malquerido de la afición: Tarzan Boy, sus rivales: Shocker, Scorpio Jr. y Máscara Año 2000 (una versión de la Universidad de los Guapos beta). Con malas artes, estos lograron sacar la victoria, pero siendo realistas ¡¿A QUIÉN LE IMPORTABA ESO?! 

Perro Aguayo vs. Shocker
Perro Aguayo vs. Shocker (17 de marzo de 2000).

 Era tiempo del turno estelar

"¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano!", y el Pantera Rosa, en perfecto rosa, aparecía primero, escoltado de una edecán en perfecto rosa y sus dos hermanos menores, el IV y el V, con sendas máscaras negras haciéndonos recordar a todos que muy querido y todo, pero era rudo, muy rudo. Sin embargo, Villano III había seleccionado a Scorpio Jr. como quien lo apoyaría en la esquina.

Atlantis salía un poco contrariado por la poca respuesta de la afición, que sin embargo, era mucha. Rayo de Jalisco Jr., un gladiador acostumbrado a estas lides salió al respaldo del ídolo infantil.

La tensión era tal que desde un principio, la designación de Baby Richard como tercero sobre la lona fue repudiada por Atlantis, Villano III no quería objeción, sino comenzar la lucha ya. Felipe Ham Lee, comisionado en turno, escuchó las querellas tanto del réferi como de Atlantis y optó por solicitar la salida de Richard, quien fue sustituido por Rafael el Maya. Richard, atónito, observaba del pasillo como todos se preparaban para iniciar lo que posiblemente sería el encuentro del siglo, del milenio, de la historia de la lucha libre mexicana.

Un alfiler hubiera salido rebotando por los cielos en ese maravilloso escenario. Ni las almas de los difuntos que se supone merodean el coso de la Doctores cabían para ver la lucha que todos esperábamos. Y así, con ese marco inmejorable, Villano III se paraba al centro del ring para recibir el griterío al unísono: "¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano!", pero la hora había llegado, y comenzaron las acciones como se debe, con el estudio previo a una toma de réferi.

Atlantis vs. Villano III
Atlantis vs. Villano III (17 de marzo de 2000).

Escarceos, movimientos, ¿qué más se podrían estudiar que no se hubiera ya conocido durante todo este año en que lucharon enfrentándose a lo ancho y largo de la república? Derribes y lucha a ras de lona, de la que no rinde pero si merma, de la que quita aire, de la que quita poder. Pero, ¿qué carajo? ¿no acaso dijimos que Villano III era rudo? Pues claro, él vino por la máscara de Atlantis y se la iba a llevar aunque fuera a tirones desde el inicio. El ídolo de los niños no atinaba si a gritarle al Maya que no permitiera la felonía o evitar que las manos del Villano destrozaran la máscara alba. Villano sabía castigos feroces, que quizá no eran muy lucidores, y no dejó ni uno sólo en la chistera.

Aprovechando que Atlantis se encontraba abajo del ring, Villano atinó un tope de esos que ya no se usan: cabeza contra cabeza, que hizo que el técnico comenzara a sangrar profusamente, haciendo que el doctor tuviera intervención para revisar la herida. El ídolo de los niños, más por coraje que por otra cosa se niega a desvanecerse, con apoyo del Rayo es subido al ring. Nadie se había dado cuenta, pero también el Villano manaba el vital líquido a causa del mismo impacto. El médico avalaba que podrían continuar ambos. Atlantis metió con un súplex vertical al Villano al cuadrilátero, pero con otro cabezazo Villano sacó del tinglado al técnico para tomar aire. No se sabe cual sangraba más, bueno Atlantis sangraba más, Atlantis tenía la máscara más destrozada, a Atlantis se le doblaban las piernas.

¡Cavernaria del Villano!

¡Ríndete!, gritaban todos: ¡Ríndete!, Villano varió, y en vez de castigar con las rodillas mete la planta del pie al cuello del técnico, los tirantes a los brazos siguen: ¡Ríndete! El Maya confirmaba a la afición que nunca escuchó a Atlantis rendirse, Villano cansado, soltaba y decidió atacar de otra forma: ¡Quebradora de a caballo!, era el homenaje al Santo, ¿qué? ¿no? bueno, y la afición: ¡Ríndete!, pero el técnico con vocación de mártir sacaba fuerza y rompió el doloroso castigo. Atlantis prendió entonces con una descuartizadora que tampoco logró rendir a su oponente. Villano dominaba con su arte luchístico: de tirabuzón se lo llevaba a esvástica,y luego a toque de espaldas, pero aún no. Cruceta y puente para castigar el cuello de Atlantis. La arena era una sola voz:

"¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano!".

Villano III vs. Atlantis
Villano III vs. Atlantis (17 de marzo de 2000).

Atlantis acopó valor, y se creció: una plancha hacia fuera del ring al mero estilo de Lizmark hizo que la confianza volviera a él. Villano se extrañó del nuevo aire de Atlantis, y cometió un grave error: el técnico lo prendió en Atlántida. Cinco segundos que quizá fueron dos pero se sintieron como tres horas de un silencio absoluto. Villano con un esfuerzo increíble liberó sus piernas y se zafó:

¡Uffff!

Una vez más renacía y con más fuerza el "¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano!", y ¿cómo no? Se había liberado del castigo de los grandes triunfos de Atlantis, ¿qué más podía hacer el técnico más que rendirse? "¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano! ¡Villano!". Sin embargo al intentar atacar al ídolo infantil el dolor en la zona de la cintura y la espalda baja comienza a ser evidente, es cierto, la primera Atlántida dejó huella en Villano.

Villano intentó entonces un lazo, pero otra vez Atlantis, con su vocación de mártir, con su afición por ser ídolo, con su corazón gigante logra prender en todo lo alto al Villano. Otra vez la arena guarda ese sepulcral silencio. Otra vez la afición le pide al verdadero ídolo de la noche que no se rinda, que no fallezca. Las manos del Villano decían que no y buscan auxiliar al resto de su cuerpo, pero Atlantis no pretendía sino castigarlo más. ¡No te rindas!, fue el grito general en esos momentos, aunque no como antes, sino con angustia, con temor.

¡No te rindas!

Atlantis, presa de más estamina que nunca durante la noche, con toda euforia que nunca había manifestado sabía que si lo soltaba estaba perdido, apretaba pero aunque la adrenalina le decía que más, el cuerpo no respondía muy bien.

¡No te rindas!

¡Aprieta, Atlantis! Las voces que habían callado mientras la mayoría gozaba, se empezaron a sumar. Las voces de los menos resultaban en más. ¡Aprieta, Atlantis!

¡No te rindas!, ya no sólo con miedo, sino con tristeza, con un dejo de resignación, pero con una luz de esperanza: ¡No te rindas!

Atlantis no tiene más, y el Villano no se rendía. Un Maya eufórico nos decía a todos que el Villano decía que no se rendía. Atlantis, en un dejo de inteligencia, hizo lo impensable, su falta de fuerza la convirtió en su poder: se deja caer de rodillas haciendo que la espalda del Villano le transmitiera una sensación de dolor al Villano.

¡Crack!

Quizá sólo lo escuchó El Villano, quizá Atlantis lo alcanzó a escuchar. ¡Crack! Seguramente El Maya no lo escuchó. ¡Crack!, pero todos en los presentes y los miles que lo seguían por televisión lo sintieron hasta lo más profundo de su ser: ¡Crack!

Rafa el Maya confirmaba con un brinco lo que los labios del Villano decían:

 

"¡Me rindo!"

 

La lucha terminaba. Arturo Díaz Mendoza mostraba la cara por primera vez a la afición después de más de veintisiete años de ocultarse como el Villano III. La arena lloraba de emoción, de resignación, de dolor. Caía el ídolo. Caía el gran campeón. Caía el Pantera Rosa. Caía el gran Villano.

Villano III
Villano III (17 de marzo de 2000).

La arena lloraba, pero de pie, también aplaudía. Las voces minoritarias ahora era las más excitadas en el júbilo que sólo el triunfo improbable produce: ¡Atlantis! ¡Atlantis! ¡Atlantis! Pero la mayor parte lloraba contenta, pues aunque habían perdido, una derrota como esa, donde se dejó todo no es para sentirse derrotado. Y es verdad, el Villano perdió por primera vez una lucha de apuestas esa noche, pero es más cierto aún que ese 17 de marzo Arturo Díaz se convirtió en la leyenda inmortal en la historia de la lucha libre. Caía el Villano III, nacía el Rey Arturo ante una afición que siempre lo reconoció como uno de los más grandes, ahí muy por abajito del Santo y Demon, disputando el lugar con El Solitario y todos los demás que les siguen en ese olimpo mexicano al que pocos acceden.

Hoy que se cumple un año de la partida física del gran Villano III, SÚPER LUCHAS recuerda su gran legado.

 

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