Cuando uno menciona a los grandes maestros de la lucha libre mexicana siempre se piensa en el Diablo Velasco, en Rolando Vera y en tantas glorias más que le han dado a tantos egresados de los gimnasios para las grandes Arenas de lucha libre mexicana. Sin embargo la verdad es que los luchadores de verdad no empiezan entrenando lucha libre profesional, muchos empiezan desde las bases, desde la lucha libre olímpica y la grecorromana.

 

Para muchos el nombre de Zaprian Petrov no será muy conocido, para otros muchos lo es. Nacido en 28 de septiembre de 1952, en Stransko, una pequeña aldea de Bulgaria. Ganó cuatro campeonatos nacionales en lucha olímpica en su país. Los méritos le bastaron para que con el paso del tiempo se convirtiera en uno de los entrenadores nacionales. En 1979 se casó con la entrenadora búlgara de gimnasia, Kalina Dimitrova. Quien en 1991 viajó a México, recibiendo una oferta de trabajo para quedarse aquí.

Petrov, después de escuchar a su esposa, no lo pensó mucho y viajó a nuestro país, en unos pocos meses, el 24 de mayo de 1992, llegaba con sus dos hijos (Pater y Dayan), y todas sus pertenencias a la Ciudad de México, de la cual se quedaría enamorado y la convertiría en su casa. De acuerdo a la página oficial de la UNAM, Petrov se enamoró de inmediato del país a pesar de no conocer ni el idioma:

“Fueron mis alumnos quienes poco a poco me enseñaron a hablar español y aprendí bien, pues hoy soy más mexicano que el chile poblano o el nopal. Me encantó México, su clima, su gente y, sobre todo, que había el talento humano y la posibilidad, de preparar a jóvenes y entrenadores en el ámbito de la lucha.

Recibiendo un reconocimiento de sus alumnos en la Taquería Chabelo

México no es mi segundo país, lo amo, lo siento y lo tomo como si fuese el primero. Por el amor a mis alumnos, a su gente buena, por permitirme trabajar en lo que más me gusta, por una institución entrañable como lo es la UNAM, he podido hacer aquí lo que me inculcaron en mi lugar de origen: enseñar, corregir, educar. Solo gratitud infinita puedo tener por esta noble tierra mexicana”

El joven maestro comenzó a impartir clases en la CONADE, y prácticamente a la par en el Plantel 3 de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM. Ya como maestro, Petrov logró hacer mucho por un deporte del que muy poco se practica en el país de manera olímpica. 

El maestro Petrov forjó a muchas generaciones de luchadores tanto de la UNAM como seleccionados nacionales, y también apoyó a muchos profesionales a pulir sus técnicas. Desde uno de los más famosos que se internaron en las Artes Marciales Mixtas como Dos Caras Jr. (hoy Alberto el Patrón), hasta otros como Abismo Negro y Memo Díaz.

Zaprian Petrov decía porque era maravilloso la lucha libre olímpica:

«La lucha es el único deporte de contacto en que todo lo que pueda hacer daño al contrario está estrictamente prohibido. No le puedes escupir, no le puedes morder, no le puedes pegar, no le puedes hacer nada malo.»

En 2010 sufrió un accidente: lo atropelló un automóvil, y parecía que no iba a vivir mucho más allá de eso, después de que no lo mató, Petrov pudo reponerse y volver a lo que tanto amaba, dar clases a los jóvenes en la lona.

Entre la pasada noche del domingo 23 y la madrugada del lunes 24 Zaprian Petrov dejó de existir. Sus alumnos, le decían de cariño «Tak’ho», la palabra que en búlgaro define a: «padre». Hoy que Tak’ho nos ha dejado, el vacío es grande. Descanse en paz el maestro Zaprian Petrov. Todo el equipo de SÚPER LUCHAS desea que su esposa Kalina y sus hijos Pater y Dayan encuentren pronta resignación tras sensible pérdida.

¡Buen viaje Tak’ho!

 

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