El Paso (Texas) y Dayton (Ohio) acapararon infinidad de titulares la pasada noche, y desgraciadamente, no por hechos positivos. Sendos tiroteos en estas ciudades estadounidenses se saldaron con un total de 29 fallecidos, suponiendo ya una noticia demasiado habitual para un país que, no obstante, se forjó a base de sangre. Una naturaleza violenta que los gobernantes poco hacen por intentar contener, debido sobre todo a los beneficios que la venta de armas (interna y externamente) reporta a la economía de EEUU. Y si lo intentan, cualquier proposición es tumbada en última instancia, como sucedió durante el mandato de Barack Obama. Sucesos que llevaron a Brandi Rhodes a compartir una sobrecogedora confesión.

«Cada domingo, tengo un lugar en la iglesia en el que TENGO que sentarme. Es algo que me apremia, porque es mi mejor ruta hacia la salida en caso de que alguien entre y abra fuego. He intentado convencerme a mí misma de dejar de hacerlo. 2 tiroteos masivos en 24 horas. Menuda pesadilla vivimos».

Brandi confesión
AEW

Obviando la innegable verdad de sus últimas palabras, su tuit no luce nada espontáneo si consideramos que Brandi es la jefa de marca de AEW. Compañía cuya estrategia pasa por referenciar a WWE y a la vez intentar desmarcarse de la ideología que esta destila. Véase, clara cercanía a Donald Trump, de cuyo gabinete presidencial formó parte Linda McMahon. Y que, de resultas, también queda patente en lo conservador de su producto a todos los niveles. Desde el «Parental Guide» (PG), hasta el evidente racismo y uso de sus talentos femeniles durante décadas, sólo maquillados en los últimos años. Un Trump que mientras continúe instalado en la Casa Blanca, no pondrá fin al laxo control de las armas de fuego.

Y en este sentido, Fight for the Fallen supuso el mayor ejemplo de tal posicionamiento, pues el tercer show de AEW no fue otra cita más. Con un fin recaudatorio destinado al Jacksonville’s Victim Assistance Advisory Council, organismo que se creó para ayudar a los afectados por el infame tiroteo masivo que tuvo lugar en dicha ciudad en 2018, Tony Khan y Cía lanzaron un claro mensaje político.

Brandi confesión

Pero por supuesto, como ya escribí, la idea va más allá. Todo pasa por identificar a su producto con lo «cool». O al menos, con lo que buena parte de la sociedad yanqui identifica con «cool»: ir en contra de la posesión incontrolada de armas de fuego. En otras palabras, una manera de decir que no son WWE. La cuestión, sin embargo, pasaría por averiguar si realmente AEW se está situando en el bando mayoritario. El próximo año, una reelección de Trump será un importante indicativo.

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