La controversia por la muerte del Hijo del Perro Aguayo: ¿Por qué ha imperado el amarillismo?

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Uno de los aspectos más lamentables que rodean a la muerte del Hijo del Perro Aguayo el pasado 20 de marzo en Tijuana, es que intentan relacionarla con Rey Mysterio. Ya lo dijimos antes y lo repetimos: No hay ninguna responsabilidad por parte de Mysterio.

Tanto se habló de las “patadas mortales”, que un sitio de noticias falsas (no de sátira y humor, sino de alarma), publicó que Rey Mysterio había sido detenido. Circuló tanto esa deleznable nota –cuyo link no incluiremos—que incluso publicaciones aparentemente profesionales como TV Notas le han hecho eco.

“Ya es un lugar común decir que gran parte del sentido de la lucha libre es el teatro”, decía Carlos Monsiváis. “A las razones que yo propongo para el uso masivo de la máscara, seguramente se opondrán los luchadores, a quienes no les queda de ningún modo reconocer el carácter esencialmente teatral del espectáculo, al margen de todo lo que haya de resistencia física, de capacidad deportiva”.

¿Hace falta decir más? En el pasado, habían sido hasta las mismas empresas las que alimentaban los rumores de muertes relacionados con la lucha. Casos como el del famoso Heart Punch, o “golpe al corazón”, de Ox Baker. En la edición #518 de SÚPER LUCHAS, fue publicada en la sección SÚPER TOP, de Nareni Angeles, la lista de los castigos más extraños, y el Heart Punch obtuvo la primera posición:

“El 13 de junio de 1971, Ox Baker y The Claw se enfrentaron a Alberto Torres y Cowboy Ellis en Verdigre, Nebraska. Torres falleció tres días después del combate, y dijeron que la muerte había sido provocada por el Heart Punch de Baker. Sin embargo, la verdadera causa fue apendicitis, aunque, desde luego, era mucho más controversial e impactante hacer correr la noticia de que había sido a causa de dicho castigo. En agosto de 1972, Ray Gunkel falleció en el ring por un infarto tras el Heart Punch de Baker. La verdadera causa del ataque cardiaco de Gunkel fue haber ingerido demasiada comida en un restaurante justo antes del encuentro”.

Aquí pueden leer otro caso del golpe al corazón.

Erick Casas, mejor conocido como Heavy Metal, escribió al respecto en su página de Facebook:

“Considero muy importante que en estos momentos tomemos conciencia de las consecuencias y repercusiones que este lamentable caso traerá consigo para las familias de los compañeros involucrados, así como también para la lucha libre mexicana en general.

“A mí también me duele mucho la perdida de mi compañero y amigo, igual que a muchos de ustedes, pero al mismo tiempo, también me duele el enfoque que se le está dando desde ciertos sectores, tanto públicos como privados, que desconocen a fondo este oficio.

“Todos los luchadores profesionales que vivimos de este negocio y así lo digo: TODOS, desde el más chingón hasta al más pend…, quiénes hemos visto los videos, nos ha bastado con mirar una sola vez para tener la certeza de que fue un accidente de trabajo, tal y como la naturaleza de nuestro oficio lo dicta.

“Y si existió negligencia alguna por parte de la empresa o la comisión (lo cual no señalo, porque no me consta ni estuve ahí), eso es otra parte del caso que tendrá que revisarse por las instancias adecuadas.

“Más no mezclemos los puntos. Lo que sucedió en el ring, desde el encuentro hasta el momento de la llegada de las atenciones, estuvo dentro de los estándares profesionales mínimos para los cuales hemos sido capacitados, y no me parece que hasta ese punto exista culpable alguno, salvo la disposición y entrega profesional de los luchadores.

Heavy Metal vs. Rey Misterio Jr.

“El compañero Rey Misterio Jr., desgraciadamente, carga su propia desventura desde el momento en que se dio tal tragedia, pero él sólo hizo su trabajo, y no me parece justo que una brillante carrera de la cual todo el ‘México luchístico’ presume en momentos de triunfo, se vea atacada y ensombrecida. De la manera que sea, él también vive su propio luto, y quiero expresarle desde estas líneas que lo lamento. Nadie quisiera nunca pasar por momentos así, ni se lo deseo a ningún compañero luchador, sea del estilo o país que sea.

“Este es mi punto de vista, y sería muy positivo que todos los compañeros que lo entiendan también manifiesten su posición y parecer en vez de dejarlo en manos ajenas que desconocen a profundidad nuestro trabajo, y sólo lo ven con otras intenciones.

“Lamento mucho todo esto y estoy seguro, yo que lo conocí y trabajé con él, que el Perrito estaría de acuerdo, donde quiera que se encuentre.

“En memoria de El Hijo del Perro Aguayo. Descanse en paz. 1979- 2015. Lo escribo yo, pero lo piensan muchos…”

¿Hay algún culpable?

A pesar de lo que se pueda decir en base al análisis del video (que si fue la patada, que si fue el 619, que si fue el golpe en la nuca, que si fue el zarandeo de Konnan, que si fue el réferi, que si fue negligencia médica), lo único claro es que el golpe que causó la lesión mortal se dio al caer sobre la cuerda.

El réferi y colaborador de SÚPER LUCHAS, Teddy Baños, externó su opinión en el diario Pásala.
El réferi y colaborador de SÚPER LUCHAS, Teddy Baños, externó su opinión en el diario Pásala.

Pero el hecho es que el Perro subió al ring lesionado, pues desde días antes presentaba dolores de cabeza, dato dado a conocer el día de hoy por el diario Basta!, donde Aguayo colaboraba como columnista.

Ni la patada, ni que el réferi parara la lucha, ni que las asistencias médicas hubieran sido más veloces, ni que Konnan no lo hubiera zarandeado hubieran cambiado el desenlace fatal (y hay que aclarar que Konnan buscaba que Aguayo no perdiera la conciencia. Malo que le hubiera intentado “acomodar” el cuello estilo huesero).

Lo único que lo habría cambiado es que la Comisión hubiera hecho un chequeo completo de la salud del luchador, de tal manera que no lo hubieran dejado subir a luchar.

Por supuesto, la Comisión ha sido la primera en lavarse las manos.

¿Se tienen que cambiar protocolos de seguridad? Un lector nos escribió, e incluso propuso una camilla y un paramédico en cada esquina del ring, lo cual es absolutamente innecesario. Se tienen que cambiar los reglamentos de las comisiones, para que hagan chequeos médicos, principalmente para evitar que suban a luchar elementos que tengan una conmoción cerebral –algo que ha insistido hasta el cansancio Stephen Sims en su columna Observador Coliseíno, de SÚPER LUCHAS.

En los últimos años, gracias a estudios financiados por la NFL, se ha sabido lo grave que pueden ser las conmociones cerebrales, y esos estudios motivaron que la WWE prohibiera los sillazos a la cabeza. Pero en México se siguen permitiendo.

Y tan grave como una conmoción es un traumatismo cervical, mismo que el Hijo del Perro Aguayo seguramente ya tenía antes de subir a luchar. 

La muerte siempre rondará los rings de lucha libre, y es importante tomarla como es, porque usualmente llega como un accidente derivado de una profesión de alto riesgo. Cuando murió Mitsuharu Misawa sobre el cuadrilátero de NOAH, fue porque estaba tremendamente lastimado, pero no había logrado crear una estrella capaz de llevar a la compañía, y con Kenta Kobashi fuera de acción, Misawa tenía que seguir programándose. Pero no debió subir a luchar, y de hacerlo, debió evitar movidas de alto riesgo como fue el súplex que le hizo puré las vértebras.

Tristes y lamentables han sido los días recientes. Más que buscar culpables, lo importante es buscar que no vuelva a suceder.

Porque sólo así, el Hijo del Perro Aguayo descansará en paz.

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