Pocos esperaban que Scorpio Sky venciera a Chris Jericho este miércoles, pues «Le Champion» es a día de hoy la principal baza «mainstream» con la que cuenta AEW para consolidarse en TNT. Y así sucedió, dejando el estelar del episodio de AEW Dynamite una nueva victoria individual del veterano. Sin sorpresas a la vista parece que se despediría la emisión. Pero de pronto, la música de Jon Moxley tronó en el Sears Centre y la figura de este surgió de las gradas del recinto. Una gran manera de sugerir lo que parece inminente.

Porque haciendo caso a las estadísticas, Jericho y Moxley son los únicos luchadores estelares de la novel compañía de Tony Khan en seguir imbatidos de manera individual. Por tanto, lucía inevitable que sus caminos se cruzaran. Sin embargo, un programa a la vista que algunos critican, por considerar demasiado presurosa la opción de que el antiguo Dean Ambrose se convierta en Campeón Mundial AEW.

AEW Dynamite 27 de noviembre 2019

► Cody Rhodes no, Jon Moxley sí


No obstante, sólo cabe aplaudir que precisamente tal vía vaya a tomarse. Y aquí debo hablar de Cody Rhodes, un gladiador que pese a lucir cual ídolo en AEW, los propios responsables de la parte creativa saben que este siempre se ha movido por la fina línea que va de lo «indeseable» a lo «indiscutible» (palabras nada casuales de su alabada promo).

Y aunque ahora camine sobre la segunda, una victoria del magno cetro de AEW en Full Gear lo hubiera llevado quizás de nuevo a la primera. A cambio, el propio Cody y Cía han decidido que «The American Nightmare» quede situado de momento bajo un plano secundario.

Moxley no corre dicho riesgo, y al contrario que Cody, siempre ha contado con el apoyo del respetable, ya estuviera en CZW, WWE, NJPW o AEW. Una condición sine qua non para que los ratings no bajen.

Si los Élite quieren aspirar a las grandes ligas, ya que por otra parte han demostrado saber programar shows dirigidos a tal público, no deben caer en los errores por los que WWE pasó a finales de 2018, compañía que presentó durante semanas un panorama oscuro que provocó una caída de su audiencia sin precedentes.

Porque Jericho tal vez luzca como rudo, pero hace tiempo que se ganó esa aceptación de los fanáticos que está más allá del personaje, de dicotomías técnico-rudo; obviando, por supuesto, que posee una vis cómica como muy pocos dentro de la industria. Y sin duda resultará difícil que su sucesor en el trono de AEW iguale tamaña valía.

Sin embargo, Jon Moxley es hoy el luchador más candente del panorama, y en cuanto los ratings se asienten, AEW no debe perder tiempo en situarlo como su cara principal, ya que alejaría también definitivamente a quienes comparan a la novel compañía con la TNA de 2010 o con la nostálgica WWE: una cara joven de máximo estandarte.

Jon Moxley
AEW

Claro que, de producirse tal paso adelante, AEW debería suavizar el componente extremo de Moxley. No tal vez tanto como en los años de este dentro del Imperio McMahon, pero Moxley tendría que asumir el coste.

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