Bienvenidos a Interdimensional Number Five

Hace algunos años, cuando la lucha del CMLL dejó de ser seria y estable para convertirse en algo así como que una mezcla de deporte rodeado por espectáculo, esperaba un cambio considerable. Desgraciadamente, la idea de adornar todo el derredor de lo que es la tradicional lucha libre mexicana, no ha causado el impacto que ellos esperarían, mientras que lo que la mayoría de sus luchadores saben hacer bien –que es luchar—es lo que poco a poco ha ido desapareciendo.

Y cuando más se hace palpable eso que dije, es en las funciones que no son para televisión, en arenas de la periferia capitalina y en provincia. Y hay que decir algo que, siendo honestos, es la pura verdad: el Consejo Mundial de Lucha Libre se encuentra, desde hace como unos tres, veinte años, dormido en sus laureles, con un público cautivo que desgraciadamente cada vez es menos, porque tenían grandes entradas semana a semana, pero las luchas dejaron de convencer.

Hacen sus intentos, pero pareciera que ellos mismos quieren boicotearse. En la presente edición del torneo “En busca de un ídolo” hay un par de luchadores que yo –mal pensado que es uno—creería obvio que serán los finalistas. Además hay luchadores de avanzada edad, y aunque no se necesita ser un jovenzuelo para intentar ser un ídolo, esos batos ya tienen mucha lona recorrida.

El desencanto y decepción–a veces desesperación—de algunos competidores se nota en las declaraciones en contra de la empresa. Vea usted a Disturbio, quien se dijo harto de no ser tomado en cuenta seriamente y llamó estúpido a uno de los jueces –en este caso, El Tirantes malandrín—. Yo no sé si el reclamo fue en serio, pero como soy bien fanboy (hasta Markgrejok me han dicho ☺), pos sí me lo creí, ¿y qué?.

Si a esto le agregamos que cada vez hay más gente que cree conocer a fondo los hilos y madejas, telones y trasfondos, tratos y retratos de este deporte, esto no pinta bien. Antes, el público tomaba al rudo o al técnico como su favorito, pero no pasaba de ahí. Ahora se lo toman muy a pecho, como con el Rush, a quien muchos lo ven como el hijo que tuvieron John Cena y Konan Big, es decir, un morrillo consentido, inflado y sin valor. El problema es que antes se aborrecía un personaje, se le gritaba y se iba uno para su casa bien tranquilo, pero ahora hay muchos cuates que lo toman tan personal que ven al luchador odiado como una persona non grata en todos los aspectos de la vida (aunque en realidad Rush tenga características luchísticas que más bien lo hacen non plus ultra), y hasta su vida personal critican en redes sociales. ¡Esto es lucha libre, señores! ¡Calmados! ¡Estamos chupando tranquilos, caray! ¡No se tomen las cosas tan a pecho que de repente ya parece futbol! ¡Dios nos libre de que la Porra de Tepito se convierta en Barra Brava!

Existe también la competencia, la vecina de enfrente, el reino del revés. Y aquí viene la siempre oportuna y a veces molesta comparación con la empresa que antes se llamaba AAA y que ahora se llama AAA World Wild Wild West, o algo así. Lo curioso es que aunque hay gente que se da golpes de pecho (¿raquetazos?) cuando se intenta hacer este tipo de balances –argumentando que el CMLL nunca tendrá lo que la tres veces y viceversa—hay que ver que hay conceptos y personajes del CMLL tomados de AAA. Claro que igual AAA los tomó de otro que los tomó de otro que los tomó de otro, pero eso es otra historia. El problema –y digo problema porque pienso que lo es—es que si bien el nivel de lucha en AAA es mucho más limitado que el del CMLL (no por los luchadores, sino por el estilo de toma-y-daca-pisa-y-correle-que-te-alcanzo de la empresa) pero el show que quieren presentar sencillamente sí les sale, y les sale bien. Y a comparación de la afición seriesona, que poco a poco se está yendo, los nuevos fans, los de la nueva ola, se van sumando.

En pocas palabras, en la lucha libre nada es nuevo, pero siempre se pueden tener alternativas. Hasta hace algunos años la solución hubiera sido que el CMLL se animara a tomar en cuenta a toda su afición (o sea, a los del “interior” de la república), que hicieran giras exigiéndoles el cien por ciento a sus elementos, y así podrían recuperar el respeto global, pero desgraciadamente como se han puesto las cosas con la inseguridad y los narcos, es muy difícil lograr eso (incluso AAA promueve/vende funciones en yo creo que una quinta parte de las plazas que tenía hace veinte años).

Yo no tengo partido por ninguna empresa, por mí que les vaya excelentes a ambas. Pero por lo mismo no tengo compromiso ni apego por ninguna de las dos y mi opinión es justa, correcta, cabal, impecable y cumplidora.

Interdimensional 5 ha terminado, pueden regresar a ver para adultos.

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