Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Cualquiera que sea el momento en que usted este leyendo esta columna, les envío un afectuoso saludo. Pues por aquí también, nos vamos a estar leyendo cada semana, y espero que mi trabajo sea de su agrado. Pues estoy muy molesto, a punto de golpear el monitor. Estoy escribiendo una columna que nació inspirada en algo que vi la semana pasada en la televisión. Esperaba ansioso el programa «Llaves y Candados», en el cual supuse pasarían lucha libre de la tres veces, pero, ¡oh, sorpresa! La primera «lucha» que pasaron, fue entre Candy y la India Yuridia. La tal Candy en su vida había pisado un ring. Desgraciadamente, la gente con poco cerebro de la Arena Coliseo de Monterrey y la televisión (Multimedios) le inventaron una historia tan estúpida, diciendo que ha viajado por todo el mundo y ha sido campeona en varios países…. Y por supuesto que están adivinando: la India Yuridia (mala copia de la María) es una conductora de un programa de televisión. ¡Qué aberrante! ¡Qué espectáculo tan desagradable! Hasta ese momento, lo seguía viendo como algo «normal» en esa arena, hasta que empezaron a hacer tomas del público, quien se burlaba de las «luchadoras»; incluso, se escuchó fuertemente un cántico muy grosero («Ã‚¡[email protected], [email protected], [email protected]!») de un grupo de mujeres para la tal Candy. Fue ahí cuando exploté. Gracias al espectáculo tan desagradable que las susodichas dieron, ahora se va a generalizar, y no va a haber luchadora que, para los ojos de esos aficionados, sea buena. En seguida, cuando creí que la pesadilla terminaba, subió al ring Conan Big para enfrentarse a «Torín», un locutor de radio. En lo que me inyectaba suero para evitar un desmayo, vi como en el circo ese actuaron luchadores, de los cuales en Súper Luchas hemos hablado y dado buena crítica. ¿Para qué prestarse a algo tan desagradable? ¿Dónde está la Comisión? ¿Existe la Comisión en esa arena? Es claro que lo primero que se puede pensar es: «Bueno, si no te gusta, no le des ese tipo de publicidad», pero el caso es que no puede ser posible que esto siga: ¡Hay que frenarlo! Veo con tristeza, que la Arena Solidaridad ya tiene programado a Conan King. ¿Qué va a seguir? Yo no soy un tradicionalista de esos que dicen que no se puede quemar así la catedral de lucha libre en Monterrey, ¡para nada!, pero lo que sí pienso y me da mucha lástima, es que gracias a ese tipo de estupideces, decenas de luchadores que valen la pena pierden una fuente de trabajo. Los luchadores novatos le echaban muchas ganas soñando algún día pisar ese ring; ahora, ¡sírvele de payasito a Conan Big y entras! ¡Por favor! Únanse a esta causa, no acepten ese tipo de «lucha» que sólo está matando al deporte en Monterrey. La Arena Coliseo está totalmente contaminada; ahora comenzarán a mandar gente a la Solidaridad. ¿Sigue el Gimnasio Nuevo León? Lástima me da escuchar a los locutores del programa gritar entusiasmados: «Ã‚¡Estoy anonadado! ¡Conan Big por primera vez le ganó con una llave a una estrella de un medio de comunicación! ¡El destructor de ídolos sigue vivo!». Gracias, señor Elizondo, muchas gracias por lo que hizo HACE MUCHOS AÑOS por la lucha libre, pero de eso, hoy ya nada queda: Todo lo mató USTED MISMO. Gracias, Conan Big, por estar creando un tipo de público que paga por burlarse de ti, y que cuando vea a un luchador digno, generalizará y no valorará su desempeño. Gracias, Arena Coliseo, por dejarle ver a mucha gente como NO se maneja una empresa y sobre todo, GRACIAS, a la gente que viendo ese ejemplo va a tomar un camino diferente y comenzará a tomar la lucha libre con dignidad.

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