En más de un sentido, 1994 puede ser considerado uno de los años más importantes para la lucha libre mexicana a nivel global. Esto principalmente a la expansión que Triple A, comandada por Antonio Peña, estaba teniendo en Estados Unidos, además de las alianzas con empresas japonesas y las figuras de talla mundial que luchaban para la empresa. Pero su principal virtud residía en el talento hecho en México que tenía la empresa, mucho del cual había sido diseñado por el propio Peña desde sus tiempos en la Empresa Mexicana de Lucha Libre (gente como Octagón o el mismo Love Machine, a quién Peña enmascaró y desarrolló tanto como técnico como rudo), otros que se habían forjado de manera independiente pero que en manos de Peña habían tenido un resurgimiento (como Hijo del Santo y Eddie Guerrero).

Así Peña le dio continuidad a rivalidades que se habían gestado desde tiempo antes (Dinamitas vs. Perro y Konnan, por ejemplo), mientras se gestaban otras como la que hoy nos atiene: Los Gringos Locos (Love Machine y Eddie Guerrero) contra Hijo del Santo y Octagón.

Desde que Eddie Guerrero comenzó a luchar junto a Art Bar (Love Machine en México, The Juicer en WCW) causaron impacto por su dominio del arte luchístico, así que Peña no lo desaprovechó y los usó como los rudos principales, un relevo generacional básico de los Dinamita, para enfrentar a las nuevas figuras de la empresa. Los Gringos Locos, como fueron bautizados, impactaron tanto, que consiguieron el reconocimiento a nivel global, luchando no sólo para Triple A, sino en diferentes empresas del circuito independiente estadounidense y teniendo, incluso, algunas giras a la New Japan Pro Wrestling.

El siempre recordado Art Barr, como Beetlejuice

A la par, Octagón e Hijo del Santo pasaban por uno de los mejores momentos de sus carreras tanto de manera individual y como mancuerna. Hijo del Santo había formado parte del equipo que le había quitado el invicto a los originales Payasos Diabólicos de Triple A (Coco Rojo, Coco Amarillo y Coco Azul), Octagón por su parte había conquistado, una vez más, el Campeonato Nacional de Peso Medio, y en conjunto le habían ganado a los propios Gringos Locos el vacante Campeonato Mundial de Parejas IWC al derrotar a los propios Gringos Locos en noviembre de 1993.

Sin embargo, tanto Eddie como Art no habían cedido ni un ápice en su intento de obtener dicho título, y un día como hoy, 23 de julio, pero de 1994, mientras Triple A cumplia una fecha en conjunto a IWC en el Rosemont Horizon, de Chicago, Il, acorralaron a los titulares para obtener una oportunidad.

Eddie Guerrero en los Gringos Locos

En el cartel hubo, además, varios confrontamientos de respaldo: 2 Cold Scorpio y Tito Santana vencieron a Diamond Dallas Page y The Maddonas Boyfriend (Louie Spicolli); en relevos increíbles Espectrito y Octagoncito vencieron a Mascarita Sagrada y Jerrito Estrada; Heavy Metal, Misterioso y Rey Misterio Jr. vencieron los Payasos (Coco Rojo, Coco Azul y Coco Amarillo); además, como evento estelar Perro Aguayo hizo equipo con Konnan y Cien Caras para derrotar a La Parka (hoy LA Park), Psicosis y Jake «The Snake» Roberts.

Así, en el turno semifinal, con el aval de Ron Skoler, el fundador y dueño de la IWC, se enfrentaban los monarcas Octagón e Hijo del Santo en un encuentro a ganar dos de tres caídas y sin límite de tiempo exponían los Campeonatos Mundiales de Parejas IWC ante los Gringos Locos: Eddie Guerrero y Love Machine.

La gran noche de los Gringos Locos, en la foto oficial antes de coronarse como nuevos Campeones Mundiales de Parejas.

La lucha fue dominada de pi a pa por los rudazos que tenían un dominio del cuadrilátero como pocas veces un equipo lo ha encontrado. Y así lo demostraron al coronarse en nuevos monarcas.

Por cierto, durante esos shows de colaboración entre IWC y Triple A, sucedió una anécdota curiosa, pues los Gringos Locos aparecieron secondados por la polémica patinadora Tonya Harding, quien era paisana de Barr, aquí el vídeo:

 

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