En la segunda mitad del siglo XVII, las correrías piráticas, en especial las de los navíos ingleses que atacaban los intereses españoles en América fueron un verdadero azote en la región del mar Caribe. Uno de los hombres más destacados de esta actividad fue Henry Morgan, mejor conocido como el Pirata Morgan.

Desde muy joven se embarcó en busca de fama y aventura y tras su bautizo de sangre, su arrojo y valentía lo llevaron a la conquista de grandes hazañas y a obtener riqueza y gloria al grado de ser considerado como “el rey de los piratas”, el más capaz entre todos aquellos hombres que hicieron del robo y del asalto su forma de vida.

Foto: Luis Juvera

Emulando a este personaje histórico, en la lucha libre mexicana existe un rudo sin igual, de gran prosapia luchística, quien desde muy joven comenzó sus andanzas en el mundo de la lucha libre: Pedro Ortiz «Pirata Morgan«. En este 2019, el también llamado  “Mejor Luchador del Mundo”, gran ídolo de los 90´s, cumple 40 años de carrera profesional y sigue activo con el mismo entusiasmo y fiereza que le han distinguido. El nativo de Ciudad Nezahualcóyotl, platicó con SÚPER LUCHAS sobre sus logros, su carrera y el gran festejo que tiene planeado.

-¿Quién es Pirata Morgan?

«El mejor luchador del Mundo».

-¿Por qué se considera el mejor luchador del mundo?

«No me considero así. El mote de ‘Mejor luchador del mundo‘ me lo pusieron en 1984 en un gran evento de lucha libre en la Arena México, fue el público quien así me nombró».

-¿Qué piensa de cumplir 40 años de carrera profesional?

«Mi carrera ha sido exitosa porque soy una leyenda de la lucha libre, soy una estrella de la lucha libre donde quiera que me paro. Estuve 18 años en el Consejo Mundial de Lucha Libre, lo que me dio mucho prestigio como luchador, luego diez años en Triple A, que me dio mucha promoción y los demás años como luchador independiente. He trabajado a nivel internacional en Estados Unidos, en Japón y en muchísimos países; el Pirata Morgan es el mejor donde quiera que se pare».

—¿Por qué decidió ser luchador?

«Soy luchador por tradición, vengo de una familia de luchadores; mis tíos se dedicaron a ello, pero sobre todo por mi hermano, a quien mucha gente conoció como el Chamaco Ortiz, luego como Hombre Bala y más tarde como Monster con Chucky. Él fue mi inspiración, por lo que decidí seguir sus pasos y el fue mi único maestro.

-Ahora a usted le toca transmitir los conocimientos a una nueva generación de luchadores, ¿Qué opina de que sus hijos también se dediquen a la lucha libre profesional?

«Ellos crecieron con la lucha libre, siempre vieron a su padre como luchador en televisión, en las arenas, donde quiera que me presentaba estaban conmigo, por lo que viven con y para la lucha libre. Por tradición, es obvio que quieren ser como su padre y creo que lo van a lograr. Hijo del Pirata Morgan es muy buen luchador. Morgana apenas empieza su carrera, pero creo que tiene con qué, pienso que el legado del Pirata Morgan está en buenas manos«.

-¿Cómo es como instructor de lucha libre?

«Soy muy exigente, creo que demasiado, porque me gusta la perfección y soy muy gruñón, muy regañón».

Foto: Luis Juvera

-¿Tiene un lugar para impartir clases?

«Doy clases de manera temporal, especialmente cuando enseño a un familiar. Di clases por un periodo de tres o cuatro años, cuando preparé a Rey Bucanero; igualmente cuando enseñé a Hijo del Pirata Morgan y volví a dar clases ahora que estoy instruyendo a mi hija Morgana, la Reina de los Piratas. Con ella apenas llevamos siete meses entrenando y tengo planeado un trabajo de tres años para ponerla al 100%, después de este tiempo, haré un nuevo alto en las clases».

-¿El retiro ha pasado por su mente? ¿Tiene algún plan para ello?

«Tengo 57 años de edad, me gustaría que al cumplir 60 años pueda hacer mi retiro con una gira, tal como lo hizo el Perro Aguayo. Quiero presentarme en todas las arenas en las que he luchado; si voy a Guadalajara despedirme en la Arena Coliseo, en la Arena Jalisco y en Zapopan. Si voy a Monterrey en la Arena Solidaridad, en la Arena Coliseo, en la Arena Jaguar, en la Terraza, donde siempre he luchado, quiero despedirme personalmente.

«No se me hace cordial que tanta gente que me vio, tanta gente que me admiró, que me dio su mano, sus aplausos, sus gritos, no pueda verme y no pueda darles las gracias antes de decir adiós».

Foto: Luis Juvera

-De los múltiples encuentros que ha sostenido en su carrera, ¿Hay alguno que recuerde en especial por su reciedumbre o por el estilo en que se dio?

«Un luchador es estrella por varias causas. Debe de hacerse de renombre por las luchas que quedan en la memoria de la gente. Tengo dos eventos que hice en la lucha libre y la gente me recuerda constantemente porque les son inolvidables.

«La primera es una lucha de cabelleras que tuve contra el Faraón en la Arena México, con un gran lleno y que pararon por exceso de derramamiento de sangre.

«La siguiente fue la lucha de apuestas contra Vampiro Canadiense, a nivel Arena México es el máximo lleno que ha registrado entre dos de los más grandes ídolos de ese momento.

«Con los Infernales, con quienes estuve ocho años, también tengo grandes recuerdos, fuimos los primeros Campeones Nacionales de Tercias y los primeros Campeones Mundiales de Tercias en el CMLL.

«Eso es lo que queda grabado en la memoria del público y es lo que hace al luchador, esos momentos históricos».

-Si no hubiese sido luchador ¿A qué se dedicaría?

«Creo que hubiese sido ratero o político, que es lo mismo».

-De las lesiones sufridas a lo largo de su carrera ¿Cuáles lo han marcado?

«Tengo una lesión en la columna, de años, que me hice en la Arena México. Aprendí a vivir con ella, es un dolor que cargo pero no me limita a seguir luchando. Estuve como ocho años sufriendo mucho por esa molestia, pero con tratamiento he mejorado y es un dolor permanente, por lo mismo que sigo trabajando. Todos los golpes que me di en mi juventud, ya que en ese entonces fui muy suicida, obviamente con el paso de los años se resienten.

«He tenido muchísimas lesiones, clavículas rotas, las rótulas se me han salido varias veces luchando, muchas fracturas, pero no como el problema de la columna que más lata me ha dado».

Foto: Luis Juvera

-¿Admira a algún luchador de su generación?

«No admiro a nadie. Le tengo aprecio a gente como Atlantis, es un tipazo, creo que es el único amigo que tengo en el ambiente de la lucha libre, además de ser un gran rival. Una cosa es abajo del ring y otra arriba. Atlantis ha tenido una gran carrera, ganando grandes máscaras y sería al único que podría admirar de mis contemporáneos.

«Yo me hice admirando a los grandes luchadores de antaño. En primer lugar, a mi hermano Hombre Bala, admirando al Solitario Sr., al Texano, a Black Man y a Fishman. Ellos fueron mis ídolos, Sangre Chicana también.

«De todos estos luchadores que menciono, uno hace imitación, como cuando todos querían ser Místico, que era la moda. Yo tenía la referencia de esos luchadores que admiraba y trataba de luchar como ellos, y de la imitación de ellos salió un estilo propio, que es el del Pirata Morgan».

-De los luchadores actuales, ¿A quién le ve madera no sólo de triunfar sino de tener permanencia?

«No es presunción, hay muchos luchadores buenos, pero ya no hay buena lucha porque se maneja mucho circo. Las acrobacias hacen que se pierda la esencia de la lucha libre, por lo que no hay un luchador en específico que pueda destacar. De los últimos que han hecho algo luchando está el Último Guerrero; pero fuera de ahí es una camada de luchadores que sólo brincan.

«Muchos de los actuales luchadores no quieren enfrentarse a Pirata Morgan, porque saben que no me presto a su circo, porque prefiero meterles sus buenos castigos y sus buenas llaves. En Japón me castigaban con mucha patada y siempre les apliqué las clásicas llaves mexicanas.

«Ahora todos quieren volar, brincar, todos quieren ser técnicos. Ya no hay rudos de a deveras, quieren ser rudos buena gente, que les estén aplaudiendo, quieren estar haciendo vuelos. O eres rudo o no lo eres, se ha perdido esa esencia».

-¿Qué consejo daría a los nuevos luchadores?

«Que respeten la lucha libre, que le den más seriedad. La gente que asiste a las funciones a veces ve a luchadores que se dan golpes muy falsos. Ven que hay uno que se sube a una azotea o a una barda y hay 10 luchadores más esperando que se aviente para recibirlo, eso está mal.

«Se ha perdido la lógica de la lucha libre, por eso hay mucho luchador que llamo molero. Ese es aquel que con tal de luchar, no cobra, no sabe nada de lucha, desconoce la psicología de la lucha libre y el promotor lo programa sin pagarle y esos son los que echan a perder la lucha libre.

«Si a mi me tiran un tope y me puedo quitar, me quito. La lucha como espectáculo es de dos cosas: lógica y credibilidad. Que la gente crea lo que estás haciendo. No es posible que un luchador mini o una luchadora puedan azotar a un luchador de 100 kg o más. Enfrentamientos de ese tipo son una falta de respeto al público y a la lucha libre.

Foto: Luis Juvera

«Das a entender que lo que se hace es falso, no es posible que un chamaco de 50 kg azota a tres canijos de 120. Antes se respetaban mucho las categorías de peso, sobre todo en los encuentros de campeonato.

«En la Arena México había una línea, si pesabas menos de 80 kg y medías menos de 1.70 mts. no entrabas ahí. Es cuando decían que si eras luchador tenías que parecerlo. De ahí esos enormes exponentes que vi como aficionado, Gran Markus, Halcón Ortiz, Alfonso Dantes, no las lagartijas de ahora».

-Ahora que usted se desempeña dentro del circuito independiente, ¿Cómo ve el futuro de la lucha independiente en nuestro país?

«Los luchadores independientes tienen futuro, porque han cobrado importancia al margen de las empresas fuertes como el CMLL y Triple A, que son las más grandes de México. Pero empresas como FULL, el Grupo Revolución, la Arena López Mateos, y otras que han surgido, son oportunidades importantes de empleo.

«Antes no tenías para dónde correr y sólo acatabas y recibías lo que te dieran. Como independiente puedes cobrar lo que pienses que vales».

-Alguna anécdota poco agradable que desee compartir…

«Sí hay cosas que considero han afectado mi carrera. En alguna ocasión permití que Cepillín me diera una bofetada. Sus hijos tenían licencia de luchadores, cuando eran payasos y yo se lo reclamé, fue cuando pasó eso. El promotor ya me había dicho que no tocara a Cepillín porque acababa de pasar su cirugía de corazón y por eso no lo hice a pesar de mi molestia.

«No estoy de acuerdo con ese tipo de eventos. Acaba de pasar en Guadalajara esto de los Wapayasos y eso denigra a la lucha libre.

«Hace tiempo me invitaron a luchar en una función, cuando Niurka e Intocable estaban de gira, según luchando. En esa ocasión nos invitaron a Sádica y a mí para enfrentarnos a ellos. Fui y hasta ahí luchó Niurka; como resultado salió lastimada de un tobillo por mí y Sádica le dio hasta para llevar, ahí se vio que no estaba preparada para la lucha libre».

-¿Qué nos puede platicar de su celebración del domingo?

«Será el domingo 31 de marzo en la Arena Neza, en punto de las 6:30 de la tarde, será un gran evento donde celebraré mis 40 años como luchador profesional. Creo que es algo que los aficionados no se pueden perder».

-A manera de despedida nos deja con su lema:

¡Hoy es un buen día para partirte la madre y que les vaya como se porten perros!

 

 

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