El efecto Kemonito: La cultura popular vuelve a ser popular

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El efecto Kemonito: Es Kemonito la figura de moda dentro de la cultura pop de México en esta primera parte del 2020. Lo hemos visto aparecer en un sinfin de memes desempeñando mil acciones, en diferentes épocas, situaciones, bajo la lupa y los pinceles de los mejores directores de cine y pintores de la humanidad, metiendo goles, tacleando jugadores de americano, barriéndose en home y miles de hazañas deportivas más.

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Una fama que ha rebasado a la lucha libre en sí, y que no se daba desde que Místico —hoy Carístico— despuntó a principios de siglo, al que Kemonito también acompañó. Pero ¿quién es Kemonito? ¿Qué hay detrás del interés mediático de la nueva figura pop del momento? ¿Cuánto durará la moda azul peluche?

►Kemonito ya era una figura pop antes de ser Kemonito

Kemonito

A mediados de los ochentas, el ser humano detrás de la máscara azul de peluche, entrenó lucha libre para trabajar entre los luchadores enanitos de El Toreo de Cuatro Caminos. Sin embargo, el gladiador no pudo incursionar a la categoría, pues era aún más pequeño que el resto de sus compañeros (Kemonito mide 80 cms., el resto de los enanitos luchadores estaban arriba del metro de estatura).

Alguien cercano a don Francisco Flores sabía del pequeñín y lo comentó con varios luchadores que quería y podía luchar, pero por su baja estatura no encontraba rivales. Tinieblas, que ya para la segunda mitad de los ochentas era un gladiador afamado, creyó que podría reinventarse un poco con el pequeñín y sumergiéndose en la cultura maya tomó el nombre de los aluxes, aquellos duendes traviesos que les encanta hacer desatinar a los humanos. Así surgió Alushe, el duende maya, fiel escudero del nuevo personaje de Tinieblas: Capitán Aventura.

Alushe comenzó a tomar parte de las luchas de Tinieblas, como un acompañante, un manager de menor estatura, que como cualquier manejador dentro de la lucha libre sirve, mas que para dar consejos a su pupilo, para distraer a su rival, con una gran excepción: a diferencia del resto de los managers, Alushe no generaba el odio del respetable, sino todo lo contrario, provocaba ternura. Para los más pequeños de la casa, el efecto era aún mayor, pues Alushe estaba de su estatura, era como ellos, era ellos, quien entraba al ring a golpear y patear a los rudos más temibles.

A la par, el Capitán Aventura no sólo luchaba, también tenía una misión en la vida muy peculiar: Ser el ángel de la guarda de Capulina. Televisa, la televisora más grande de América Latina había decidido en 1988 volver a darle la oportunidad al cómico Gaspar Henaine, quien durante buena parte del siglo XX había tenido éxito con su personaje del inocente Capulina, quien siempre terminaba metido en líos por las cosas más absurdas del universo.

Para esta nueva serie, Televisa lo acompañó de un paladín que fungiera literalmente como su ángel guardían cada vez que el cómico se metía en una situación comprometida. Ya antes Capulina y Tinieblas habían trabajado juntos en El Investigador Capulina (1975), por lo que la dupla se acopló bien, pero sin duda, lo que más llamaba la atención era el duende maya que acompañaba al Capitán Aventura, Alushe, que para comunicarse usaba sonidos distorsionados tuvo un efecto genial en la serie, opacando en más de una ocasión a los protagonistas.

►El rapto

Ya en el nuevo siglo, Tinieblas comenzó a trabajar una temporada en el Consejo Mundial de Lucha Libre, siempre a la senda de su pequeño compañero. Por ese tiempo, el Comando Boricua, dirigido por Pierroth dominaba plenamente el CMLL, por lo cual, la incorporación del Capitán Aventura le venía bien a los técnicos de la Arena México. Al sentir que perdían terreno, los rufianes comenzaron a maquinar un plan más que maquiavélico.

La mente siniestra y malintencionada del comandante Pierroth distrajo a los técnicos para que Violencia pudiera secuestrar a Alushe, haciendo que todos los paladines se salieran de sus casillas. Pero no sólo los héroes padecieron el rapto del duende maya, fue más la afición la que reaccionó con agonía ante los padecimientos del pequeñín. Fueron días lúgubres para todos los aficionados a la lucha libre. ¡Maldito Pierroth! De sólo recordarlo me vuelve a dar coraje. Pero al fin los técnicos pudieron rescatarlo y todo terminó bien.

► La separación de Tinieblas

Kemonito

La sociedad entre Tinieblas y Alushe llegó a su fin en 2005, cuando en una función en Tijuana se atrevió a pedirle al promotor si le podían pagar un poco más. "Pero ya te estoy dando lo que me pides. Es lo que le puse en tu sobre que le di a Tinieblas". En ese momento, Alushe se enteró que durante años había recibido menos dinero del que en realidad pagaban por él, y eso fue doloroso, pues en esa época Tinieblas era contratado por Alushe, no por él.

Alushe se atrevió a hablar con Paco Alonso, el mandamás del CMLL, quien aceptó darle trabajo como Kemonito, la mascota de la compañía, mientras que Tinieblas tuvo que buscar a un nuevo Alushe, el cual, al ser más alto, perdió todo el encanto. Los fans notaban que no era el verdadero Alushe, y por tanto dudaban que fuera el verdadero Tinieblas.

►La transformación

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El estilo del nuevo equipo de Alushe apostó más al art nacó predominante en la cultura popular de la Ciudad de México, y el personaje terminó siendo un changuito hecho del mejor peluche.

Sin embargo, en una de esas cosas que sólo pasan en el CMLL, no había un plan para él. En lugar de aprovechar la fama y ponerlo de fijo con algún luchador, lo programaban al azar con algún trío técnico. Además, ni siquiera tenía un nombre el personaje. De manera no oficial, en el CMLL lo conocían como Gori.

El doctor Alfonso Morales, comentarista del CMLL, lo empezó a llamar Kemonito (por "Qué monito", que en lenguaje coloquial de México equivale a "Qué bonito"), y ese fue el nombre que luego adoptó la empresa, aunque nunca poniéndose de acuerdo en cómo escribirlo: Si Quemonito, Ke-Monito o Kemonito.

Es por eso que Kemonito no había alcanzado a igualar la fama que tuvo con Alushe. Era conocido en el medio, pero no fuera de él como el personaje del duende maya. Tuvieron que pasar casi quince años para verlo una vez más a la cultura pop.

►Lucha libre: escaparte de la cultura popular

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La palabra kitsch (cursilería, en alemán) ha sido redefinida en México de su uso artístico en el resto del mundo, pues está sumamente vinculada a otra palabra completamente mexicana: Naco. Cuando el resto del mundo ve algo kitsch lo asocia a la estética de la nueva burguesía aspirasionista, en México tiene que ver más con el surgimiento de algo plenamente humilde, vulgar (para no revolver con popular), que rebasa las capas sociales y se mete de lleno en la idiosincrasia cultural del país.

Fenómenos musicales como Rigo Tovar o más recientemente los Ángeles Azules, han dejado de ser "música de nacos" para sonar en cualquier evento a lo largo y ancho del país como un verdadero fenómeno popular, incluso estos últimos acompañados con música de cámara. Esa cultura kitsch mexicana que desde los cincuentas convirtió a las malas películas de lucha libre en verdaderas obras de culto de la cinematografía a nivel global, ha renacido hoy en día con el changuito de peluche azul y fas amarilla.

►El efecto Kemonito

Kemonito

Vaya usted a saber el origen de un fenómeno así en estos tiempos de las redes sociales. Quizá sea el vídeo dónde Último Guerrero patea a mansalva al pequeñín por ahí de 2007, y de ahí comenzó ha ascender de manera increíble su popularidad a nivel global, al grado de que la solicitud en change.org para que sea incorporado al famoso videojuego Super SmashBros Ultimate lleva al momento de escribir esto casi 30 mil firmas de apoyo.

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Kemonito

No sabemos cuando la popularidad de la popularidad de Kemonito vaya a terminar, lo que sí es un hecho, es que los que más han tardado en reaccionar ante esto son el pequeño escudero y sus patrones en el CMLL. Pues hasta hoy es que se pronunció al respecto:

Y sí, como lo dice en el vídeo, pronto tendremos sus famosos tenis.

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