Desde que «Hangman» Adam Page conquistara por primera vez el Campeonato Mundial AEW en la edición de 2021, todos los posteriores estelares de Full Gear han suscitado opiniones encontradas por su «overbooking»; siempre al servicio de un rudo: MJF (2022), Jay White (2023) y Jon Moxley (2024).
En 2025, estos ardides se dispusieron con el fin de coronar a Samoa Joe en detrimento de «Hangman». Y previsiblemente, tal «main event» tampoco hizo un favor al global de un PPV continuista y disruptivo a partes iguales.

► Long May He Reign
Mientras el continuismo suele considerarse negativo y la disrupción a menudo se ve como positiva, todo depende del contexto. En Full Gear, ambas praxis se solaparon con resultados dispares.
Respecto a WrestleDream, hubo una mejora del nivel «in-ring», con los choques por equipos de nuevo en letras mayúsculas. Especial mención al Brodido vs. FTR, una forma de disrupción bien entendida y que no se sintió fuera de lugar por la victoria de Dax Harwood y Cash Wheeler. La alianza Brody King + Bandido fue un divertido experimento, y además de abrir la puerta a una revancha que se presumiría igual de brillante, abre la puerta a, esperemos, una exitosa aventura individual para «el Más Buscado» bajo los focos de AEW. Bandido merece algo mejor que portar el máximo oro de ROH, marca insultantemente infrautilizada; por emplear un eufemismo.
Mientras, los Young Bucks y Jurassic Express volvieron a colisionar, esta vez acompañados de Josh Alexander y Kenny Omega, respectivamente, en una lucha superior a la que disputaron en WrestleDream, amén de ese epílogo que recupera a The Elite (o al menos un grupúsculo) y consuma otro reencuentro de AEW con sus orígenes. Desgraciadamente, cada PPV que pasa cabe dar menos por sentada la presencia de Omega.
Y además, dos puntos de carácter individual, la lucha por el Campeonato Mundial Femenil AEW y la saga Kyle Fletcher vs. Mark Briscoe, igualmente se movieron más allá de lo visto en WrestleDream.
Si el duelo entre Kris Statlander y Toni Storm no fue todo lo grandioso que pudo haber sido, junto a Mercedes Moné la también Campeona Internacional EVE conjuntó una defensa a la altura de la que protagonizaron un año atrás en la anterior edición de Full Gear; con el interesante punto narrativo sobre la incapacidad de Moné, autoproclamada gran campeona de la lucha libre actual, por lograr el premio mayor en AEW. El arco de «gold collector» tal vez alcanzara el sábado un punto de inflexión.
Y hablando de seguros de vida, tras cinco combates previos a sus espaldas, Fletcher y Briscoe se sacaron de la chistera otro «show stealer» (aunque técnicamente fuera el encuentro más largo de Full Gear, cerca de ocho minutos por encima del estelar), que presentó un tipo de violencia distinta a la vista minutos antes en el también brillante Jon Moxley vs. Kyle O’Reilly. Como en el caso de la derrota de Brodido, es de suponer que Fletcher se encamina hacia cotas superiores, o por lo pronto una salida de la Don Callis Family, «face turn» incluido. Y el Campeonato TNT no podía quedar en mejores manos que las de un talento otrora vetado por Warner Bros. Discovery.

Apenas 10 días después de Blood & Guts, AEW produjo con Full Gear uno de los shows más sangrientos de su historia, y aunque supo dosificarla y presentarla de manera distinta en cada caso, el efecto en su último combate, donde Samoa Joe se dejó una cantidad de fluido vital que habría hecho resucitar a Akasha y Enkil, lució ya agotado. Y no porque el público en sí se opusiera a una nueva dosis, sino porque de nuevo, AEW pudo dejar un par de puntos del cartel para Dynamite o Collision; básicamente, el comentado choque de tercias (imaginen que su epílogo hubiera cerrado algún próximo especial televisivo) y el baile a cuatro de duplas femeniles (por lo que se jugaban y la calidad de la acción, prescindible).
Poco beneficioso, en tal sentido, añadir nuevo elemento al amplio panorama titular de AEW. Con merecimiento por su trabajo desde que llegara a la promotora, Ricochet se alzó primer Campeón Nacional AEW vía entretenido Casino Gauntlet. Si bien, no puedo evitar pensar en Mike Bailey como candidato idóneo a modo de compensación para las «indies», considerando que según Tony Khan, esta novel presea se defenderá en multitud de escenarios.
The quest for gold was a success.
— All Elite Wrestling (@AEW) November 25, 2025
Take a closer look at @KingRicochet as the first ever AEW National Champion! pic.twitter.com/UUmM0dskRX
Ya el agotamiento entre el respetable pasó factura al Statlander vs. Moné, y se extendió hasta el final del show. Por ello, ese supuesto impacto que debía tener la resolución del «main event» quedó rebajado. AEW pretendía un acto disruptivo y acabó por resucitar los fantasmas del primer reinado de «Hangman». No ha sido una segunda ostentación efímera, 133 días, pero lo cierto es que se ha sentido breve para toda la construcción que tuvo su memorable victoria en All In: Texas, donde AEW parecía iniciar una nueva etapa luminosa, dejando atrás el dominio de los Death Riders.
La pregunta es qué llevó a AEW a tomar la decisión de cercenar la consolidación de «Hangman» como cara del producto y situar el título mundial otra vez en los hombros de un veterano sin nada ya que demostrar. Imagino, no respondió a una falta de salidas creativas para el cowboy, pues AEW configuró durante el último año una vasta cantidad de aspirantes al oro que habrían servido a la perfección como rivales. Seguramente tenga más que ver con el regreso de Swerve Strickland y que AEW no quiera que este recupere su trono en enfrentamiento directo contra Page de cara a un futurible quinto duelo entre ambos. ¿Por qué no entonces haber prolongado el camino titular del vaquero hasta tal punto? Me reitero, tener un amplio fondo de armario siempre viene bien, pero todos, recordando aquella canción infantil de Torrebruno, no pueden ser campeones.

AEW, en cualquier caso, ha logrado generar expectación de cara a las próximas semanas, donde tiene en agenda cinco especiales televisivos hasta la celebración de Worlds End, su siguiente PPV (27 de diciembre). Y todo, con Mark Briscoe y Ricochet como nuevos monarcas, los potenciales «downfalls» de Mercedes Moné y Jon Moxley, el posible «face turn» de Kyle Fletcher, una aparentemente revivida The Elite, la coronación de las primeras Campeonas Mundiales de Parejas y el Continental Classic de por medio. Parece que la escena estelar, irónicamente, será lo de menos.