El día de ayer, en Monday Night Raw, el Universo de WWE hizo un face palm colectivo al revelarse que Jason Jordan es el hijo de Kurt Angle, una idea que a todas luces es ridícula y que difícilmente conducirá a algo relevante. Además, ni siquiera los fans casuales le darán credibilidad a esto.

«¿Entonces la historia es que los fans de WWE no saben cómo usar Wikipedia? No entiendo».

A eso podemos sumarle que las historias de los hijos perdidos son interesantes mientras existe el misterio, pero tras la revelación se acaba el material.

Al parecer, Jordan no fue la primera opción, pues ya habíamos publicado la semana pasada que se pensaba en que el hijo fuera Chad Gable, aunque no le dimos gran importancia debido a que existía la esperanza de no siguieran realmente ese camino y que mejor optaran por darle un espacio a Dixie Carter.

Ahora bien, ¿qué le espera a Jason Jordan al darle el paquetote de hacerlo un luchador de segunda generación y encima hijo de uno de los mejores de la historia? Son unos zapatos muy grandes para llenar. Dave Meltzer dijo lo siguiente la noche de ayer en Wrestling Observer Radio:

“Puede ayudar a Jason Jordan o lo puede perjudicar mucho. En mi opinión, esto no lo va a llevar a nada, pero le dejará un estigma. El problema es que antes de esto, Jordan avanzaba lentamente, y ahora tendrán que impulsarlo, y si no tiene éxito con ese impulso, le pasará lo que a Drew Galloway en su primera etapa, es decir, que lo joderán.

“Si decidieran impulsarlo gradualmente, no fallaría, porque es un crecimiento lento y calculado. Pero ahora no tienen más opción que subirlo, y si no consigue algo pronto, los jefes lo verán como un fracaso. Habrá que esperar a ver qué es lo que pasa”.

[polldaddy poll=9791112]

Hablamos de