Tal vez dos iconos de la «Attitude Era» propicien el cambio. Mi compañero William Beltrán recogió hoy un reporte acerca de ciertos detalles fuera del tono PG que hemos observado durante las primeras ediciones de Raw y SmackDown Live con Paul Heyman y Eric Bischoff de directores ejecutivos. En concreto, ese «holy shit!» pronunciado por Corey Graves, o el dedo corazón que Kofi Kingston le mostró a Samoa Joe. Según Dave Meltzer, gestos de cara a atraer al público adolescente. Pero, ¿implica que efectivamente el Imperio McMahon quiere dejar atrás la «PG Era»? El editor del Observer ofrece una respuesta clara.

«¿Kofi sacándole el dedo a Joe la pasada noche significa que están intentando dejar atrás la era PG? Bastantes más palabrotas y cosas atrevidas se están viendo ahora».

«Sí».

Era
WWE

La pregunta pasa por si querer es poder. Recientemente, Kurt Angle dejó claro por qué el producto no va a salirse de su calificación.

«Tengan en cuenta que WWE es un fenómeno mundial. Es más grande que nunca. Con eso viene la responsabilidad. WWE es una empresa que cotiza en bolsa que se orienta hacia los niños y las familias. Durante la ‘Attitude Era’, WWE estaba orientada a los adultos jóvenes. Las historias fueron clasificadas como historias tipo R pero WWE ya no puede hacer ese tipo de historias. Y si las hacen, tienen que hacerlas con mucho cuidado. WWE tiene accionistas que están involucrados en el producto. Los accionistas quieren que la compañía siga siendo un espectáculo tipo familiar».

Era
WWE

¿Habría entonces una justificación económica para volver a la TV-14? Ya saben que los beneficios de WWE no paran de crecer, y en febrero informamos de que 2018 fue el mejor año de su historia en este sentido. Aunque cabe decir que el gran incremento se debió su expansión internacional, con citas como Super Show-Down o las llevadas a cabo en Arabia Saudita. Y no hay visos de que esta dinámica decrezca, al menos respecto al país asiático, gracias a un acuerdo que se extiende hasta 2028.

No esperen pues un retorno de la «actitud», ni siquiera una nueva versión de la «Ruthless Agression Era»… a menos que la situación financiera sea tan delicada como para tener que recurrir a ello. Algo que al mismo tiempo, pondría en jaque la continuidad de muchos patrocinadores, una de las grandes fuentes de ingresos actualmente de la empresa.

Sin duda, el billonario acuerdo con FOX supone un gran acicate para dar un enfoque más adulto, y la cadena exigirá que así se haga. Sin embargo, ¿sacrificaría WWE todo su modelo de negocio por salvar un contrato televisivo? Desde un punto de vista cabal, diría que no.

Y todo resulta paradójico cuando vemos que la edad media del telespectador de lucha libre ha aumentado respecto a aquella época dorada de Stone Cold y Cía, como un servidor detalló en un artículo de 2017. Si por entonces era de 23 años, ahora se sitúa en la cuarentena.

Pero estos adultos no parecen encontrar un reemplazo, debido a que la televisión dejó de ser el medio más popular entre la juventud, y a que las nuevas generaciones se muestran más proclives a disciplinas como las MMA. De ahí que luzca tan arriesgada la apuesta de WWE y FOX: lograr que los jóvenes vuelvan a sentarse delante de la caja tonta cada semana.

Hablamos de