En varios websites se habla sobre la posibilidad de que para finales de este mes, WWE anuncie con bombo y platillo el número de subscriptores del WWE Network.

El proyecto, desde un principio, ha sido visto con recelo tanto por gente de WWE como por analistas luchísticos, pues la inversión era muy alta y el riesgo mucho. En su primer año de operaciones, el WWE Network obviamente está canibalizando los ingresos que antes llegaban de las ventas de PPVs, pues si un aficionado gastaba antes 500 o 600 dólares en un año, ahora sólo gastará 120.

Por supuesto que eso ha llenado de pánico a los accionistas de WWE. Muchos de ellos han vendido sus acciones debido a algunos bajones en los índices bursátiles, en especial cuando Dish Network y DirecTV anunciaron que ya no transmitirían los PPVs, en una reacción esperada ante el modelo de negocio del Network.

Lo cierto es Vince McMahon siempre ha sido un visionario. Así como en su momento supo expandir su negocio y aprovechar la naciente industria del PPV, ahora se dio cuenta de que el futuro de los contenidos televisivos es el internet.

Vince McMahon en Twitter
Vince McMahon en Twitter

Aunque el plan original del Network era colocarlo en los sistemas de paga como un canal premium similar al UFC Network, el riesgo hubiera sido mayor, pues al compartir las ganancias con los distribuidores y al tener un mercado limitado, posiblemente hubiera generado pérdidas millonarias. Esa es la razón por la que el UFC Network sólo se distribuye en Latinoamérica, donde las ventas de PPV nunca representaron grandes ganancias para UFC.

El WWE Network, por su parte, al abrirse al mercado internacional, tiene el potencial para hacer crecer enormemente las ganancias que antes llegaban de los PPV. Y crecerían en una curva inversamente proporcional a la caída de las ventas de PPV sin el Network.

Por ejemplo, en años recientes, las ganancias anuales de WWE por concepto de PPV eran de alrededor de 80 millones de dólares anuales. Con el WWE Network, si se llega a un millón de subscriptores, las ganancias serían de 100 millones (tomando en cuenta los que se conecten a través de un servicio externo, como el XBOX, que cobra una comisión).

WWE espera, en el mediano plazo, tener 3 o 4 millones de subscriptores, y con ellos transformar de manera total a la industria. Tomando en cuenta que WWE tiene en Twitter 4.69 millones de seguidores (y casi 23 millones de likes en Facebook), no se ve descabellado que lo logren.

Aunque muchos aficionados se quejan de lo “caro” que es el WWE Network, la verdad es que la oferta es demasiado atractiva. En los ochentas y noventas, para ver programas de lucha antiguos había que recurrir al intercambio de cintas de video. Conseguir un programa de WCCW, algún episodio raro de ECW o alguna WrestleMania era toda una proeza. Ahora la biblioteca está ahí, en la mejor calidad posible.

Quizá lo único malo del WWE Network haya sido el recorte de gastos que tuvo que hacer la empresa para evitar que los números rojos asusten a los accionistas, pues muchos de ellos podrían no ver el panorama a futuro como lo ve McMahon.

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