La duración de los especiales de NXT suele moverse entre las dos horas y media, normalmente con un equilibrio entre todos los combates del cartel. Por eso el estelar de TakeOver: Philadelphia ya presagiaba algo fuera de lo común, cuando todavía restaban casi tres cuartos de hora de dicha duración habitual.

No siempre mayor cantidad de minutos es sinónimo de mayor calidad, pero como si de un auténtico estelar de WrestleMania se tratase, NXT armó un combate titular sin precedentes: Andrade «Cien» Almas vs. Johnny Gargano se convirtió así en la lucha más larga en la historia del cetro de la tercera marca.

32 minutos que dieron para todo lo que un mano a mano puede albergar, y que como ya saben, contó con los elogios del mismísimo Shawn Michaels. De nuevo, el show de Triple H sigue robándose el fin de semana de un gran PPV de los elencos principales, al igual que sucedió con TakeOver: WarGames un día antes de Survivor Series. Y con un duelo del nivel ofrecido por «Cien» Almas y Gargano, poco puede hacerse para alcanzar el listón. NXT, parafraseando a Cesaro & Sheamus, ya no coloca el listón, sino que es el listón de WWE.

Andrade Cien Almas, junto a Zelina Vega, tras retener el Campeonato NXT ante Johnny Gargano en WWE NXT TakeOver: Philadelphia (27/01/2018) / WWE©
«Cien» Almas, junto a Zelina Vega, tras derrotar a Gargano en NXT TakeOver: Philadelphia (28/01/2018) – WWE©

Luego del estratosférico nivel de Wrestle Kingdom 12 y la repercusión del Chris Jericho-Kenny Omega, podría pensarse que este estelar ha sido la respuesta de Hunter. Ellos también pueden ofrecer choques al mejor estilo de las indies; con dos talentos de peso crucero recuerden que la anterior versión del título de esta categoría albergaba a talentos de menos de 100 kilos, y «Cien» Almas no pasa de los 95 dejándose el físico en pos del espectáculo.

Hay que señalar que el enfrentamiento que nos ocupa supone un doble valor para NXT, pues además, recupera el mejor nivel de los realizados por su máximo cetro. Disculpen mi falta de entusiasmo por Bobby Roode o Shinsuke Nakamura dentro del producto McMahon, pues creo que han demostrado más bien poco. Porque sin duda, lo más brillante hecho hasta ahora por el nipón fue contra Sami Zayn en aquel TakeOver: Dallas, sin una correa de por medio. Por su parte, en mi memorabilia no ha permanecido todavía una actuación de «El Glorioso», desde que debutara en verano de 2016.

Me remonto al reinado de Finn Bálor para citar una disputa de verdadera categoría. «The Demon» y Samoa Joe cumplieron con las expectativas y contentaron sobradamente al tremendo público inglés en TakeOver: London. Obviando la brillante producción del evento, ninguna de sus hostilidades posteriores pudo igualar a lo visto aquí; tengamos en cuenta que fue su primer uno contra uno, y ambos se complementaron a la perfección. Probablemente, el mayor estelar en el devenir de NXT hasta ese momento, y que abrió las puertas a una conquista internacional.

Bálor y Joe en NXT TakeOver: London (16/12/2015) – WWE

Meses antes, Bálor mantuvo una rivalidad con Kevin Owens, que dejó otro puñado de luchas notables. Pero entre todas, sobresale la que llevaron a cabo en The Beast in the East, desde el Ryogoku Kokugikan. Especial para el irlandés por su regreso a Japón, esto propició un auténtico técnico vs. rudo tan al gusto de WWE, que definitivamente, lució muy atractivo, sobre todo por el buen hacer de Owens. De resultas, acabó siendo una muestra de poder hacia NJPW, compañía que hizo grande a Bálor.

Owens y Bálor en The Beast in the East (04/07/2015) – WWE

Hablando de rivalidades, una que elevó a NXT en sus primeros pasos y que debería estelarizar WrestleMania algún día es la de Owens y Zayn. Con combates como el de
TakeOver: Rival, estos dos canadienses se ganaron su hueco en la hemeroteca de la marca. A priori, una victoria por KO técnico no parece un buen final, pero pocas veces hemos visto al público de la Full Sail University verdaderamente preocupado por el estado físico de un talento. Porque el castigo que «El Luchador Preciado» endosó a su íntimo enemigo fue de los que perduran.

Owens y Zayn en NXT TakeOver: Rival (11/02/2015) – WWE

Aunque se diga que las grandes historias sólo pueden desarrollarse en los grandes escenarios, la de Zayn en su ascenso hacia la órbita titular aportó el componente decisivo al último combate que quiero mencionar. En un camino de redención, finalmente este «underdog» conquistó el oro tras derrotar a Neville bajo TakeOver: R Evolution. Para muchos, aquí NXT pasó de ser un territorio de desarrollo a convertirse en una marca con todas las de la ley, y por otra parte, revela la cruda realidad del «virus» de los elencos principales. Tanto, que parece que no volveremos a ver a Neville en WWE.

Zayn consigue el Campeonato NXT tras derrotar a Neville en NXT TakeOver: R Evolution (11/12/2014) – WWE

Puede discutirse cuál ha sido el mejor combate de la historia de NXT en términos de importancia para el crecimiento del show, y he ofrecido varias muestras. Aunque bajo mi punto de vista, «Cien» Almas vs. Gargano debería figurar en lo más alto. Porque no sólo contó otra historia de redención igual de brillante que la de Zayn (con un ex-amigo también implicado: Tomasso Ciampa), sino que supuso el culmen de cuatro años de especiales y de casi seis de trayectoria del Campeonato NXT. Y por qué no decirlo, que un gladiador de sangre hispana sea uno de los protagonistas añade un plus de encanto, luego de la costosa aceptación por parte de muchos aficionados.

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