Ayer, ante el devenir de los hechos, muchos aficionados volvieron a mofarse de Dave Meltzer por esa recurrente cantinela del «cambio de planes». Y lo cierto es que, irónicamente, el periodista podría emplear este argumento. Bajo su último boletín, recogimos la noticia de que WWE había contactado con Big Cass y Enzo Amore para que regresaran a NXT, a fin de otorgar enjundia «mainstream» a la marca en su guerra con AEW. Sin embargo, esa misma tarde, el propio Meltzer apuntó en Twitter que tal interés ya no estaba vigente. Sea como fuere, de finalmente darse este retorno de Cass & Amore, intentaré analizar los pros y contras de tal vía.

Cass & Amore en NXT: ¿positivo o contraproducente? 1
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Pros


Nadie duda de la popularidad de esta dupla, pese a que hace ya más de un año que salieron por la puerta de atrás de WWE. Ambos han sabido mantenerse en el candelero, de una manera u otra. Amore por sus pinitos con el rap, sus declaraciones contra el Imperio McMahon, y aquel intento de sabotaje de Survivor Series. Mientras, Cass ha sido noticia por su baja forma física, y en los últimos meses, por una historia de redención que podría suponer un importante factor de cara a una reconciliación con los fans de NXT.

Porque, de volver a la marca dorada, se antoja lógico que WWE los presentara a la manera en que mayormente fueron conocidos antaño: como favoritos del público. Y NXT necesita a técnicos que atraigan miradas, lejos de ese aura oscura que provocó que Raw hundiera sus audiencias a finales del pasado año. Si pretende vencer en ratings a AEW cada miércoles, Triple H debe tener en cuenta que ahora lidiará con un espectador, digamos, menos «sofisticado», habitual de los manierismos de Vince McMahon. Una apuesta de nuevo por la disyuntiva técnico-rudo que a priori, suena añeja. Pero que, enfocada de la correcta manera, otorgaría una diferenciación de producto que quizás marque la diferencia. El gran público quiere seguir viendo triunfar a los buenos y fracasar a los villanos. Recordemos que Cody y Cía han declarado que no presentarán un producto maniqueísta.

Contras


Básicamente, el principal hándicap reside en el pasado de ambos. Cass & Amore demostraron un comportamiento que poco invita desde luego a mostrarles un nuevo voto de confianza. De hecho, Cass llegó a desacatar las órdenes de Kevin Dunn, mano derecha de Vince, pese a que, según el luchador, el mandamás lo despidiera diciéndole que podía irse con la cabeza bien alta. Obviando, que, como se dijo en su momento, Cass protagonizó un incidente con Carmella. Es decir, una actitud negativa no sólo con sus empleadores, sino también con sus compañeros.

Y del lado de Amore, ese caso de supuestos abusos sexuales que provocaron su despido tampoco supone precisamente un buen aval. Pese a que la falta de pruebas hizo que el asunto se cerrase, lo cierto es que tal resolución no asegura su inocencia. La sociedad estadounidense muestra hoy día una sensibilidad extrema por cualquier reminiscencia a Harvey Weinstein, gran detonador del movimiento #MeToo. Comprueben, por ejemplo, la polémica en torno al tenor Plácido Domingo, quien, acusado sin prueba alguna, ha visto cómo dos de sus actuaciones en Philadelphia y Los Ángeles fueron canceladas «ipso facto».

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